U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

A 75 años del final de la Segunda Guerra Mundial

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Durante 2020 se ha conmemorado el setenta y cinco aniversario del Día de la Victoria en Europa, que alude a la derrota total del nazismo en mayo de 1945. El final oficial de la conflagración más grande y sangrienta de toda la historia fue el 2 de septiembre de 1945. Hoy se cumplen exactamente setenta y cinco años. Actos, días festivos, desfiles y grandes discursos resonarán en todo el mundo.­

A pesar de la gran importancia de esta fecha, en países como la Argentina, que no se vieron involucrados en forma directa en el conflicto desde un comienzo, estos aniversarios pasan algo desapercibidos. Década tras década, vamos perdiendo contacto con la insondable importancia que tuvo un guerra que cambió la historia de la humanidad para siempre, que afectó la vida cotidiana, económica y política de la nación y que dejó su marca indeleble en nuestra sociedad.­


En el colegio nos enseñan acerca de la importancia y la enorme escala que tuvo aquella guerra, del siniestro fenómeno del nazismo y del desenlace final. Pero no nos enseñan, lamentablemente, sobre las infinitas implicaciones que repercutieron en nuestro país durante y después de la guerra.­

La Segunda Guerra Mundial no solo se peleó en los campo de batalla; se peleó, y con enormes alcances, en política interna y exterior, diplomacia, espionaje, economía, etc. En mayor o menor medida, todo tuvo impacto en la vida de la República Argentina.­

Cuando comenzó la guerra, el 1 de septiembre de 1939, Argentina estaba inmersa en la esperanza de la reconstrucción de la credibilidad política. El presidente Roberto M. Ortiz había puesto punto final al fraude electoral y la democracia parecía renacer. Pero una enfermedad traicionera lo privó de seguir ejerciendo la presidencia. Pero Castillo, el vicepresidente olvidado que asumió en su lugar, no era Ortiz; y Enrique Ruiz Guiñazú, su ministro de Relaciones Exteriores, no era Cantilo, el ministro saliente del enfermo mandatario. Lo que hoy parece un simple juego de nombres no lo fue en ese entonces. La diabetes de Ortiz cambió el destino de la Argentina para siempre. Las políticas de neutralidad de cualquier costo de Ruiz Guiñazú y Castillo, que sin dudas hubieran sido diferentes con sus antecesores, la debilidad del gobierno, el crecimiento de las facciones nacionalistas del Ejército, el fraude electoral que había vuelto, entro otras cuestiones, nos llevaron hasta de junio 1943. La aparición de Patrón Costas, anglófilo reconocido, como el candidato a presidente del oficialismo, terminó de decretar el golpe de Estado de un ejército bastante tomado por las ideas totalitarias que imperaban en Europa.­

En apenas unos pocos meses, la guerra se trasladó hasta el patio trasero de Buenos Aires. Una espectacular batalla entre algunos cruceros ingleses y un moderno acorazado de bolsillo alemán se desarrolló frente a Punta del Este en diciembre de 1939. Todo el mundo estaba revolucionado y no se hablaba de otra cosa; más aún cuando el capitán alemán hundió su nave frente a Montevideo y escapó con casi todos sus hombres a Buenos Aires. El mundo entero hablaba de la Batalla del Río de la Plata

Pronto barcos llenos de argentinos cruzaron el Atlántico. Conocemos muchas historias de hijos de inmigrantes de las potencias aliadas, como por ejemplo la de los famosos aviadores argentinos de la Real Fuerza Aérea que se destacaron combatiendo a Hitler. Pero por cada historia de heroísmo y aventura existen docenas de otras tristes y olvidadas. También los Volkdeutsches, argentinos de habla germana, acudieron al llamado de la patria y tomaron las armas en la guerra de todas las guerras, viajando a veces de polizones en barcos españoles y portugueses para burlar el bloqueo aliado de las rutas atlánticas.­

La sociedad argentina en su mayoría era contraria a cualquier idea de totalitarismo. Más todavía lo fue después de indignarse al conocer que submarinos alemanes habían torpedeado, por error, según se supo, a barcos mercantes argentinos. Todavía estremecen los titulares de los principales diarios porteños del 21 de abril de 1942, contándole al país que un submarino había torpedeado al "Victoria" frente a Nueva York. Y qué decir de cuando el "Río Tercero" se fue a pique no muy lejos de allí, ultimado por el U-202 ¿Otro error? Lo cierto es que esta vez había costado la vida a cinco jóvenes marineros argentinos.­

