U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Batalla del Río de la Plata: Carta de la acción en aguas jusrisdiccionales uruguayas

Comparto con ustedes la "Carta de la acción en aguas jusrisdiccionales uruguayas", confeccionada según la información brindada por el comandante del la cañonera "Uruguay" (observadora de la Batalla del Río de la Plata, o al menos de sus etapas tardías - la línea de su rumbo es la más cercana a la costa).

Sobre los disparos realizados dentro del estuario del Río de la Plata, marcados en la cartar, en la tarde del día de la acción, hay bastante controversia. Meintras los infromes ingleses (y los alemanes hallados despues de la guerra) hablan de que el Spee abrió fuego primero en la etapa final dentro del río, la cañonera "Uruguay" no vio esos disparos, indicando que los ingleses dispararon primero. Esto tiene importancia por lo siguiente: Uruguay reclamaba aguas jurisdiccionales dentro de las 9 millas, mientras que británicos y alemanes reconocía solo 3, dando al resto del esturio la calidad de aguas internacionaes. Por lo tanto, como estos disparos se hicieron dentro de las 9 millas, quien haya abierto fuego estaba violando, según Uruguay, las leyes del derecho internacional. Quien respondiera el fuego estaría repeliendo una agresión. Los ingleses siempre estuvieron, dentro de su historia oficial, muy interesados en aclarar este punto, pero los uruguayos se mantuvieron fieles a su observador y presentaron una protesta al Gobierno británico. Es posible que la posición de la nave uruguaya, según los mismos ingleses, le haya impedido ver los fogonazos del Spee...



¿Bases de submarinos alemanes en las costas brasileñas?

Lo que sigue es el testimonio del entonces teniente Duncan Lewin, piloto del crucero HMS AJAX que participó en la Batalla del Río de la Plata. Lewin cuenta para el libro de Millington Drake sobre la batalla, que el Almirantanzgo británico había dotado al AJAX con elementos especiales para obtener evidencia de estas bases:

“...Todo esto explica en parte por qué razón no hicimos un vuelo de reconocimiento al amanecer del día 13 (aunque había de realizarse uno más tarde en la mañana), pero existió otro factor, que creo no ha sido nunca publicado. A principios de año, el Almirantazgo había tomado en cuenta ciertos informes relativos a los alemanes; parece que éstos habían establecido bases submarinas en las costas brasileñas, lejos de las zonas habitadas. El AJAX fue equipado con cámaras infrarrojas, de largo alcance, para tomar fotografías aéreas de determinados trechos en la línea costera, sin entrar, por supuesto, en aguas territoriales. También se nos autorizó, autorización ésta poco común, a que aceptáramos la posible pérdida de un avión, si, para obtener esas fotografías, tuviéramos que descender sobre un mar embravecido."

HMS AJAX

El Seafox, el avión de observación del Ajax


Memorias del almirante William “Bull” Halsey

Las batallas navales más importantes de la Segunda Guerra Mundial se produjeron en el frente del Pacífico. Y entre ellas, sin dudas, las libradas entre los grandes portaaviones de flota de la US Navy y la Armada Imperial japonesa fueron las más espectaculares.

USS Enterprise


Durante la Primera Guerra Mundial, Halsey se destacó como comandante de destructores con base en el Reino Unido.

Bill Halsey fue, desde la aparición de los prineros portaaviones, un oficial adelantado a su tiempo; una vez terminada la gran guerra, vio en estas grandes naves el futuro de las batallas navales decisivas en épocas tan tempranas como la década del 20. Muchos oficiales estaban de acuerdo, pero fue Halsey, tal como narra en sus memorias, quien realizó el curso de piloto de combate de la Marina, pasando los exigentes cursos de bombardeo y caza a pesar de su edad y de su vista deficiente.

SBD dauntless

Hoy sabemos que el 7 de diciembre de 1941, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor, los portaaviones estadounidenses de la Flota del Pacífico, el objetivo primordial de Nagumo, no estaban en la base. La formación, al mando de Halsey estaba haciendo maniobras y se salvó de su destrucción.

Halsey comandó desde el puente de su buque insignia, el portaaviones USS Enterprise, las primeras acciones ofensivas de EEUU en la guerra. Bombardeó las islas Gilbert y Marshall, y, en abril de 1942, lideró el legendario raid Doolittle sobre Tokio. Fue el “toro” Halsey quien dio la orden de despegar a los B-25 de la cubierta del USS Hornet cuando la flota de ataque fue descubierta por un pequeño barco japonés.

“Bull” Halsey se había ganado su apodo en la prensa por su gran agresividad ante el enemigo y su forma directa y ruda de decir lo que pensaba.

Luego de no poder llegar con su fuerza de tareas a la Batalla del Mar de Coral, Halsey sufrió una de las mayores frustraciones de su carrera: Debido a una grave afección en la piel, producto de 6 meses ininterrumpidos de pie en el puente del Enterprise, debió ser hospitalizado justo cuando se gestaba la batalla aeronaval más importante de la historia, Midway. Spruance y Fletcher lo reemplazaron al frente de los protaaviones y siguieron la agresiva doctrina de Halsey para alcanzar la espectacular victoria.

De regreso al combate, en octubre de 1942, Halsey fue nombrado comandante de Pacífico Sur, y cargó sobre sus espaldas el peso de la gran victoria en Guadalcanal. Atacó con sus portaaviones Bouganvilee y las Islas Salomón, entre otras acciones.

El libro de memorias de Halsey trae a la superficie un odio visceral hacia todo lo que representaba Japón; un desprecio que va más allá del odio hacia un enemigo ocasional. En varios pasajes del libro se extralimita en sus calificaciones, y deja entrever que no tenía reparos a la hora de ametrallar japoneses en el agua que se resistían a ser rescatadas, justificándolo con el riesgo que representaban para los americanos que intentaban salvarlos, o en vistas de que podían reforzar guarniciones remotas si llegaban a tierra.

En mayo de 1944, Bill Halsey se hizo cargo de la famosa Tercera Flota, que hacia el final de la guerra llegó a ser, según sus propias palabras, la formación naval más grande y poderosa de toda la guerra. Fue la enorme Tercera Flota la que participó de las últimas grandes batallas, como la del Golfo de Leyte, donde Halsey y sus pilotos hundieron al acorazado Musashi, y la que entró en la Bahía de Tokio en agosto de 1945.

Este es un libro imprescindible para cualquier fanático de la grandes batallas navales y para quien desee estudiar la guerra en el Pacífico.

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Un germano-argentino en la Operación Barbarroja (A 80 años)

Prohibida su reproducción sin autorización del autor. Publicado con autorización en los diarios La Nación y La Prensa (jumio de 2021)


Hace 80 años, el 22 de junio de 1941, Hitler sorprendió al mundo entero con la invasión de la Unión Soviética. La operación Barbarroja, la invasión de mayor escala hasta ese momento, fue uno de esos instantes en los que el reloj de la humanidad se detuvo y la historia cambió para siempre…

Muchos creen que llevamos nuestro destino marcado desde que nacemos. No importa qué se haga o cuanto uno se esfuerce por torcer esa mano invisible, ese designio escrito por alguna fuerza superior. Por supuesto que es una teoría discutible, supersticiosa, para muchos otros. Sin embargo, sus defensores más acérrimos encuentran su argumento en pequeñas historias como la de este voluntario germano - argentino muerto en la Segunda Guerra Mundial durante la Operación Barbarroja.

La familia Pudor era prusiana de pura cepa, originaria de Brandenburg, cerca de Berlín. A mediados de los años veinte, miles de alemanes llegaron en masa a Sudamérica en búsqueda de mejores horizontes: Estabilidad económica, empleo, abundancia de alimentos y seguridad política. Claro que Argentina era un país muy diferente al que tenemos hoy en día.

Luego de arribar a Paraguay, la familia llegó a Argentina el 26 de diciembre de 1925 a bordo del vapor “Monte Oliva”. Adalbrecht de 46 años y su esposa Hanna de 35 se asentaron en el norte del país; iban con ellos sus hijos Helmuth, Ekkhard y Sabine, de 10, 4 y 2 años respectivamente.

Pudor en su uniforme de
la Luftwaffe
Helmuth Pudor tenía apenas 10 años cuando vio por primera vez a la inmensa e inacabable geografía Argentina, con sus interminables campos apenas poblados por un puñado de hombres y mujeres de orígenes y nacionalidades heterogéneas. El territorio de Misiones era hogar de miles de colonos europeos: compatriotas alemanes, ucranianos, polacos, etc. pero también abundaban los criollos y mestizos. Todos vivían en paz y tranquilidad. Aquí el alimento nunca era un problema, como en la vieja Alemania convulsionada por la derrota mundial y las revoluciones.

Los Pudor echaron raíces en el pueblo de Bonpland, no muy lejos de Oberá, en la actual provincia de Misiones y, según los archivos de la Unión alemana de Gremios, de la cual Adalbrecht era miembro, se dedicaron casi de inmediato a la agricultura.

De acuerdo a la publicación en alemán Der Bund, la revista de la Unión Germánica en Argentina, Helmuth, ya a los 14 años, el hijo mayor del matrimonio nacido el 13 de mayo de 1915 en Berlín, formaba parte del “movimiento”; debemos entender con esta afirmación que había ingresado en las clásicas actividades juveniles de la comunidad alemana de la época, inspiradas o casi iguales a las Juventudes Hitlerianas de Alemania. Eran una las primeras actividades nazis que se organizaban en Argentina, ya que apenas corría el año 1929.

