U-Boat Argentina

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Heinz Scheringer comandante argentino de U-boats


U-10 en la época de preguerra, comandado por Scheringer
Foto Gordon Williamson
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El Korvettenkapitän Heinz Scheringer nació en Buenos Aires el 29 de agosto de 1907. Hijo de inmigrantes alemanes, volvió a Europa con su familia e ingresó a la Kriegsmarine, donde culminó la instrucción de oficial en la promoción del año 1927 (Tripulación del año 27).
El 11 de septiembre de 1935, fue asignado al sumergible U-10, del tipo II B, clásico de ese período previo a la guerra. Un pequeño submarino de 280 toneladas de desplazamiento y sólo apto para patrullas costeras. Estuvo al mando de ese U-boot hasta diciembre de 1935.
Desde agosto de 1938 hasta el comienzo de la guerra, en septiembre de 1939, estuvo asignado como oficial al crucero de batalla Scharnhorst.
El comienzo de la guerra hizo que su experiencia como comandante de U-boot sea particularmente valorada por el almirante Dönitz, quien lo asignó al comando del U-13, en noviembre de 1939. Se trataba de otro bote del tipo II B de la 1º Flotilla. Con este sumergible realizó sus dos primeras patrullas en el frente de guerra, sumando un total de 18 días de navegación. Scheringer d
ejó Kiel el 15 de noviembre de 1939 para una primera patrulla de apenas 11 días de duración. Luego de cuatro días sin novedades en la zona asignada, al este de las islas británicas, la tripulación del U-13 detectó un pequeño vapor carguero británico de 790 toneladas de desplazamiento. Esperaron pacientemente a que oscureciera. A las 23:28 hs. del 19 de noviembre, el U-13 disparó un torpedo del tipo G7. La enorme explosión partió al vapor en dos, provocando que se hundiera en solo cuarenta segundos. La embarcación resultó ser el “Bowling”, comandada por el capitán James Scott.
Luego de este éxito inicial, el U-13 y su capitán argentino regresaron al puerto de Kiel el 25 de noviembre. La autonomía del II B era muy limitada, apenas 3.100 millas náuticas.

Inmediatamente el sumergibles fue reabastecido. Luego de una breve licencia, el 9 de diciembre de 1939, el U-13 de Scheringer retornó el frente de combate. Esta vez la misión era la de sembrar minas, también en la costa este de Gran Bretaña, sobre las rutas que los cargueros británicos debían atravesar para arribar a los puertos de Escocia. Retornó a Kiel el 15 de diciembre.
Las minas sembradas por el comandante Scheringer alcanzaron buen éxito; dañaron al gran carguero británico “City of Marsellie” de 8.317 toneladas y al vapor estonio “Anu” de 1421 toneladas. El primero de ellos fue dañado y obligado a permanecer varios meses en reparaciones; el segundo se perdió definitivamente en las frías aguas del Mar del Norte. Ambos incidentes tuvieron lugar en la desembocadura del Río Tay, en las costas escocesas cercanas a la ciudad de Dundee.
El 2 de enero de 1940, tal vez debido a sus dos primeras promisorias patrullas, Heinz Scheringer fue nombrado comandante del U-26. Aquella nueva embarcación era del extraño tipo I A, de las cuales sólo se construyeron dos unidades en los astilleros AG Weser Bremen. Este tipo de sumergible fue el antecesor de los masivamente producidos tipos VII y IX, ya que poseía una envergadura y tonelaje similares. Sin embargo, al presentarse algunas fallas estructurales y de diseño se canceló su producción a favor de los modelos mencionados.