Cuando Brasil declaró la guerra al Eje, en agosto de 1942, Argentina pasó a ser el centro neurálgico del espionaje alemán en Sudamérica. El último puente de la Alemania nazi con Occidente. Desde ese momento, la realidad pareció superar a la ficción: Desembarcos clandestinos en Mar del Plata, tráfico de divisas y drogas en el mercado negro, cacería de agentes, estancias secreta, contrabando de materiales escasos hacia Alemania, influencias políticas y económicas y una red clandestina de radiotelegrafía tan extendida por el país que llegó a ser la más grande fuera del Reich o los países ocupados.­

La Argentina era un campo de batalla donde espías aliados y del Eje peleaban una batalla formidable a invertían enormes sumas de dinero; una batalla que solo cesó con la postrera y casi ridícula declaración de guerra argentina, dos meses antes del final. Solo en un país como en Argentina, donde se dejó actuar a ciertos elementos del nazismo, esto pudo ser posible.­

El 2 de septiembre de 1945, a bordo del USS Missuori, anclado en la Bahía de Tokio, tuvo lugar la rendición formal de Japón. Pocas semanas antes, la guerra había puesto a la Argentina en boca de todo el mundo de nuevo. Con Alemania ya vencida, en julio y agosto de 1945, dos submarinos alemanes aparecieron en Mar del Plata sin previo aviso. Escapaban de la derrota y de la humillación, y, sin saberlo, traían a bordo a unos de los mitos más mentados del final de la guerra.­

Mientras el mundo conocía el horror de los campos de exterminio nazis, en los años siguientes Argentina permitió que entre los miles de nuevos inmigrantes alemanes llegaran alrededor de doscientos cincuenta criminales de guerra nazis que habían cometido crímenes indecibles, especialmente contra los judíos. No solo permitió su ingreso, sino que muchas veces los protegió, les dio empleo y les permitió vivir con su propio nombre. Adolf Eichmann fue el más famoso de ellos, pero hubo muchos otros; parte de un oscuro pasado de nuestro país, que nunca fue debidamente explicado por los responsables.­

El mito de los barcos mercantes argentinos y los submarinos alemanes

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Hace tiempo que se especula con la posibilidad de que barcos mercantes de bandera argentina, durante la Segunda Guerra Mundial, ayudaron o de alguna manera reabastecieron a submarinos alemanes que operaban en el Atlántico Sur. Más allá de las innumerables historias, nada se ha podido comprobar al respecto, y a esta altura de los hechos, es muy probable que todo se trate de otro mito. 

En el pasado se ha comprobado que mercantes de bandera alemana lograron romper los bloqueos de los puertos sudamericanos y proveer de esa manera a corsarios alemanes de superficie (cruceros auxiliares) con productos sudamericanos. Hay al menos dos casos comprobados. Sin embargo, nunca se ha comprobado que un mercante de bandera argentina hubiera realizado tal maniobra. 

A finales de la década de los noventa, el contradictorio informe CEANA (Comisión para el esclarecimiento de las actividades nazis en Argentina), realizado por el profesor Ronald Newton para el Gobierno Argentino, trajo a la superficie un hecho acontecido “a finales de agosto de 1942 

Volvamos por un momento al origen de la noticia. Mencionamos que este episodio, el del supuesto submarino siendo reabastecido por un mercante argentino en las cercanías de Santa Catarina, sur de Brasil, fue sacado a la luz por Ronald Newton en el informe CEANA, gracias a documentos desclasificados de la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires. Pero al parecer, esos documentos estaban bastante equivocados. El episodio existió, aparentemente, pero los datos dados por Newton, a la vista de documentos desclasificados por el MRE argentino, son algo errados. 

U-507, U-boot que sembró el terror en las costas de Brasil
U-507, sembró el terror en Brasil
En el mencionado archivo argentino hay varias cajas del año 1942 que relatan mucho más detalladamente lo sucedido. El marcante “Santa Cruz”, tal como lo cita Newton, ni siquiera fue mencionado o tenido en cuenta en la denuncia que hizo el gobierno brasileño al argentino. Es decir que ni siquiera formaba parte de los buques que cubrían esas rutas ¿De dónde sacó Newton o los estadounidenses ese nombre es un enigma? 