Así pasaron los años. La vida de campo en Misiones no parecía conformar plenamente a Helmuth, y a los 17 la lejana patria en ebullición lo atrajo irresistiblemente; corría el año 1932, y Hitler estaba haciendo sus últimos movimientos de ajedrez para tomar el poder.

El viaje fue toda una odisea. El joven Pudor primero se dirigió a San Javier y cruzó la frontera argentina hacia Brasil, donde trabajó de panadero y en varios otros empleos para abrirse camino hacia el Océano Atlántico. Pasó por Santos y Río de Janeiro, siempre viajando como polizón. Luego de estar en Río durante ocho meses, un buen día se alistó como lavaplatos en el buque “Monte Sarmiento”, uno de los famosos transatlánticos que hacían la ruta Sudamérica-Alemania.

Así fue como el joven Helmuth desembarcó en mayo de 1934 en Hamburgo. Por fin la patria, una vez lejana, se habría ante sus ojos. Hitler y los nazis eran ya dueños y señores del Reich, y de a poco comenzaban a amenazar al mundo con sus sueños de dominación. Pudor no perdió el tiempo y se dirigió a Berlín, la capital, gracias a la caridad de varios automovilistas ocasionales ¡Estaba de vuelta en su Prusia natal! Tan soñada, tan anhelada.

Durante seis largos meses Helmuth probó suerte en varios oficios, pero el rearme de las Fuerzas Armadas alemanas era indetenible. La nueva Luftwaffe (la fuerza aérea), el desarrollo de los blindados, el crecimiento sostenido de la flota de guerra; allí había grandes oportunidades y no tardó en alistarse como voluntario en el ejército. Desde un comienzo Pudor comenzó a ser entrenado como radio operador y en todas las cuestiones técnicas relacionadas al empleo de estos formidables aparatos que para entonces se estaban adaptando a todas las unidades de guerra móviles. Alemania estaba preparando la futura guerra relámpago.

En 1 de septiembre de 1939 el mundo estalló. Al producirse el inicio de la guerra, Helmuth Pudor fue alistado en una compañía de fusileros motorizados, participando activamente en la invasión de Polonia. Estas unidades eran la punta de lanza de las avanzadas mecanizada alemana que aplastó todo a su paso; no era un trabajo para cualquiera, solo se seleccionaban para estos batallones a los soldados de mayor coraje y valentía. Pero a pesar de su peligroso trabajo, logró sobrevivir.

Al año siguiente llegó la invasión de Francia y una nueva victoria aplastante. Hitler estaba en el pináculo de su gloria militar. Muchos creían que estaban ante el mejor estratega de todos los tiempo, especialmente el propio dictador, algo que no tardaría en desmentirse penosamente.

Mientras Hitler preparaba la invasión de la Unión Soviética, la que para ese momento iba a ser la mayor de todos los tiempos, se hizo evidente que para cumplir el objetivo de aniquilar a la aviación enemiga en tierra se iba a necesitar una fuerza de bombarderos considerable. Escaseaban las tripulaciones, así que Helmuth Pudore, el hombre de Bonpland, Misiones, fue seleccionado como operador de radio para la Luftwaffe. Luego de un intenso entrenamiento, en 1941 voló en acciones de combate durante la invasión de Creta, en el frente del Mediterráneo, y luego en los Balcanes, formando parte de la tripulación de un bombardero mediano Dornier Do 17. Pudor fue ascendido a suboficial y condecorado con la Cruz de Hierro de segunda clase por sus destacados servicios.

El Dornier Do 17 “Fliegender Bleistift” (“lápiz volador”) era un bombardero bimotor pequeño que para 1941 había sido superado por las circunstancias. Su diseño databa de inicios de los años treinta, y cuando voló por primera vez en combate, en 1937, durante la guerra civil española, se hizo evidente que la Luftwaffe debía desarrollar nuevos aparatos que fueran más rápidos, robustos y, por sobre todo, que pudieran transportar una carga de bombas mayor. Pero en ese momento, con la invasión de la Unisón Soviética a la vuelta de la equina, había que echar mano de cada avión y de cada hombre disponible.

Hace 80 años, el 22 de junio de 1941, el mundo cambió para siempre; Hitler invadió la Unión Soviética, la Operación Barbarroja se puso en marcha. Y allí estaba nuestro joven misionero por adopción, miembro del 8 Staffel del III Gruppe del Kampsgeschwader 2, lanzándose al ataque una vez más, sin temor a la muerte, siendo parte de aquella invasión que hizo temblar al mundo entero.

Pasaron los primeros días de los confusos y mortales combates entre las fuerzas bolcheviques y alemanas. Helmuth Pudor había cambiado su motocicleta BMW por el endeble Dornier pero aún había logrado sobrevivir a las primeras horas. Sin embargo, la batalla estaba en los más álgido y no había descanso, cada día y casi a cada hora había una nueva misión de bombardeo tras las líneas enemigas.

Dornier Do 17
A la 9:30 hs. del 24 de junio, el bombardero del joven Feldwebel fue alcanzado por el fuego antiaéreo ruso. El avión siguió volando, mal herido, envuelto en humo y amenazando con desplomarse al suelo. No es muy difícil imaginar los instantes de zozobra y nerviosismo de la tripulación dentro del avión a punto de caer. El comandante de la nave, pensando que no había posibilidades de regresar volando a la base y de salvar al aparato, instó al joven tripulante, Pudor, a que intentara salvar su vida saltando en paracaídas.

Helmuth abrió la escotilla y miró hacia abajo. El suelo estaba cada vez más cerca; el humo le hacía arder los ojos y los disparos de armas livianas rebotaban por todo el fuselaje. El final parecía inminente… Cerró los ojos, respiró profundamente y saltó cerca de Stopce, Eslovenia, mientras el Dornier a duras penas todavía volaba a los tumbos en dirección a la base.

Pero el destino jugó sus cartas en ese momento; la suerte no estuvo del lado del pobre Helmuth esa vez. Los duros combates cuerpo a cuerpo en Polonia o las batallas sobre Creta contra los cazas ingleses no habían podido con Pudor. Pero esa mañana fatal un simple paracaídas falló, y el joven que había crecido en Misiones murió estrellado contra el suelo esloveno al caer desde gran altura. Y como si fuera poco, por una de esas malditas muecas del destino, tal como relató la sobrina de Pudor al autor, el avión bombardero, mal herido y cubierto de cientos de orificios, logró aterrizar en su base. El piloto y el artillero estaban asustados y heridos, pero vivos; en cambio, el joven Helmuth Pudor ya no viviría para luchar otro día.

Adalbrecht y Hanna, en el lejano norte de la República Argentina, tardaron tres meses en enterarse de la trágica muerte de su hijo…




Publican imágenes de "Fern vom Land der Ahnen"

"Fern vom Land der Ahnen" (lejos de la tierra de los ancestros) fue el título de la película propagandística nazi que se filmó en Argentina antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante mi investigación para el libro "En el ojo del huracán", misión en Berlín del embajador argentino Eduardo Labougle, encontré mucho material e infromes sobre este film en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

El Museo del Holocausto de Argentina publicó recientemente un fragmente de casi dos minutos de la película en muy buena calidad. (Al final del artículo se puede ver el video)

En el libro mencionado, publicado en 2017 por Olmo Ediciones y que se puede descargar de Amazon, expliqué la película y mencioné a quienes la rodaron. 

En el ojo del Huracán

Realizadores: Los mayores responsables del rodaje habían sido dos individuos. El principal era Félix Schmidt. (En el libro se dan muchos detalles del accionar de este nazi radicado en Sudamérica), a quien Labougle había mencionado en una nota enviada a su ministerio, describiéndolo como el encargado de la Organización Extranjera en el Uruguay. El otro era el camarógrafo y director Gerhard Huttula, quien no tendría inconvenientes, después de la guerra, para desnazificarse y continuar su carrera cinematográfica.



52 millas a vela en las narices de los ingleses

El Kapitänleutnant Ernst Hashagen, comandante de los sumergibles UB-21 y U-62, escribió uno de los clásicos libros de memorias de un comandante de submarinos alemanes en la Gran Guerra. Por su estilo descriptivo y su precisión técnica lo considero uno de los mejores de esa época. En sus memorias abundan las grandes anécdotas que a todos nos gustan, las de grandes hundimientos y épicos combates con destructores ingleses.
Sin embargo, la hazaña más peculiar del libro Hashagen no fue protagonizada por él mismo, sino por el UC-6 (Oblt. Otto Ehrentraut). Estoy hablando de la hazaña de haber regresado de una patrulla en aguas inglesas navegando a vela, casi ante las narices de decenas de cazasubmarinos y buques hostiles.

"Hacia el oeste" (Westwards)
se puede descargas de Amazon
Hashagen relata en su libro, "Hacia el oeste", el episodio de la siguiente manera:
"En una oportunidad, un submarino alemán tuvo que transformarse en una balandra escapar de sus enemigos. El 23 de julio de 1916, el "UC 6" sufrió una avería de la máquina a sólo 17 millas náuticas de la costa este de Inglaterra, no lejos del estuario del Támesis. Era temprano en la mañana y hacía una hora el submarino había pasado junto a un destructor inglés en la oscuridad. En cualquier momento, el enemigo podría reaparecer en algún lugar del horizonte. Así que el comandante dio la orden de “volar” su barco en caso de que hubiera peligro de que cayera en manos del enemigo. ¿Cuál era el plan? En realidad ninguno. El barco estaba muerto, y casi no se podía mover. La ayuda no estaba cerca. Era una situación muy desesperada de la que parecía no haber escapatoria. Entonces, el viento fresco del noroeste golpeó a nuestro submarino y lo hizo alejarse de la costa; así fue que se les ocurrió construir una vela para navegar. Dado que un juego de velas generalmente no formaba parte del equipo de un submarino, la implementación de esta idea inicialmente encontró dificultades, pero la necesidad hizo que la gente tuviera imaginación. Con la ayuda de lonas y todo tipo de lienzos cosidos apresuradamente, se creó una vela que se colocó en el periscopio extendido. Así tal vez podrían moverse algo con un viento fuerte y, por cierto, "farolear" un poco a tus amigos ingleses. Entonces partieron, los hombres del "UC 6", con una sonrisa lúgubre en el rostro bajo ese "mimetismo" y con la voluntad de hierro de no dejarse caer.