Sobre el U-26 había recaído el honor de ser comandado hasta 1938 por el gran as de la Ubootewaffe Werner Hartmann, quien hundiría 26 embarcaciones aliadas al comando del U-37 y el U-198.
Luego del asumir su nuevo comando, Scheringer pasó a servir en la 2º Flotilla con base en Wilhelmshaven. Desde esa ciudad, el marino nacido en Buenos Aires partió hacia su tercera y más larga aventura de guerra, el 29 de enero de 1940. La patrulla duraría 33 días y sería la más exitosa de su carrera. Como la embarcación tipo I A tenía mayor autonomía, el teatro de operaciones designado fue al oeste de las islas británicas e irlandesas, en el Mar del Norte.
Luego de navegar sigilosamente durante más de 10 días, el 12 de febrero hubo novedades. La víctima del aguerrido lobo gris sería un barco de origen noruego, el “Nidarholm” de 3.483 toneladas de desplazamiento. La embarcación se encontraba navegando sin ningún tipo de cobertura y al ser avistada al alba fue perseguida y detenida por el U-26. Seguramente
se realizaron varios disparos de advertencia con el cañón de cubierta de 88 mm. De esa manera, se permitió descender a la tripulación antes de hundir el barco. A las 9:55 hs. el U-26 hizo fuego de torpedos sobre la embarcación noruega, dejándolo malherido. Fue necesaria una segunda ronda de dos torpedos lanzados a las 10:09 hs. para rematar el carguero que desaparición para siempre en las profundidades del Atlántico. La tripulación sería rescatada 10 horas más tarde.
El 14 de febrero le tocaría el turno al “Langleeford”, vapor británico de 4.622 toneladas de desplazamiento, que navegaba junto al convoy HX-18. El carguero se había rezagado de la formación, lo que resultó mortal para su suerte. El U-26 lo atacó a las 8:00 de la mañana del 14 de febrero de 1940 mediante un torpedo del tipo G7. El barco se partió en 2 y se hundió totalmente luego de tan solo trece minutos. La posición del ataque fue algo más al sur que la anterior, exactamente 70 millas al noroeste de Fastnet, Irlanda. El comandante argentino del U-26 entregó provisiones y cigarrillos a los sobrevivientes, e indicó la ruta hacia las cercanas costas de Irlanda.
Apenas unas horas después, Scheringer seguía con buena suerte. A las 19 horas avistó al buque noruego “Steinstad”, de 2.477 toneladas de desplazamiento. Lo persiguió sigiloso, acechando en la oscuridad desde una distancia segura, hasta que al despuntar el alba comenzó a efectuar disparos de advertencia para detener el carguero. La tripulación abandonó el barco, sobreviviendo la mitad de ella. A las 8:30 hs,. aproximadamente, el U-26 disparó un torpedo G7 que hundió rápidamente el vapor. El lugar del hecho se encuentra a 70 millas de la isla de Aran, Irlanda.
Vale la pena aclarar que, para esas fechas, Noruega aún era una nación neutral; sin embargo, los buques hundidos por el U-26 navegaban por aguas declaradas zona de guerra y seguramente estaban destinados a proveer de alimentos y bienes a las Islas Británicas. Satisfecho con la cacería, y probablemente escaso de torpedos, ya que el tipo I A sólo podía transportar 14 de ellos, Scheringer decidió poner proa hacia Alemania. Arribaron a Wilhelmshaven el 1 de marzo de 1940 para ser recibidos como verdaderos héroes de guerra.
Luego de la larga y exitosa patrulla sobrevinieron dos salidas de puerto de escasos días de duración. La primera de ellas, seguramente destinada a sembrar minas, tuvo lugar del 13 al 18 de abril de 1940. El retorno fue en el Puerto de Trondheim. Luego de permanecer apenas un día allí (tal vez por una pequeña avería) partió nuevamente, esta vez con un rumbo hacia el norte, con la idea de patrullar las irregulares costas noruegas. Alemania había iniciado ya la invasión de esa nación (operación Weserubung) el 9 de abril de 1940 y era de esperarse cierta actividad de buques de guerra británicos en esas aguas.
Así fue como el 21 de abril, el U-26 avistó a una formación de cinco embarcaciones. El convoy AP-1 estaba compuesta por dos destructores británicos y tres transportes destinados a las tropas aliadas que desembarcaría en Noruega. Buscaban apoyar a ese país contra la invasión alemana. Luego de perseguir su presa al amparo de las sombras, a las 7:49 hs. Scheringer ordenó abrir el fuego sobre el convoy. Hizo impacto en el transporte “Cedarbank” de 5159 toneladas de desplazamiento. El buque zozobró rápidamente, desapareciendo a la altura del puerto noruego de Bergen. Se trató de un hundimiento muy celebrado por la Kriegsmarine, ya que fue el único transporte militar ultimado durante la sangrienta campaña de noruega. Transportaba vehículos, armamento antiaéreo, municiones, etc. para la 148º Brigada. El período 1940 – 1941 fue muy sombrío para Inglaterra y precisamente no abundaban los pertrechos.
Luego del ataque, el U-26 pudo burlar a los destructores aliados, una maniobra bastante arriesgada. El 25 de abril de 1940 ingresó triunfante a su base en el puerto de Wilhelmshaven.