Los buques mercantes argentinos denunciados por los brasileños, de haber estado en contacto o en cercanía de U-boots alemanes fueron dos: el “Favorita” y el “Dublin”. Ambos habitualmente presentes en las rutas comerciales entre puertos argentinos y brasileños. El primero fue acusado directamente de abastecer a un submarino, mientras que el segundo fue denunciado por no haber enarbolado su pabellón sino hasta la tercera pasada rasante de un avión de combate del Brasil. 

La primera denuncia del hecho fue realizada ante el cónsul argentino en Porto Alegre, mediante el interventor militar de esa ciudad sureña. Lo importante es que claramente ubica el incidente en la mañana del 23 de agosto de 1942, entre las 7 y las 8 horas. El mismo día de la reunión entre el cónsul y el interventor. Es un dato, el de la fecha exacta, a tener en cuenta. Se dijo que el hecho tuvo lugar entre Laguna Y Florianópolis, y que la identificación de los barcos fue reiterada e inequívoca. 

Como un cónsul y un interventor militar no tenían el rango suficiente para abordar este asunto, pronto se convirtió en una denuncia formar de Brasil ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina. 

Cómo lo brasileños tomaron este asunto tan seriamente lo demuestra la prohibición de partir desde Río de Janeiro que sufrieron los vapores argentinos “Norte” de la armadora Mihanovich y “Río Primero”, de la Flota del Estado. ¿Los brasileños temían que esas naves argentinas asistieran a sus nuevos enemigos? Eso parece. Solo lograron partir con mucha demora y gracias a las seguridades otorgadas por el cónsul argentino ante el ministro de relaciones exteriores local. (Según menciona el telegrama cifrado 1099). Es necesario destacar que en las conversaciones entre ambos, el Ministro brasileño, Osvaldo Aranha dijo que “estaba probado” que el buque “Favorita” estuvo apareado a un submarino, y que de buena fuente él sabía que su tripulación estaba compuesta por marinos alemanes, italianos, españoles y solo algún argentino. (Telegrama cifrado 1099) 

Expedientes que narran esta historia
Muy diligentemente, el día 31 de agosto, el Ministerio de Marina, a cargo de Mario Fincati, estaba listo para presentar un muy detalladísimo informe para exculpar cualquier a cualquier nave que enarbolara el pabellón argentino de tamañas acusaciones. 

El informe completo que aún se conserva en el archivo del MRE es muy extenso y es muy certero en deslindar responsabilidades. Entre los busques investigados, es decir los que hacían esas rutas para finales de agosto de1942 se hallaban los siguientes:

(El artículo continúa debajo del cuadro siguiente)




Vapore: "FAVORITA CLARA I"

(m.320 )

460 tn.

Vel. 7 n. consume carbón

7 n.

Consume carbón

II "FAVORITA D.SANITIAGO"

(m.318 )

498 tn.

"

7 n.

"

I, "FAVORITA SANTOS COSME Y DAMIAN"

(m.319 )

490 tn.

"

8,5 n.

"

"NOVILLO"

(m.3125)

682 tn.

"

8 n.

Fuel Oil

"SARANDI"

(m.2821)

810 tn.

"

8 n.

"

"CURUPAITY"

(m.3391)

498 tn.

"

10 n.

"

"OESTE"

(m.819 )

1228 tn.

"

8 n.

"

"DUBLIN"

(m. 635)

7u9 tn.

"

9 n.

"

"NORTE"

(m.2489)

3681 tn.

"

10 n.

"

"TORO"

(m. 820)

1228 tn.

"

8 n.

"

b/motor "QUEQUEN"

(m .2100)

35u tn.

"

8 n.

Diesel oil

"RIO NEGRO"

(m.1593)

467 tn.

"

8 n.

"

"BARILOCHE"

(m.1820)

477 tn.

"

8 n.

"




De listado anterior se pude descartar muy rápidamente a los buques que estaban anclados en puertos brasileños para la fecha del incidente. Ellos eran: “Toro”, “Oeste”, “Norte, “Quequén”, “Bariloche” y “Río Negro”. 