El viaje comenzó a dos o tres millas náuticas por hora. De vez en cuando aparecían en el horizonte patrulleros ingleses, afortunadamente no tan cerca como para sentirse obligados a examinar a ese pequeño "velero en mal estado". Luego, el buque faro de Nordhinder pronto apareció a la vista e inmediatamente después un submarino, al que primero se tomó por alemán. Pero cuando se acercó a 1000 metros, el incómodo primo de repente se escondió. Debió haber notado algo y quiso echar un vistazo más de cerca al "velero" bajo el agua. El "UC 6" tenía que desaparecer rápidamente de la escena. La recuperación de la vela de emergencia ya se había practicado con diligencia, por lo que la maniobra de inmersión solo tomó un minuto. Luego, el “UC 6” flotó bajo el agua con la corriente hacia el canal.

Después del anochecer emergieron. El viento se había levantado más y el "UC 6" navegó hacia el sur con "vela completa" durante la noche. Mientras tanto, la niebla se había levantado y así continuó a la mañana siguiente. Bajo su protección, el barco se acercó al faro de Schouwenbank, cuyas señales de niebla sonaron repentinamente. En el mismo momento se avistó otro submarino. Esta vez era un amigo, el "U 19", que estaba a punto de salir volver a su base. Rápidamente se entregó un cable de remolque, y el “UC 6”, remolcado por “U 19”, emprendió la última parte de su viaje hasta la costa de Flandes. Esa misma noche, el barco llegó felizmente a Zeebrugge. La distancia recorrida a vela fue de 52 millas náuticas."





El acorazado japonés Kongo hundido por el submarino USS Sealion

Las hazañas de los sumergibles de la US Navy en el Pacífico, aunque no tienen la prensa de los lobos grises alemanes, fueron notables. En algunos cuestiones técnicas incluso suparaban a los alemanes, como por ejemplo en el uso y perfeccionamiento del radar. En arrojo y valentía sus comandantes estaban al tope de la lista...
A continuación, el relato del hundimiento del enorme acorazado japonés IJN Kongo, de 31.000 toneladas, por el USS Sealion II.

(Extracto de "Sink 'em all) el maravilloso libro del vicealmirante Charles A. Lockwood, comandante de la Fuerza Submarina del Pacífico:

El 2 de noviembre fue un día de letras rojas, porque ese día un submarino americano hundió el acorazado japonés de 31.000 toneladas Kongo, el primer acorazado de la historia hundido por uno de nuestros submarinos. El responsable de esta hazaña fue Sealion II, del comandante Eli T. Reich, de la ciudad de Nueva York.
La noticia nos electrificó. Habíamos recibido informes de hundimientos de acorazados antes, lo que resultó en sobreestimacoines, pero la evidencia en este caso era tan concluyente que no permitía muchas dudas sobre que Eli realmente lo había hecho. El Skate había logrado dos golpes en el Yamato, y el Tunny, dos en el Musashi, pero habían visto a sus objetivos marcharse. Esta vez el Sealion había visto a su víctima hundirse.
Eli Reich había sido oficial en el primer Sealion, bombardeado y hundido en Cavite el 10 de diciembre de 1941. El Sealion había perdido a cuatro hombres muertos y tres heridos, y el Seadragon, tendido al costado, había perdido a un oficial muerto por fragmentos de las bombas que golpearon a su compañero de equipo. El deseo de venganza había vivido por mucho tiempo en el corazón de Eli e hizo varias patrullas exitosas en otros submarinos.
Finalmente, justo cuando alcanzó el rango de comando, el nuevo Sealion II estuvo a punto para el combate. Vino a verme y me preguntó si podría tener el mando de ese barco en particular y me alegré de organizar la asignación. Eli era el tipo de hombre que a todos les gusta ayudar. Llegó a su nuevo barco en un momento en que el comercio enemigo estaba abarrotado en la costa de China y se apresuró a entrar en la lucha.
Durante las tres patrullas en las que tuvo el mando, hundió nueve naves enemigas, para un total de 59.839 toneladas, culminadas por su batalla épica con el grupo de cruceros y acorazados enemigos, en la mañana del 21 de noviembre.

USS Sealion 

El Sealion patrullaba al Este Mar de China, al noroeste de Formosa, cuando su operador de radar tuvo un contacto inusualmente largo, a 44.000 yardas. Esto indicaba un objetivo muy grande, o la existencia de una especie de espejismo en el radar. Tales fenómenos se daban con frecuencia en esas áreas, especialmente en el Mar Amarillo, donde contcactos con un objetivo no mayor a un trozo de basura de buen tamaño fueron reportados a distancias anormales de 60.000 yardas. En esta ocasión particular, sin embargo, el radar del submarino tuvo un rendimiento maravillosamente consistente.
La noche era casi perfecta para hacer un ataque de superficie: cielo nublado, sin luna, el mar en calma y visibilidad de aproximadamente 1.500 yardas; por lo tanto, Eli decidió permanecer en la superficie el mayor tiempo posible. Contra naves equipadas con radar, este plan podría no funcionar. Sin embargo, decidió hacer el intento para conserva la ventaja de su velocidad de superficie y maniobrabilidad.
Para entonces, la fuerza japonesa había sido identificada como de cuatro barcos en columnas: crucero, acorazado, acorazado, crucero, con un destructor en cada proa y uno en la viga de estribor. El Sealion estaba a babor sobre la proa de la formación, la mejor posición posible.
El enemigo se dirigía hacia el noreste a 16 nudos y no zigzagueaba: una omisión fatal ante un submarino equipado con radar. Cuando la distancia se acortó, Reich mantuvo su proa apuntando directamente al destructor más cercano, para presentar el objetivo más pequeño posible, pero, descubriendo que se estaba acercando más de lo que deseaba hizo un círculo completo.
Escogió el primer acorazado como objetivo y configuró a sus torpedos eléctricos a ocho pies de profundidad, por si un destructor se interponía en la linea de fuego. Los japoneses no dieron muestras de preocupación, solo siguieron avanzando hacia el desastre que los esperaba. Reich apenas podía creer su asombrosa buena suerte. Había soñado con tal situación desde ese día desafortunado en diciembre de 1941.
A las 02:56 comenzó a disparar sus seis tubos de proa. Era costumbre en los barcos escribir un nombre en la cabeza de cada torpedo cuando se cargaban en el tubo. Usualmente llevaban los nombres de las esposas de los tripulantes de la sala de torpedos o de las mejores chicas. Algunos, hecho en las fábricas de Sharon, llevaban los nombres del empleado que había vendido la mayoría de los bonos de guerra durante un período determinado. Esa noche, sin embargo, cuatro de los peces de Eli, mientras salían corriendo de los tubos, fueron estampados con los nombres de Foster, O'Connell, Paul y Ogilvie, los hombres que habían muerto en el bombardeo del Sealion I. La rápida venganza estaba en camino.
Reich no perdió tiempo en reminiscencias, sin embargo, pero puso su timón duro a la derecha y giró para disparar los tubos de popa hacia el segundo acorazado. A las 02:59 paró sus motores, para que los remolinos de las hélices no desviaran a sus torpedos y disparó tres tiros desde popa.
Eli dijo que los cuatro minutos necesarios para su primera salva hasta el objetivo pareció interminable. Todo tipo de dudas lo asaltaron ¿Había sido correcta su configuración? ¿Había subestimado al enemigo? ¿La velocidad del blanco era la correcta? De repente, las nubes bajas fueron encendidas por las brillantes llamas de tres explosiones a lo largo del casco del acorazado líder. Un minuto después una violenta explosión y un repentino aumento de las llamas encendieron a su segundo objetivo.
En este momento, el Sealion estaba corriendo a toda mayor velocidad hacia la oscuridad del oeste. Los japoneses no la habían descubierto, y un escolta fue observado en el radar lanzándose hacia el este, donde dejó caer una serie de cargas de profundidad. No fue un contraataque muy elegante.
Mientras tanto, Reich se colocó en paralelo a la formación a 8.000 yardas, y volvió a cargar sus tubos. Encontró para su consternación de que el convoy enemigo había acelerado hasta los 18 nudos a pesar de los golpes que había absorbido. Evidentemente, su configuración de torpedos de ocho no era la mejor, y las explosiones simplemente habían abollado los costados blindados. La próxima vez seguiría las instrucciones del manual.
El aumento de la velocidad introdujo dificultades porque el mar había comenzado a ponerse violento y el viento venía justo de la proa. Incluso con con sus motores funcionando a una sobrecarga del 25 por ciento, podía hacer solo unos 17 nudos. El mar estallaba sobre la proa y se salpicaba sobre el puente. La torre de mando estaba inundada, el agua caía por la escotilla y la sala de máquinas bombeaba vigorosamente para sacar el agua de las sentinas. Desde lo más alto de la euforia, ahora los espíritus habían caído por debajo de cero.
Luego, a las 04:50, llegó una ayuda. La formación enemiga se dividió en dos. El radar mostró tres barcos pesados sosteniendo su rumbo y velocidad mientras un barco pesado —el primer objetivo del Sealion— disminuyó a 11 nudos y cayó a popa con dos destructores como acompañantes. El tercer destructor no se veía por ninguna parte. Esto no era notable porque, como sabemos ahora, estaba en el fondo del Mar de China Oriental, hundido por el torpedo que Reich pensó que había golpeado al segundo acorazado.
Eli inmediatamente decidió atacar a este grupo más lento. A las 05:12, había alcanzado la posición de disparo por delante de su objetivo, redujo la velocidad y giró para un segundo ataque. Unos minutos más tarde su tripulación de rastreo le informó que el objetivo se había detenido, luego, a las 05:24, hubo un trerrible explosión. El cielo quedó brillantemente iluminado. "Fue como una puesta de sol a medianoche", me dijo Reich más tarde.
Lentamente, la pepita del objetivo desapareció para siempre del radar. Este fue el final de Kongo. Los muertos del Sealion habían sido vengados.