Luego de exactamente un mes de licencias y reparaciones de rutina, el porteño Scheringer y el U-26 abandonaron su amarradero para una patrulla que sería nuevamente exitosa, pero que, a su vez, representaría un brusco cambio de suerte para la ya experimentada tripulación. Nuevamente fueron destinados a la costa oeste de Gran Bretaña, en el Mar del Norte.
El 29 de junio hundieron al carguero de origen griego “Frangoula B. Goulandris”, de 6.701 toneladas de desplazamiento, exactamente en la posición 49.59 N, 11.24 O, con el saldo 6 muertos y 32 sobrevivientes. Un día después le tocó el turno al buque noruego “Belmoira” de 3.214 toneladas, del cual se asistió a su tripulación en los botes salvavidas, no registrándose muertos en este naufragio que tuvo lugar 250 millas al sudoeste de Lands End, bastante más al sur con respecto a las acciones del día anterior.
Unas pocas horas después, el mismo 30 de junio, Scheringer atacó y hundió al carguero estonio “Merkur” de 1.291 toneladas, que había partido de Lisboa. La suerte no paraba de sonreír al comandante argentino.
Korvettenkapitän Heinz Scheringer.
Fotografía: Uboat.net
Al día siguiente se avistó un convoy, el OA-175. Inmediatamente se radió la posición con el objetivo de atraer a otros submarinos y emprender una táctica de manada de lobos o “Wolfpack”. Parecía que la seguidilla de hundimientos seguiría para el U-26. Pero el ataque directo a un convoy era otra cosa.
Decidieron atacar de noche; la posible presencia de destructores que protegían a la formación era de temer. A las 1:18 hs. se dio la orden de fuego: una ronda de dos torpedos G7, apuntados hacia dos embarcaciones cercanas. Uno de los torpedos falló el blanco y el otro dio de lleno en el “Zarian”, un vapor británico de 4.871 toneladas. El barco no se hundió, pero el impacto del torpedo lo dejó fuera de servicio durante un año.
Aparentemente, el U-26 habría sido avistado justo antes de su ataque. El destructor HMS “Gladiolus” se abalanzó rápidamentehacia el submarino, pero inicialmente no tuvo suerte y debió volver a toda máquina luego de reportarse las primeras explosiones. En el trepidante momento del escape, los motores diesel del U-boot experimentaron problemas técnicos, por lo que debió sumergirse y poner en funcionamiento los impulsores eléctricos. No pudo desarrollar su máxima velocidad de huida superficie y aprovechando la oscuridad de la noche. Los británicos no contaban todavía con la visión de rayos infrarojos, así que lo ideal hubiera sido evadirse en superficie.
Scheringer debió ordenar inundar los tanques de lastre y sumergirse. Tratarían de evadir el destructor a una profundidad aproximada de 150 metros. Inmediatamente el ASDIC (SONAR, instrumento detector de lucha antisubmarina) con el que estaba equipado el destructor tuvo un fuerte contacto a 1.200 yardas. De cazador a presa en pocos minutos. El comandante Sanders ordenó comenzar con el lanzamiento de las temidas cargas de profundidad unos 10 minutos después de que el “Zarian” fuera alcanzado por el torpedo.
U-26 echado a pique por Scheringer en 1940. Foto: Gordon Williamson
Aparentemente, el U-26 navegaba a 80 metros de profundidad cuando cayeron las primeras cargas en sus inmediaciones. Fue alcanzado por las primeras salvas.Uno de los tanque de lastre fue seriamente dañado. De pronto, el U-26 descendió rápidamente hasta los 230 metros; la profundidad límite de aquellas naves era de 200 metros. El “Gladiolus” continuó el aterrador ataque envuelto en la penumbra. Esperó luego en silencio, intentando avistar las características manchas de aceite, diesel oil o escombros que se producía al hundirse un sumergible. Seis horas le tomó a Scheringer y su tripulación sacar al lobo gris de las garras de las profundidades, gracias a un motor eléctrico en funcionamiento y a una enorme pericia. El U-boot se hallaba seriamente dañado, pero aún se mantenía con vida. Para complicar aún más las cosas, el U-26 emergió a la luz del día, a solo 800 yardas del destructor. Para ese momento, numerosos aviones Sunderland de caza submarina de la RAAF (Fuerza Aérea Australiana), pertenecientes al 10º escuadrón, surcaban el cielo como avispas enfurecidas. El teniente Gibson se lanzó al ataque con bombas de 113 kg.
Incapaz de sumergirse, el comandante argentino del U-boot ordenó preparar la maniobra de auto hundimiento, la cual se efectuó de acuerdo a las órdenes impartidas por el mismo Dönitz, quien había inculcado a sus bravos marinos la necesidad de que las unidades no cayeran en manos enemigas. Evitarían no sólo el rompimiento del código Enigma sino que también impediría el estudio técnico de las embarcaciones.
El capitán y toda su tripulación sobrevivieron. Fueron tomados prisioneros y pasaron el resto de la guerra en territorio enemigo.
Los días de la fugaz, pero excelente, carrera del comandante, capitán de corveta Heinz Scheringer, nacido en la capital de la República Argentina, Buenos Aires, habían terminado.




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