De los barcos restantes, el Ministerio de Marina abrió una investigación tan rápida como detallada. Sin embargo, todos los que se encontraban en el mar en el momento de los hechos descriptos por los aviadores brasileños fueron absueltos de tales acusaciones, principalmente debido a las fechas concretas de partida y a sus velocidades máximas posibles. Es decir que se concluyó que era imposible que cualquier barco argentino estuviera involucrado; y así, los aviadores brasileños fueron tomados por locos… 

Pero hay algo que no cierra con respecto al “Favorita Santos Cosme y Damián”, un pequeño mercante de 490 toneladas, que por esas cosas del destino el viejo “Kurt”, construido en los astilleros alemanes de Tecklenborg A.G. en Gestemünde. 

La denuncia efectuado por Brasil ante la Cancillería de Argentina habla de un hecho acontecido la mañana del 23 de agosto de 1942. En su carta reservada del 25 de agosto, el cónsul argentino le dice al ministro Ruiz Guiñazú: “El domingo 23 del corriente fui invitado por el citado mandatario (interventor federal de Porto Alegre, general Osvaldo Cordeiro de Farías)… Me hizo saber que ese día, aviones encargados de la vigilancia de la costa, habían localizado un submarino entre los puertos de Laguna y Florianópolis que iba acompañado de un vapor de bandera argentina. La identificación del navío fue hecha varias veces, una de ellas por el jefe de la Base Aeronaval de Florianópolis. Se indicó que el buque navegaba en dirección sur rumbo 210° a las 7 horas y 25 minutos (…) encontrándose el submarino a cinco millas del vapor.” 

Nótese claramente la mención a la mañana del 23 de agosto con fecha del hecho. 

El 31 de agosto de 1942 llegó el informe “secreto” del Ministerio de Marina Argentino, E.I.L. N°113 “S”, que concluyó lo que ya mencionamos; que por velocidad y fecha de partida era imposible que alguno de los barcos argentinos sospechosos hubiera estado en el lugar indicado a la hora señala. Sobre el “Favorita Santos Cosme y Damián” se dice: “…Salió de Santos el 22 de agosto a las 0830 horas. Siendo su velocidad de 8.5 nudos le hubiera sido imposible 9 ½ horas para llegar al punto mencionado en la denuncia (27° 30´ S y 48° 20´O) y en consecuencia recién podría pasar por sus proximidades a las 1800 horas… Como este buque ha llegado al puerto de Buenos Aires, el sumario que se instruye comprueba que el día 22 a las 1100 horas fondeó en Punta Paz, esperando mejoría del tiempo y recién levó anclas el día 23 de agosto a las 0600 horas.” 

Pero el informe del ministerio argentino habla de un evento producido la mañana del 22 de agosto, mientras que la nota de cónsul es clara en fechar el suceso la mañana del 23. Si el “Favorita Santos Cosme y Damián” salió de Santos el 22 por la mañana llegó antes de la mañana del 23 a la zona del avistamiento. ¿Por eso fondeó en Punta Paz hasta las 6 de la mañana del día 23? ¿Por qué dos horas más tarde se encontraría con un submarino alemán? 

Todo coincide: el nombre del vapor argentino identificado por los aviadores brasileños, la fecha y la hora del suceso informado por el general Osvaldo Cordeiro de Farías y la porción de océano Atlántico… El carguero pertenecía en esos a la naviera Viuda de Santiago Ferrando. Si el encuentro frente a Florianópolis realmente tuvo lugar, las responsabilidades del gobierno argentino o la naviera deben ser descartadas. Pero quien sabe; una tripulación fácil de sobornar o algún oficial mercante germano pudieron haber influenciado para que se produjeran tales circunstancias.

Casco del Favorito hundido en el Río Paraná (Jorge Alberto Bértoli)


Greyhound ¡Rescatando al soldado Tom Hanks!

Como todos los amantes de los submarinos alemanes y de las buenas historias de la Segunda Guerra Mundial, esperé con gran expectativa el estreno de la película Greyhound, protagonizada por Tom Hanks. Luego de leer algunas de las primeras críticas sobre ella, sinceramente temí que realmente se tratara de una mala película.