Acorazado Kongo


La Batalla del Río de la Plata narrada por el Almirantazgo

LA BATALLA DEL RÍO DE LA PLATA

Una narración de los acontecimientos antes, durante y después de la acción hasta la autodestrucción del Admiral Graf Spee. Compilado en el Almirantazgo a través de los despachos enviados por el contraalmirante Harwood y los capitanes de la naves Ajax, Achilles y Exeter.

LONDRES. IMPRESO Y PUBLICADO POR LA OFICINA DE PAPELERÍA DE SU MAJESTAD. 1940

Traducción Julio B. Mutti


LA BATALLA DEL RÍO DE LA PLATA.

"En ese sombrío y oscuro invierno... la brillante acción del Plata... llegó como un destello de luz y color a la escena, llevando consigo un estímulo para todos los que estaban luchando, para nosotros mismos y para nuestros aliados". –Estas palabras fueron pronunciadas por el primer lord del Almirantazgo al dar la bienvenida al HMS Exeter, el 15 de febrero de 1940.

La acción que llevó a la derrota y posterior autodestrucción del "acorazado de bolsillo" alemán Admiral Graf Spee se produjo en cuatro diferentes etapas. Primero ocurrieron los movimientos preliminares que hicieron posible la victoria. En segundo lugar, se concretó la batalla principal. En tercer lugar, se llevó a cabo una acción en las sombras mientras el enemigo corría por la seguridad de las aguas territoriales neutrales. Finalmente, se produjo la larga vigilancia del Estuario del Río de la Plata, con el Graf Spee esperando cada hora para hacer una carrera hacia el mar abierto.

En el siguiente relato de la acción, que ha sido compilado en el Almirantazgo a partir de los despachos enviados por el contralmirante Harwood y los capitanes de los buques HMS Ajax, Achilles y Exeter, todos los horarios registrados son los de los barcos del Escuadrón. Esto era dos horas más menos que la hora Greenwich.


LA PRIMERA ETAPA.

Desde que se hundió el SS Clement el 30 de septiembre, se sabía que un "acorazado de bolsillo" alemán estaba en libertad en el Océano Atlántico Sur, y el hecho de que cuatro barcos en la ruta de Gibraltar a Sudáfrica estuvieran atrasados ​​indicaba que este barco estaba asaltando el comercio en el lado este del Atlántico Sur. Sin embargo, a mediados de noviembre, el hundimiento del SS Africa Shell en el extremo sur del canal de Mozambique demostró que había un corsario alemán en la parte sur del Océano Índico. Si se trataba del mismo asaltante que había estado operando en el Océano Atlántico Sur, no se supo definitivamente en ese momento. En cualquier caso, la vigilancia en el Atlántico Sur no se podía relajar.

Aparte de las fuerzas involucradas en una búsqueda sistemática en otras áreas, había en la parte occidental del Atlántico Sur cuatro cruceros de la División de América del Sur al mando del comodoro HH Harwood. A principios de diciembre había sido necesario enviar al HMS Cumberland, el mayor y más poderoso de la fuerza, a las Islas Malvinas para llevar a cabo un reacondicionamiento, permaneciendo allí por un tiempo. Sobre los tres barcos restantes recayó la gigantesca tarea de vigilar y defender las inmensamente valiosas rutas comerciales frente al continente sudamericano. Tenían que hacer esto sabiendo que había un corsario enemigo más poderoso que su fuerza combinada, incluso si eran capaces de utilizar su fuerza combinada para atacarlo en el momento del contacto.

Los cruceros británicos de la División de América del Sur disponibles de inmediato eran: HMS Ajax, con la insignia del comodoro Harwood, un crucero de 7.000 toneladas armado con ocho cañones de seis pulgadas. El HMS Achilles, un crucero de la misma clase que el HMS Ajax, de 7.000 toneladas y armado con ocho cañones de seis pulgadas. Este barco había sido separado de la División de Nueva Zelanda y estaba tripulado en gran parte por neozelandeses. El HMS Exeter, un crucero de 8400 toneladas armado con seis cañones de veinte centímetros.

Había pocas dudas de que el corsario alemán era uno de los llamados "acorazados de bolsillo", un buque de algo más de 10.000 toneladas con un armamento principal de seis cañones de once pulgadas y un armamento secundario de ocho cañones de 5.9 pulgadas. Además, los "acorazados de bolsillo" estaban protegidos por una armadura contra la cual no se podía esperar que el fuego de un cañón de 6 pulgadas fuera completamente efectivo a largas distancias.

El corsario alemán, por lo tanto, tenía una ventaja considerable en armamento. Su armamento secundario equivalía al armamento total de uno de los cruceros británicos más pequeños, y el peso del metal y la explosión que podía entregar en una andanada de 4.700 libras. El peso total y poder explosivo de los tres cruceros británicos combinados era de sólo 3.136 libras.

Frente a la grave inferioridad en armamento, los cruceros británicos podían oponer una ventaja de unos seis nudos en velocidad y, posiblemente, una mayor maniobrabilidad. Los dos elementos esenciales para una acción exitosa contra el enemigo eran, por lo tanto, la concentración de las fuerzas británicas antes de que se produjera la acción y el empleo de tácticas que aprovecharan la ventaja en velocidad y maniobrabilidad de las fuerzas británicas. Estos problemas no eran fáciles de manejar, porque la inmensa área a ser custodiada hacía necesaria la dispersión de las fuerzas británicas, factor que impedía la práctica frecuente de tácticas de escuadrón.

El 3 de diciembre de 1939, los tres cruceros británicos estaban esparcidos a lo largo de dos mil millas. Fue en la tarde de ese día cuando se recibió un informe del SS Doric Star, un buque británico, de que estaba siendo atacado por un "acorazado de bolsillo" alemán en el lado este del Atlántico Sur a mitad de camino entre Sierra Leona y el Cabo de Buena Esperanza. El Doric Star había enviado el mensaje inalámbrico a pesar del hecho de que el asaltante alemán le estaba disparando en un intento de evitar que usara su radio. El comodoro Harwood anticipó correctamente que el asaltante, sabiendo que había sido denunciado por el SS Doric Star, dejaría esa zona y probablemente cruzaría el Atlántico Sur. Estimó que el corsario podría llegar al área de Río de Janeiro en la mañana del 12 de diciembre, al área del Río de la Plata esa noche o a la mañana siguiente, o al área de las Islas Malvinas el 14 de diciembre. No había nada que indicara cuál de estas tres áreas, separadas entre sí por más de 1.500 millas, era el objetivo del asaltante.

El comodoro Harwood decidió, sin embargo, que el área más importante que había que defender era la esfera de actividad muy valiosa del comercio del Río de la Plata. Por lo tanto, ordenó a su escuadrón que se concentrara a 240 kilómetros del Estuario del Río de la Plata. También hizo arreglos para asegurarse de que sus barcos no se quedaran sin combustible cuando llegaran a la cita. Todo esto se hizo con una breve señal de radio, después de la cual ya no se utilizó la comunicación inalámbrica, ya que esto habría indicado los movimientos de las fuerzas británicas al enemigo.

La navegación precisa llevó a la concentración de los cruceros británicos en el momento esperado, a las 7 am del 12 de diciembre. Ese día se aprovechó al máximo. El comodoro Harwood explicó a sus capitanes las tácticas que se proponía utilizar en caso de que se hiciera contacto con el poderoso asaltante. Estas tácticas fueron luego ejercidas por el escuadrón. Es digno de mención que las últimas palabras de las instrucciones del comodoro Harwood a sus capitanes fueron actuar "sin más órdenes para mantener un alcance decisivo de las armas".

El miércoles 13 de diciembre amaneció agradable y despejado, con una visibilidad ideal. Soplaba una brisa bastante fuerte del sureste, un oleaje bajo procedente del mismo lugar y un mar suave. Los cruceros británicos navegaban de este a noreste a catorce nudos. Estaban en una sola línea en el siguiente orden: HMS Ajax, HMS Achilles, HMS Exeter. A las 6.14 am se avistó humo en el horizonte justo detrás del haz de babor, y se ordenó al HMS Exeter que investigara. Dos minutos después el HMS Exeter informó "Creo que es un acorazado de bolsillo".

El enemigo estaba a la vista. Por fin se había establecido contacto entre las fuerzas navales británicas y el corsario que habían estado cazando durante más de dos meses.


LA SEGUNDA FASE.

En el momento del avistamiento del humo, el Graf See y los cruceros británicos estaban en rumbos convergentes. Tan pronto como los residuos de humo se identificaron como los del corsario alemán, los barcos del escuadrón británico comenzaron a actuar de acuerdo con las tácticas acordadas el día anterior. Todos los barcos aumentaron la velocidad y comenzaron a trabajar a máxima velocidad lo antes posible. El crucero con cañones de ocho pulgadas, el HMS Exeter, la unidad más poderosa del escuadrón británico, hizo una gran alteración del rumbo hacia el oeste, mientras que los dos cruceros de cañones de seis pulgadas, HMS Ajax y HMS Achilles, avanzaron hacia el noreste, alterando levemente el rumbo para acortar la distancia rápidamente.

Estas maniobras se llevaron a cabo para que el "acorazado de bolsillo" se enfrentara simultáneamente a las tres naves desde ángulos muy diferentes. Esto lo obligaría a "dividir " su armamento principal con el fin de entablar combate en ambas direcciones, o dejar a una de las unidades británicas sin atacar con sus cañones de once pulgadas.

A las 6:18 am, solo cuatro minutos después del primer avistamiento de humo, el Graf See abrió fuego con su armamento principal de seis cañones de once pulgadas. Había dividido su armamento principal, y una torreta disparaba contra el HMS Exeter y la otra contra el HMS Ajax y el Achilles. La distancia era muy larga, pero los tres cruceros británicos la estaban acortando rápidamente. Dos minutos más tarde, a las 6.20 de la mañana, el HMS Exeter abrió fuego con sus dos torretas delanteras, cuatro cañones de veinte centímetros. La distancia era entonces de 9 millas marinas y media. Sus dos cañones posteriores abrieron fuego tan pronto como pudieron, dos minutos y medio más tarde.

Los disparos de una pulgada parecieron preocupar al enemigo casi desde el principio. Después de cambiar de objetivo rápidamente una o dos veces, el Graf Spee concentró el fuego de sus seis cañones de once pulgadas en el HMS Exeter. La primera salva del Graf Spee no alcanzó HMS Exeter. La segunda falló por poco y la tercera dio sobre el crucero.

Mientras tanto, el HMS Ajax y el HMS Achilles habían abierto fuego con sus cañones de seis pulgadas. El HMS Achilles abrió fuego a las 6:21 am y el HMS Ajax dos minutos más tarde con los cañones de seis pulgadas. Los cruceros desarrollaron inmediatamente una alta cadencia de fuego, combinada con gran precisión. Un mensaje del HMS Achilles afirmó que "el fuego parecía volverse rápidamente efectivo", mientras que otro del HMS Ajax afirmó que "el fuego efectivo se desarrolló inmediatamente".

A las 6.23 am, un proyectil de once pulgadas estalló justo al lado del HMS Exeter, en el centro de la nave. La metralla de este proyectil mató a las tripulaciones de los tubos de torpedos, dañaron las comunicaciones de la nave y acribillaron las chimeneas y los reflectores. Un minuto después, el HMS Exeter sufrió un impacto directo de un proyectil de once pulgadas. Este proyectil golpeó la torreta "B", dejando fuera de combate esa torreta y a sus dos cañones de veinte centímetros. La metralla de ese proyectil barrió el puente. Todo el personal del puente, excepto el capitán y otros dos, murieron o resultaron heridos. Las comunicaciones de la caseta del timón se arruinaron. La nave estaba fuera de control. Sin embargo, el buen entrenamiento vino al rescate. Tan pronto como se advirtió en la posición de mando inferior que las comunicaciones con la timonera habían dejado de funcionar, se hizo cargo de la dirección desde allí. Aun así, la nave había comenzado a girar a estribor y existía el peligro de que los cañones de popa no pudieran apuntar al objetivo. Esto fue notado por el oficial de torpedos, quien, por su propia iniciativa, logró hacer llegar una orden a la posición de mando inferior, lo que resultó en que el barco volviera a su rumbo.

En ese momento, el capitán del HMS Exeter se dirigía a la popa. Con el puente fuera de combate, había decidido luchar desde otro puesto de mando en la torre de popa. Cuando llegó a esa posición, descubrió que todas las comunicaciones habían sido destruidas. Por lo tanto, la dirección se cambió a la posición de dirección posterior, y la comunicación se establecieron por medio de una cadena de mensajeros; así se controló al HMS Exeter hasta que se interrumpió la acción. Sería difícil sobreestimar la dificultad de controlar un barco por ese medio durante una acción feroz, con el personal expuesto a la acción del propio cañón de veinte centímetros, así como al fuego pesado del enemigo.

Durante este tiempo HMS Exeter recibió dos golpes más a proa de salvas de 11 pulgadas, y también sufrió algunos daños por esquirlas de proyectiles que estallaron cerca. Mientras tanto, el HMS Ajax y el HMS Achilles disparaban bien y rápidamente con sus cañones de seis pulgadas, y estaban cerrando la distancia rápidamente y avanzando hacia el enemigo. Que este tiroteo de seis pulgadas estaba causando problemas al enemigo fue demostrado por el hecho de que a las 6.30 am el Graf Spee nuevamente "dividió" su armamento principal, girando una torreta de once pulgadas para atacar a los cruceros armados con cañones de seis pulgadas. Esto redujo temporalmente el volumen de fuego pesado al que era sometido el HMS Exeter.

El armamento secundario del Graf Spee, cañones de 5,9 pulgadas, había estado atacando alternativamente al HMS Ajax y al HMS Achilles, pero sin efecto, aunque algunas salvas habían caído cerca. Estos cañones continuaron disparando contra estos cruceros.

A las 6:32 am, el HMS Exeter disparó sus torpedos de estribor al enemigo. Estos torpedos se abrieron mucho, porque el Graf Spee, aparentemente encontrando los disparos británicos demasiado buenos, giró 150 grados bajo la cubierta de una cortina de humo antes de que los torpedos lo alcanzaran.

A las 6:36 de la mañana, los cruceros armados con cañones de seis pulgadas avanzaban a 28 nudos. Este rápido aumento de la velocidad de los barcos (habían estado haciendo 14 nudos sólo 20 minutos antes) se debió al gran trabajo del personal de la sala de máquinas y calderas.

A las 6:37 am, el HMS Ajax catapultó su avión. Tan pronto como sonó la alarma, se dio la orden de hacer despegar la aeronave lo antes posible, y se preparó la catapulta y se calentó el motor. La operación de preparación para catapultar la aeronave se llevó a cabo con gran frialdad, a pesar de que el personal, y particularmente el piloto y el observador de la aeronave, fueron sometidos a un severo castigo de los cañones de las dos torretas posteriores, que disparaban con rumbo hacia adelante. La aeronave en sí estaba expuesta al disparo. Tan pronto como la aeronave estuvo en el aire, tomó una posición en la proa de los cruceros armados con cañones de seis pulgadas.

Aproximadamente a las 6:38 am, el HMS Exeter hizo una gran alteración de rumbo a estribor para que sus tubos de torpedos de babor apuntaran al enemigo. Mientras giraba, recibió dos golpes más de proyectiles de 11 pulgadas. Uno de ellos golpeó la torreta principal, dejando fuera de combate la torreta y sus dos cañones de veinte centímetros. El otro entró en el casco, causó grandes daños y provocó un feroz fuego entre cubiertas.

El observador en el avión del HMS Ajax informó que el barco "desapareció por completo entre el humo y las llamas y se temió que se hubiera ido. Sin embargo, salió y volvió a entrar en acción".

El HMS Exeter, de hecho, había sufrido severamente por el mayor calibre de su adversario. Dos de sus tres torretas estaban fuera de servicio y elstaban en popa. Todos sus repetidores de brújula habían sido destrozados y el capitán maniobró el barco con la ayuda de la brújula de un bote pequeño. La poca comunicación interna que era posible fue realizada por mensajeros. Algunos compartimentos se inundaron y un incendio grave se desató en su casco. Sin embargo, se mantuvo resueltamente en acción. Sus torpedos de babor se dispararon tan pronto como los tubos se dirigieron al enemigo.

Uno o dos minutos más tarde, el HMS Exeter alteró el rumbo a babor, es decir hacia el enemigo, y se arrastró de modo que quedó en un rumbo aproximadamente paralelo al del Graf Spee y pudo continuar enfrentando al enemigo con sus dos armas restantes. En ese momento, el HMS Exeter tenía una escora de siete grados y también estaba inclinado a proa, pero todavía humeaba a toda potencia.

A las 6:40 am, un proyectil de dos pulgadas estalló cerca del HMS Achilles, en línea con el puente. Metralla de esta salva mató a cuatro tripulantes en la posición de control de artillería y sorprendieron al oficial de artillería, así como hiriendo levemente el capitán y el jefe de señales Yeoman en el puente. Afortunadamente, esta metralla no dejó al director de tiro fuera de combate ni dañó ningún instrumento importante. Sin embargo, la posición de control principal quedó momentáneamente fuera de acción debido a estas bajas. Pero la eficacia de la artillería del HMS Achilles no se vio afectada. La posición de control secundaria tomó inmediatamente el control del armamento de la nave y continuó la acción hasta que la posición de control principal estuvo lista para retomar el control unos minutos más tarde. El personal superviviente del puesto de control principal demostró la mayor valentía y fortaleza. Un sargento de la Royal Marines permaneció sin quejarse en su puesto y cumplió con sus funciones hasta el final de la acción, aunque resultó gravemente herido. Un chico marinero se comportó con ejemplar frialdad a pesar de la carnicería que lo rodeaba y continuó con su deber de pasar información a los cañones. En una ocasión se le oyó negar de la manera más enérgica un informe de su propia muerte que se había extendido por todo el barco. Estos fueron solo dos ejemplos de gallardía en una memorable y feroz acción de todo el personal de los cruceros británicos.

Después de las 6:40 de la mañana la acción se convirtió prácticamente en una persecución. El Graf Spee se había desviado hacia el oeste al amparo de una cortina de humo, y los dos cruceros armados con cañones de seis pulgadas avanzaron hacia el noroeste en su persecución, aceptando el hecho de que esto implicaba no poder llevar los cañones de popa hacia el enemigo. Ahora estaban haciendo 31 nudos y seguían aumentando la velocidad.

El HMS Ajax y el HMS Achilles estaban bien en el cuarto de estribor del Graf Spee, y el HMS Exeter estaba bastante por delante del haz de babor del enemigo, todavía en acción con sus dos cañones restantes.

A las 6:56 de la mañana, el HMS Ajax y el HMS Achilles cambiaron de rumbo a estribor para volver a apuntar con todos sus cañones. Este volumen mayor de fuego de estos dos cruceros parecía tener un efecto inmediato sobre el enemigo, porque el Graf Spee a la vez cambió el rumbo lejos de los cruceros, y a las 7:00 puso una cortina de humo en un intento de deshacerse de los disparos británicos. A partir de este momento, el Graf Spee hizo frecuentes alteraciones de curso y un gran uso de cortinas de humo en sus esfuerzos por escapar de un castigo adicional. A las 7 de la mañana, la distancia del enemigo desde el HMS Ajax y el HMS Achilles era todavía de ocho millas.

El comodoro Harwood decidió alterar el rumbo hacia el Graf Spee para acortar la distancia lo más rápidamente posible, aunque esto significaba que los cañones de popa una vez más serían incapaces de apuntar al enemigo. Los cruceros británicos navegaban ahora a su máxima velocidad.

A las 7:16 de la mañana, el Graf Spee modificó drásticamente el rumbo hacia babor al amparo del humo. Entonces se dirigió casi directamente hacia el HMS Exeter, y parecía que su intención era acabar con ese crucero averiado. Sin embargo, cuatro minutos más tarde, el apoyo efectivo de los compañeros del HMS Exeter obligó al Graf Spee a realizar otra gran alteración de rumbo. Giró hacia el noroeste hasta que todos sus cañones 11 pulgadas apuntaron al HMS Ajax y al HMS Achilles, y de inmediato abrió fuego contra los pequeños cruceros británicos. La distancia en ese momento era de 5 millas y media. El HMS Ajax se enfrentó directamente a las salvas de 11 pulgadas, pero no se vio afectado.

El enemigo también estaba disparando con su armamento secundario de 5,9 pulgadas; su fuego en ese momento se había vuelto impreciso y desigual. A las 7:20 de la mañana, el HMS Ajax y el HMS Achilles habían girado a estribor para apuntar al enemigo con todos los cañones. Se mantuvo un disparo rápido y preciso, y se observó fuego en medio del Graf Spee.

En ese momento, al comodoro Harwood le pareció que el Graf Spee tenía la intención de descuidar al HMS Exeter y de acercarse a los cruceros más pequeños con rumbo noroeste. Pensando que era probable que el enemigo permaneciera en este rumbo durante algún tiempo, el HMS Ajax giró a estribor a las 7:24 am y disparó sus torpedos de babor a una distancia de 4 millas y media. El enemigo probablemente vio cómo se disparaban estos torpedos, ya que hizo de inmediato una gran alteración de rumbo, desviándose unos 130 grados a babor y al mismo tiempo colocando una cortina de humo. Aunque el Graf Spee volvió a su rumbo noroeste tres minutos más tarde, esta gran alteración de rumbo fue suficiente para evitar los torpedos del HMS Ajax.

A las 7:25 am, el HMS Ajax fue alcanzado por un proyectil de 11 pulgadas. Este proyectil puso fuera de servicio la torreta X, y, por mala suerte, también provocó el bloqueo de la torreta Y. Por lo tanto, este solo proyectil privó al HMS Ajax del uso de cuatro de sus cañones, además de causar varias bajas. Fue aproximadamente en este momento que el piloto de la aeronave del HMS Ajax, que había estado observando la caída de los disparados de los cruceros más pequeños, decidió acercarse al Graf Spee en un intento de descubrir la magnitud del daño que había recibido ese barco. Tan pronto como el avión estuvo dentro del alcance de los cañones antiaéreos del enemigo, estos abrieron fuego. Como el deber principal y más importante de la aeronave era observar la caída de los disparo para el control de tiro de los cruceros británicos, la aeronave se retiró fuera del alcance de los cañones antiaéreos del enemigo.

El HMS Exeter había ido alejándose gradualmente, ya que se había visto obligado a reducir la velocidad debido a los daños en la proa. Sin embargo, todavía continuaba en acción, enfrentándose al enemigo con sus dos cañones restantes disparando bajo el control local y bajo la dirección de un oficial parado en una posición expuesta en la plataforma del reflector. Aproximadamente a las 7:30 de la mañana, sin embargo, la torreta restante del HMS Exeter dejó de funcionar debido a las inundaciones. Por lo tanto, el HMS Exeter ya no podía enfrentarse al enemigo ni seguir el ritmo de la acción. De mala gana, por lo tanto, se vio obligado a interrumpir la acción, y alrededor de las 7:40 am giró hacia el sureste y se alejó a baja velocidad, comenzando a reparar los daños y a ponerse en condiciones de navegar. El hecho de que el HMS Exeter estuviera todavía a flote y fuera capaz de realizar largas travesías por mar es un tributo al diseño y la construcción de los buques de guerra británicos. Para la fortaleza y resolución del personal, ningún elogio podría ser demasiado alto. A pesar de las graves bajas y la destrucción casi completa de las comunicaciones internas, el HMS Exeter se había mantenido en acción mientras un solo cañón disparara, mientras que los equipos de incendios y reparaciones luchaban para minimizar los efectos de los daños.

A las 7:28 am, el HMS Ajax y el HMS Achilles tomaron rumbo oeste para acercarse aún más. Tres minutos más tarde, la aeronave del HMS Ajax informó "se acercan torpedos. Pasarán delante de usted". El comodoro Harwood, sin embargo, decidió no correr riesgos y los cruceros hicieron un gran cambio de rumbo hacia el enemigo para evitar los torpedos. Por supuesto, esta alteración tuvo el efecto de achicar la distancia muy rápidamente. En este momento, el HMS Ajax tenía solo tres cañones en acción, ya que un accidente impidió que se disparara un cañón de la torreta B, mientras que las torretas X e Y estaban fuera de servicio como resultado del impacto de un proyectil de 11 pulgadas a las 7:25 am.

Se hizo evidente que al enemigo no le gustó el fuego de los pequeños cruceros británicos. El Graf Spee viró hacia el oeste casi de inmediato, haciendo mucho humo y zigzagueando en un intento de evitar los disparos británicos. En esta etapa de la acción, los disparos de los cruceros de seis pulgadas parecían muy precisos. El HMS Achilles estaba haciendo una excelente práctica con sus ocho cañones, mientras que el HMS Ajax estaba haciendo un muy buen uso de sus tres cañones restantes.

A las 7:36 de la mañana, el Graf Spee giró hacia el suroeste para apuntar con todos sus cañones pesados ​​hacia los cruceros británicos en un intento de luchar contra ellos. Sin embargo, los dos pequeños cruceros británicos permanecieron en pie y, a las 7:38 am la distancia alcance se redujo a 4 millas. Luego se informó al comodoro Harwood que se habían gastado tantas rondas durante los períodos continuos de disparos rápidos que existía el peligro de quedarse sin municiones, si la acción se prolongaba sin llegar a una decisión. Esto llevó al comodoro Harwood a adoptar un cambio de táctica inmediatamente. Consideró que interrumpiendo la acción diurna y siguiendo al enemigo hasta el anochecer, tendría una mejor posibilidad de acercarse a una distancia en la que su armamento más ligero y los torpedos tendrían un efecto decisivo. En consecuencia, a las 7:40 de la mañana, el comodoro Harwood desvió al HMS Ajax y al HMS Achilles hacia el este al amparo de una cortina de humo. Cuando los barcos empezaron a girar, una salva 11 pulgadas del Geaf Spee hizo caer el mástil principal del HMS Ajax. El estallido de este proyectil provocó algunas bajas y la caída del mástil destruyó las antenas inalámbricas. Sin embargo, pronto se instalaron antenas de repuesto.

El Graf Spee no intentó seguir a los cruceros británicos, pero continuó navegando hacia el oeste a una velocidad de unos 22 nudos. Después de abrir la brecha navegando hacia el este al amparo de una cortina de humo durante seis minutos, el comodoro Harwood volvió a girar sus barcos hacia el oeste y les ordenó que tomaran posiciones para seguir al enemigo. El hecho de que los dos pequeños cruceros armados con cañones de seis pulgadas no hubieran sufrido más severamente en la acción cercana se debió sin duda a la velocidad y habilidad con la que se manejaron los barcos. El personal de la sala de máquinas y de calderas jugó un papel muy importante en la acción, al llevar a los barcos a máxima potencia en condiciones de acción difíciles con un uso casi constante del timón. En las salas de calderas, una salva provocó que las llamas saltaran a un pie de los hornos, pero los fogoneros, muchos de ellos jóvenes, nunca se detuvieron en su trabajo ni se retiraron de las calderas.


LA TERCERA FASE.

La situación a las 8 de la mañana del 13 de diciembre era que el Graf Spee continuaba con su rumbo hacia el oeste; el HMS Ajax lo estaba siguiendo en el cuarto de babor y el HMS Achilles en el cuarto de estribor del enemigo, ambos cruceros estaban a unas 15 millas del Admiral Graf Spee.

El HMS Exeter estaba fuera de la vista, alejándose hacia el sureste a baja velocidad. A las 8:07 am, y cada hora a partir de entonces, los cruceros británicos transmitieron la posición, el rumbo y la velocidad del corsario alemán, de modo que los buques mercantes británicos en las proximidades se mantuvieran fuera de peligro.

Justo antes de las 9:15 am, el HMS Ajax recuperó su avión. Las condiciones eran difíciles, pero la operación se llevó a cabo con gran habilidad y, lo que era tan importante, sin pérdida de tiempo. El objetivo del comodoro Harwood seguía siendo la destrucción del enemigo en acción cuerpo a cuerpo después del anochecer, pero tenía que tomar medidas para hacer frente a la situación que podría surgir si el Graf Spee lograba eludir la acción nocturna. No podía arriesgarse a realizar más acciones durante el día contra un adversario superior debido al debilitamiento de su fuerza por la salida del HMS Exeter y la cantidad de municiones que quedaba en sus cruceros con cañones de seis pulgadas. Por tanto, era necesario conseguir refuerzos para no dejar nada al azar. El buque de guerra británico más cercano era el crucero armado con cañones de 8 pulgadas y 10.000 toneladas HMS Cumberland, en las Islas Malvinas.

A las 9:46 am el comodoro Harwood le ordenó que se dirigiera al área del Río de la Plata a toda velocidad. Sin embargo, el HMS Cumberland había recogido mensajes confusos que indicaban que se estaba llevando a cabo una acción hacia el norte, y ya había abandonado las Islas Malvinas por iniciativa de su comandante antes de recibir estas órdenes. Al recibir la señal del comodoro Harwood, el HMS Cumberland aumentó su velocidad al máximo. Mientras tanto, el Almirantazgo puso en marcha otras operaciones. Se dieron órdenes para que el portaaviones HMS Ark Royal y el crucero de batalla HMS Renown, y otros barcos que habían estado operando a unas 3.000 millas de distancia, se dirigieran de inmediato a la costa de América del Sur, y se tomaron medidas para garantizar que el suministro de combustible estaría disponible en varios puntos estratégicos.

A las 10:05 am, el HMS Achilles, que había sobrestimado la velocidad del Graf Spee , había achicado la distancia a once millas y media. El Graf Spee luego cambió de rumbo y disparó dos salvas desde tres cañones de once pulgadas contra el HMS Achilles. El hecho de que el Graf Spee hubiera cambiado de rumbo lo suficiente como para disparar desde la torreta delantera estas salvas sugirió que la torreta de popa del enemigo de 11 pulgadas estaba fuera de acción en ese momento. La primera de estas salvas del Graf Spee se quedó muy corta, pero la segunda cayó cerca del HMS Achilles, que quedó en ese momento expuesto al fuego. El HMS Achilles se alejó a toda velocidad al amparo de una cortina de humo y reanudó el seguimiento desde un rango más largo.

Una hora más tarde, se avistó un barco mercante bastante cerca del Graf Spee. Parecía estar detenido. Unos minutos más tarde, el HMS Ajax y el HMS Achilles recibieron una señal del Graf Spee que decía: "Ajax y Aquiles, del Admiral Graf Spee, por favor recoger los botes salvavidas de vapor Inglés."

El HMS Ajax descubrió que era el mercante SS Shakespeare, británico, y que todos sus botes estaban izados. El HMS Ajax se dirigió a él para preguntarle si necesitaba ayuda, y el SS Shakespeare respondió que estaba bastante bien y no necesitaba ayuda. Por lo tanto, parecería que la señal del Graf Spee al HMS Ajax fue una artimaña adoptada por el corsario alemán en un intento de deshacerse de sus tenaces perseguidores.

La persecución del Admiral Graf Spee por parte del HMS Ajax y el HMS Achilles continuó sin más incidentes hasta las 7:15 pm. En ese momento, el Graf Spee alteró el rumbo y reabrió fuego contra el HMS Ajax con sus cañones de 11 pulgadas a una distancia de trece millas. El HMS Ajax se apartó de inmediato al amparo de una cortina de humo y retomó una posición de persecución fuera de alcance. Para entonces estaba claro que el Graf Spee tenía la intención de entrar en el estuario del Río de la Plata.

La entrada al estuario del Río de la Plata está custodiada por un banco de arena de dieciséis millas de largo que lo atraviesa. Este se conoce como el English Bank. El comodoro Harwood consideró que el Graf Spee podría intentar eludir a los cruceros británicos y regresar al mar abierto rodeando este banco de arena. Por lo tanto, dispuso a sus fuerzas para evitar que el enemigo se escapara. Tan pronto como el Graf Spee pasó la isla de Lobos, y por lo tanto se comprometió a entrar en el estuario del Río de la Plata, todo el deber de seguir al enemigo recayó en el HMS Achilles, mientras que el HMS Ajax se dirigió al sur de English Bank para que cortar el camino del Graf Spee si este intentaba retroceder hacia el mar abierto después de rodear el banco de arena.

Con la caída del sol a las 20:48, el Graf Spee era visto desde el HMS Achilles, claramente recortado en el horizonte, a una distancia de aproximadamente doce millas y media. El HMS Achilles cambió de rumbo hacia el noroeste para aprovechar al máximo el resplandor crepuscular. Ya había aumentado la velocidad para acercarse al enemigo antes de que oscureciera. El enemigo parecía resentir cualquier acortamiento de la distancia por parte del crucero británico, y al 20:55 del Admiral Graf Spee alteró el curso al amparo de una cortina de humo y abrió fuego contra el HMS Achilles con sus cañones de 11 pulgadas.

El HMS Achilles respondió de inmediato al fuego alemán, dándose la vuelta a toda velocidad y colocando una cortina de humo para eludir el fuego enemigo y cubrir sus propios movimientos. El Graf Spee dejó de disparar y el HMS Achilles se volvió de nuevo hacia el oeste a gran velocidad para mantenerse en contacto.

A las 21:26, el enemigo volvió a colocar una cortina de humo en un intento de desviar la persecución. Esto falló, y seis minutos después, el Graf Spee disparó una salva de 11 pulgadas al HMS Achilles. El HMS Achilles hizo de inmediato una gran alteración de rumbo hacia babor para eludir los disparos del enemigo. En otras dos ocasiones, a las 9:40 pm ya las 9:43 pm, el Graf Spee disparó salvas únicas contra el HMS Achilles, que no respondió a estas salvas. El telar de la tierra, ahora al noreste del HMS Achilles, debió haber hecho muy difícil que al enemigo lo viera, y se consideró que el destello de los cañones delataría su posición. Parecía claro que estas salvas esporádicas del Graf Spee eran simplemente intentos de ahuyentar a los perseguidores.

A las 10.02 pm, el HMS Achilles se había acercado a cinco millas del Graf Spee, y era posible determinar que el enemigo se dirigía al canal norte del English Bank. El HMS Achilles informó al HMS Ajax en consecuencia. Poco después, el HMS Achilles encontró que el Admiral Graf Spee era muy difícil de ver debido a las nubes bajas y las manchas de humo. En consecuencia, el crucero británico se desplazó hacia el sur para que se recortara la silueta del enemigo contra las luces de Montevideo. Esta maniobra tuvo éxito. A las 10:48 se observó que el Graf Spee se encontraba a unas 7 millas al este de la boya Whistle en la entrada del canal de Montevideo, y estaba claro que el corsario alemán derrotado estaba a punto de buscar refugio en el puerto neutral de Montevideo.

A lo largo del día y las tres horas de oscuridad, la acción de los cruceros británicos en la sombra del Graf Spee fue un éxito total, y todos los intentos del enemigo por eludir o ahuyentar a sus perseguidores fueron derrotados.

El Graf Spee fondeó en Montevideo diez minutos después de la medianoche.


LA CUARTA FASE

El comodoro Harwood había suspendido la persecución una hora antes de que el Graf Spee anclara en Montevideo, ya que las intenciones del enemigo eran claras para ese momento y el comandante británico se esforzaba por respetar las aguas territoriales neutrales.

Los cruceros británicos adoptaron de inmediato nuevas disposiciones. El Graf Spee podría haberse refugiado en el puerto de Montevideo, pero no había motivos para suponer que tuviera la intención de permanecer allí. Se dependía de los dos pequeños cruceros británicos para asegurarse de que el "acorazado de bolsillo" alemán no saliera a mar abierto, y estaba claro que los refuerzos no podrían llegar al comodoro Harwood durante algún tiempo.

Los factores geográficos de la situación tampoco favorecían al comodoro Harwood . El Estuario del Río de la Plata tiene 120 millas desde Cabo San Antonio, en la Argentina, hasta Punta del Este, en la costa uruguaya. Fuera del estuario hay tres canales de aguas profundas muy separados. El más septentrional de ellos se encuentra entre el faro del English Bank y Cumberland Shoal. El segundo canal de aguas profundas, cuyo centro se encuentra a treinta millas hacia el sur, está entre el extremo sur del English Bank y el extremo norte de Rotten Bank, un gran bajío aproximadamente a medio camino entre English Bank y la costa argentina. Entre Rouen Bank y la costa argentina se encuentra el tercer canal de aguas profundas, que tiene casi treinta millas de ancho. Por lo tanto, había tres rutas ampliamente separadas por las que el Graf Spee podía salir al mar abierto.

El comodoro Harwood tenía solo dos cruceros y no podía esperar destruir al enemigo a menos que estuvieran concentrados. Existía el peligro de que los barcos británicos fueran sorprendidos por su enemigo superior a la luz del amanecer, cuando los cruceros británicos se recortarían contra el cielo del este iluminado, mientras que el Admiral Graf Spee sería invisible contra el oscuro telar de fondo de tierra y el cielo neblinoso del amanecer en alta mar.

Las dificultades eran grandes, pero el comodoro Harwood tenía una ventaja vital. Se podía esperar que las tripulaciones de los barcos que habían sufrido una feroz acción en la que habían padecido daños y bajas, y habían participado en una larga y ardua persecución, necesitaran descansar. Este no era el caso. El espíritu del personal de los cruceros británicos era tal que no mostraban fatiga. Fue el mismo espíritu que animó al comodoro Harwood, al mando de una fuerza muy inferior en una situación peligrosa y difícil, para enviar el mensaje comunicaba a sus naves sus intenciones con las palabras: "Mi objetivo: la destrucción".

El comodoro Harwood repasó las dificultades con las que se enfrentaba y determinó su curso de acción. La necesidad primordial era mantenerse cerca del Graf Spee si se hacía a la mar y, al mismo tiempo, evitar que los atrapara la luz del amanecer. Por lo tanto, ordenó al HMS Ajax y al HMS Achilles que se retiraran del Río de la Plata y patrullaran bien hacia el mar durante la noche y regresaran al estuario después del amanecer.

La noche transcurrió sin incidentes, y apenas pasó el peligro de quedar recortados contra la luz del amanecer, los barcos se acercaron a Montevideo, vigilando constantemente la mayor parte del río posible. A las diez de la tarde de ese día, jueves 14 de diciembre, el crucero HMS Cumberland llegó a la zona del Río de la Plata, habiendo hecho el largo trayecto desde las Islas Malvinas en treinta y cuatro horas. Este refuerzo permitió al comodoro Harwood disponer sus fuerzas de modo que los sectores hacia el mar de los tres canales de aguas profundas que salen del estuario del Río de la Plata pudieran ser vigilados durante la noche. El HMS Cumberland patrullaría el sector central, con el HMS Achilles al norte y el HMS Ajax al sur. En caso de que saliera el Graf Spee, debía ser vigilado, y los tres cruceros británicos debían concentrarse lo suficientemente lejos hacia el mar para permitir que se lanzara un ataque concertado contra el enemigo.

Al día siguiente, viernes 5 de diciembre, el comodoro Harwood se enfrentó a otro problema. Sus barcos no podían mantenerse en el mar indefinidamente, con las calderas siempre listas para impulsar a los barcos a toda velocidad, sin más suministros de combustible. El petrolero auxiliar de la Flota Real Olynthus se encontraba en las inmediaciones, y se ordenó al HMS Ajax que lo encontrara en el mar, mientras que los otros dos cruceros cubrían la operación. El abastecimiento de combustible en el mar es una operación difícil en cualquier situación que no sea una calma plana, y de ninguna manera el mar era calmo. El mar separó los cables de sujeción e incluso dos tramos de cables para huracanes, pero el abastecimiento de combustible se logró con éxito. Poco tiempo después, el comodoro Harwood recibió la noticia de que se había concedido al Graf Spee una prórroga de su estancia en Montevideo de hasta setenta y dos horas, con el fin de ponerse en condiciones de navegar. Sin embargo, el despacho del comodoro Harwood decía: "No puedo sentirme seguro de que no escapará en algún momento".

La tensión de observar y esperar, en una disposición instantánea para la acción, no podía en modo alguno relajarse. Antes del amanecer del sábado 16 de diciembre, el HMS Cumberland, el HMS Ajax y el HMS Achilles se concentraron en la parte sur del Estuario del Río de la Plata, y el HMS Ajax hizo volar a su avión para realizar un reconocimiento. Se le dijo al piloto que tuviera cuidado de no sobrevolar aguas territoriales. La aeronave regresó a las 8:30 de la mañana e informó que había sido imposible ver nada debido a la mala visibilidad. Existía el peligro de que el Graf Spee se aprovechara de la niebla e intentara escapar.

Los cruceros británicos se dirigieron de inmediato a las estaciones de acción y se detuvieron hacia el norte para interceptar al enemigo. Sin embargo, pronto se recibió información que indicaba que el Graf Spee aún se encontraba en el puerto de Montevideo, que estaba reparando los daños con ayuda de la provista desde la costa. Se informó que era poco probable que el Graf Spee zarpara esa noche, pero el comodoro Harwood no se sintió capaz de confiar en este informe. La incesante vigilancia de los cruceros británicos continuó y el comodoro Harwood envió un mensaje a su escuadrón informando a las naves de sus intenciones en caso de que el enemigo zarpara durante esa noche.

A última hora de la tarde de ese día, el comodoro Harwood recibió un mensaje del Almirantazgo informándole de los honores otorgados por Su Majestad a él y a los capitanes del HMS Exeter, HMS Ajax y HMS Achilles, y de su ascenso a contraalmirante desde la fecha 13 de diciembre, fecha de la acción y persecución del Graf Spee.

El despacho del almirante Harwood decía: "Este es un tónico muy estimulante para todos nosotros, y tomé medidas para transmitirlo a las naves bajo mi mando, enfatizando la participación de todos los involucrados en los honores que sus oficiales superiores han recibido".

El escuadrón británico pasó esa noche patrullando en una línea norte a sur a cinco millas al este de la boya de luz del English Bank.

En la mañana del domingo 17 de diciembre, el HMS Achilles tomó combustible de petrolero Olynlhus Auxiliary de la Flota Real en el mar, mientras que el HMS Cumberland y el HMS Ajax actuaron como una fuerza de cobertura para la operación.

El escuadrón británico navegó luego por el sureste del English Bank, permaneciendo concentrado y listo para emprender la misma patrulla nocturna que la noche anterior. Esa tarde se recibieron mensajes de que el Graf Spee se estaba preparando para el mar. El despacho del almirante Harwood decía: "Todos esperábamos que intente escapar en cualquier momento. Me gustaría dejar constancia de que en esta etapa el optimismo más alegre invade a todos los barcos a pesar de que es la quinta noche de esperar".

Cerca de las 5:30 pm en la tarde del domingo 17 de diciembre una noticia fue recibida por el almirante Harwood, indicando que el Graf Spee había levado anclas. Parecía que las expectativas británicas de actuar iban a cumplirse. El HMS Cumberland, el HMS Ajax y el HMS Achilles cambiaron inmediatamente el rumbo hacia la entrada del canal dragado de cinco millas que conduce a Montevideo y las tripulaciones se dirigieron a las estaciones de acción.

El avión del HMS Ajax aviones fue enviado con órdenes de informar la posición y los movimientos del Admiral Graf Spee y del barco alemán Tacoma, al que se sabía que el Graf Spee había transferido un gran número de hombres.

El Graf Spee abandonó el puerto a las 18:15 horas y avanzó lentamente por el canal dragado, y al dejar el mismo giró hacia el oeste. El Tacoma también levó anclas y siguió al acorazado. El avión del HMS Ajax informó que el Graf Spee se encontraba en una posición en aguas poco profundas a unas seis millas al suroeste de Montevideo, y poco después, a las 8:54 pm, el avión señaló: "El Almirante Graf Spee ha sido volado".

Los cruceros británicos continuaron hacia Montevideo, al norte del English Bank. El HMS Ajax recuperó su avión y, mientras lo hacía, el HMS Achilles lo sobrepasó. Los dos cruceros británicos que habían prestado un servicio tan excelente se vitorearon uno al otro cuando se cruzaron. Se encendieron las luces de navegación y el escuadrón británico pasó junto a la boya en la entrada del canal dragado de Montevideo, pasando a unas cuatro millas del naufragio del Graf Spee.

El despacho del almirante Harwood decía: "Ahora estaba oscuro, y el buque enemigo arde de un extremo a otro, las llamas alcanzan alturas casi tan altas como la parte superior de la torre de control, una vista magnífica y muy alentadora".

Mientras el HMS Cumberland, el HMS Ajax y el HMS Achilles presenciaban el ignominioso final del barco que había sido el orgullo de la Armada alemana, que había representado a Alemania en la Revista de la Corona en Spithead, y que había llevado triunfalmente a Herr Hitler a Memel.

El HMS Exeter, que había contribuido con tanta valentía a la derrota del almirante Graf Spee, estaba en las Islas Malvinas.

"Tengo el mayor placer de informarles del altísimo nivel de eficiencia y valentía que demostraron todos los oficiales y hombres durante los cinco días de la operación... Según mi propio conocimiento, y según los informes de los oficiales al mando, hay muchas historias de valentía, dedicación al deber y de la máxima eficiencia, que demuestran que los buques de Su Majestad han sido entrenados y ​​preparados para hacer frente a las múltiples y variadas exigencias de la batalla. Les presento una lista por separado de oficiales y marineros a quienes considero especialmente merecedores de condecoraciones. Sin embargo, me gustaría señalar que el estándar en todo momento ha sido tan alto que la preparación de esta lista ha sido muy difícil. También quisiera dejar constancia del honor y el placer que tuve al llevar a uno de los buques de Su Majestad de la División de Nueva Zelanda a la acción, y estoy totalmente de acuerdo con el comandante en jefe del HMS Achilles sobre que Nueva Zelanda tiene todas las razones para estar orgullosa de sus marineros durante este bautismo de fuego. Además, es muy satisfactorio para mí poder informarle que la maquinaria y el equipo de las naves demostraron ser de la más alta eficiencia y capaces de resistir la tensión prolongada de la batalla. La principal impresión que dejó en mi mente es de la idoneidad de nuestro entrenamiento en tiempos de paz. Poco sucedió que no se hubiera practicado, particularmente entre los equipos de contención de daños". Despacho del almirante Harwood.

Imágenes: (1) Gráfico del crucero del Admiral Graf Spee . (2) Trazado de la acción del 13 de diciembre de 1939. (3) Plano del Río de la Plata. (5/40) (24816r) Peso. 997— 5000 6 / 4o P. St. G. 344