En la imagen promocional se ve un U-boot con Snorchel, lo que no existía en 1942
El Snorchell que se ve
en la imagen es un error
para 1942

Para quien no lo sepa, Greyhaund sigue casi al pie de la letra la historia del libro en la que está basada, “El buen pastor”, del prolífico C.S. Forester (1955). Recomiendo muy especialmente leer el libro, ya que acentúa las cosas buenas de la película y hace desaparecer las no tan buenas. (CLICK aquí)

Greyhound puede ser una mala película, como muchos afirman, pero en líneas generales es una muy buena representación de la Batalla del Atlántico, especialmente de la cruel lucha en los convoyes producida en el año 1942, el primero de EE.UU. en la guerra.

Especialmente quiero destacar la muy buena representación del estado de casi desprotección en que los grandes y valiosos convoyes se lanzaban a cruzar el Atlántico en 1942. Iban apenas protegidos por insuficientes destructores y corbetas antiguas, con tripulaciones inexpertas y sin cubierta aérea en gran parte del trayecto.

Las escenas dramáticas de ataques nocturnos en superficie, por parte de los submarinos, están bien representadas, ya que esa era la modalidad preponderante en ese año a pesar de la introducción del radar.

Tanto los destructores como los submarinos hacen en la película maniobras y ataques “esperables”, lo que no es poco, ya que en películas más valoradas por el público, como U-571, los sumergibles realizan acciones imposibles para esa época.

Los ataques con cargas de profundad, con sus patrones (de 3 y 4), están muy bien representados, lo mismo que la carga simple cuando solo les quedan 6 tambores.

La búsqueda de pruebas de éxito, como el combustible en superficie, es típica de la época y necesaria para poder acreditarse un hundimiento. El radar y el sonar están muy bien logrados, con sus defectos e interferencias típicos de 1942, lo mismo que los cursos y distancias de los objetivos. Al comienzo de la película creo que exageración en los nudos del destructor, cosa que no pasa en el libro. 

El primer combate de día en superficie es muy real, y aparece el submarino accionando las armas de cubierta. Lo único que le criticaría a esta escena es que ninguno de los dos destructores, al encontrar de repente al sumergible en superficie, que sale debido a una avería luego del ataque de cargas, haya intentado embestirlo, lo que era una modalidad de ataque casi habitual en estos casos de contacto cercano.

Insignias exageradas en las imágenes por ordenador

Pero también hay cuestiones mal representadas o logradas, y no me refiero a las torretas de los submarinos exageradamente decoradas o a su pintura casi perfecta luego de semanas en el mar. En este sentido, lo que más me molestó de la película fue la ausencia de tripulantes alemanes en el puente cada vez que un submarino salía a la superficie. De hecho, en la realidad, cada vez que un lobo gris salía a superficie, apenas la torreta asomaba sobre el agua un oficial, generalmente el comandante, estaba abriendo la escotilla y saliendo afuera. El submarino quedaría totalmente ciego de otra forma, y también sordo, ya que al arrancar los diesel quedaban casi inutilizados los dispositivos de audio. En la escena de la primera media hora, donde el Greyhound persigue un U-boot en superficie a través del convoy, es increíble que el submarino dispare torpedos en superficie con el puente vacío.  Es como si el director quisiera transformar a los submarinos en aparatos deshumanizados.

El alemán hablando en el circuito del TBS es otro despropósito.

El combate del final de la película, que no existe en el libro y es un agregado total del director, casi que arruina muchas de las cosas buenas que dijimos hasta acá. En primer lugar, era muy extraño que un submarino desperdiciara siquiera un torpedo en un destructor de escolta.  El bajo calado, los escasos torpedos, y la dificultas de atacar a una nave rápida y maniobrable eran determinantes. Si no estaba estacionado o iba recto a una velocidad muy baja era un caso perdido. Además, jamás un sumergible alemán hubiera dirigido un ataque deliberado a un escolta por su propia decisión: su objetivo eran los mercantes, y escapar de las escoltas. Si se daba era por una cuestión casi de casualidad.

Imagino que los polacos no estarán muy contentos de que le hayan cambiado las nacionalidad al "Viktor". Al Greyhound solo le cambiaron el nombre (USS Keeling) con respecto al libro. Pero de todas formas este tampoco existió en la vida real.

Trailer: