U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Espías nazis en Brasil

En agosto de 1942, Brasil finalmente declaró la guerra al Eje. Esto no sucedió de golpe, sino que fue el producto de un largo período de tensión, en el que los sumergibles alemanes hicieron estragos en las costas de Brasil y los aviones de la FAB (Fuerza aérea brasileña) dispararon varias veces contra los lobos grises. 


Hasta ese momento las redes de agentes nazis en Brasil habían sido más profesionales que los espías aficionados de Argentina (ver Napp). El servicio en Brasil era liderado por Friedrich Kempter, Alias “Koenig”, o “King” para los ingleses, y Gustav Engels alias “Alfred”. Estaban supervisados por Niebuhr. (Quien quiera ahondar en este tema puede consultar mi libro sobre el espionaje alemán

Es decir que la vasta red de espías que tenía epicentro allí supo de antemano que debería mudarse tarde o temprano a Buenos Aires, que así se transformó en el centro del espionaje alemán en Sudamérica. Allí se montaría la red de espionaje más grande fuera de Europa y operada por grandes espías; entre ellos Wolf Franczok, el genio de los readiotelégrafos, y el mentado líder de la red Bolivar, el capitán de las SS Siegfried Becker. 

Sin embargo, algunos quedaron atrás, y la policía brasileña logró apresar a varios de ellos. Aquí vemos algunas fotografías de los equipos utilizados por los alemanes para transmitir sus mensajes cifrados de inteligencia al Tercer Reich, capturados por las fuerzas del orden:


Aquí vemos (a la derecha semicortado en color oscuro) un aparato Hallicrafters SX28 Super Skyrider cubría la frecuencias desde 0.55 a 43MC en seis bandas. Es un Receptor que nació en 1940. El más claro, que se ve completo, es un aparato de fabricación europea, muy posiblemente un Telefunken, ya que Franczok trabajó en esa empresa en Alemania y Brasil. 


Esta otra fotografía me recuerda mucho una que publiqué en mi libro sobre el espionaje, en aquel caso tomada por Coordinación Federal luego de la captura de espías en Buenos Aires. En este caso se tomó en 1942 en Río de Janeiro. Allí vemos fuentes, parlantes, quizás algún oscilador OFV (osciladores de frecuencia variable), chasis de armado, etc. …Incluso hay materiales que no se aprecian, como microfilms, químicos y tintas utilizados en el espionaje. El aparato que destaca arriba y en medio, sobre la pared, tiene dos grandes diales con instrumento. Más que transmisor o receptor se trata de un equipo generador de radio frecuencia, que servía para calibrar equipos receptores o transmisores. (Asesoramiento técnico José R. Ahumada).



Al comenzar las redadas, los policías brasileños colocaron los afiches que vemos en estas fotografías. Advertían sobre la "oscura" presencia de la "quinta columna" nazi. (Río de Janeiro).



El secreto del U-977

En el caso de este libro de memorias, al contrario de lo aceptado generalmente, debo decir que la segunda parte fue mejor que la primera. Me refiero a que, con muchos años de diferencia, una segunda lectura me causó una impresión totalmente diferente a la primera. 

Muchas veces vale la pena releer los libros, especialmente los históricos. Hace años, quedé estupefacto por la cantidad de cosas que Heinz Schäffer, comandante del último lobo gris en rendirse tres meses después de la capitulación alemana en Mar del Plata, “inventó” para darle un poco de “color” a su largo libro de memorias. 

Foto tomada por el autor del blog en Hemeroteca del Congreso.
Varias veces "tomada" sin permiso por otros blogs y portales
Para los interesados en más detalles, en mi libro sobre los submarinos alemanes en Argentina, publicado hace año, hice un largo y detallado raconto de esas anécdotas narradas que nunca sucedieron. Schäffer, que no era capitán de fragata, como colocó en la portada de la primera edición de 1955, sino teniente, le otorgó una importancia a su carrera naval que nunca tuvo. Esto es fácilmente verificable al contratar los escrito con los archivos o historial de los U-boote tripulados por el marino alemán. 

La foto más famosa del U-977
en Mar del Plata
Pero una segunda lectura pormenorizada y no centralizada en estas “invenciones”, que un principio me resultaron “imperdonables”, me hizo descubrir, o mejor dicho apreciar, otro tipo libro. Más allá de los “agregados” del imaginativo Schäffer, debemos reconocer que este hombre tuvo una genial habilidad para analizar, explicar y detallar una serie muy importante de cuestiones que hacían al funcionamiento de estas máquinas legendarias, los submarinos alemanes, de la Segunda Guerra Mundial. Casi nadie ha logrado explicar, a ojos del “profano”, y sencillamente hasta el más mínimo asunto, la tecnología y la técnica de los lobos grises. Ha logrado abarcar todas su facetas y hasta comparó con lujo de detalles los tipos tradicionales con los modelos de última generación, que entraron en servicio (o casi) al final de la contienda. 

Así, quien se precie de ser amante de estos buques, dueños de hazañas memorables, no puede dejar de leer este fantástico “manual del buen aficionado” a los submarinos alemanes al servicio del Tercer Reich. Eso sí, habrá que estar “atento” a las excesos de la pluma de Herr Schäffer…

Portada de la edición original de 1955, de la Biblioteca del oficial de marina (Argentina)

La muerte de Martin Bormann y sus mitos (segunda parte)

A propósito de la antigua entrada sobre la muerte de Bormann en este blog, que dicho sea de pasa lleva miles de vistas, quisiera citar la opinión de Ignacio Klich. 

Bormann
¿Por qué volver sobre la mistificación de la muerte de Martin Bormann? 
Porque es un tema que no pasa de moda. Desde los sensacionalistas informes de prensa de comienzos de la posguerra, pasando por el cazador de nazis Simon Wiesenthal, los libros fantasiosos que siguen brotando de las editoriales y los programas de televisión con formato de Reality Show, se sigue intentando reusar lo que resulta evidente: Las pruebas de que Martin Bormann murió el 2 de mayo de 1945 son abrumadoras. 

Para quien no conoce a Klich, debemos señalar que se trata de un muy prestigioso investigador (Universidad de Westminster, Inglaterra, entre otras). Pero lo más importante, al menos para mí, es que representa mi forma de ver este “fenómeno”, por llamarlo de alguna manera. 

Klich escribió en 2000 un muy interesante artículo en la publicación Ciclos (Ciclos, Año X, Vol. X, N° 19, 1er. semestre del años mencionado). “La contratación de nazis y colaboracionistas por la Fuerza Aérea Argentina”. A pesar de formación académica, el autor se ve tentado en adentrarse en el tema Bormann en Argentina, algo raro, si se tiene en cuenta que los investigadores más renombrados y profesionales reusan generalmente adentrarse en temas de tan evidente falta de seriedad. Pero celebro que Klich lo haya hecho, por lo acertado de sus comentarios. 

Vamos a ver algunos de ellos: 

Bormann y Hitler 
“… el supuesto papel de Bormann en la huida de Tank y otros a Buenos Aires carece de asidero en la realidad, al no haber sobrevivido el delfín de Adolf Hitler la Segunda Guerra. Las dudas de la temprana posguerra sobre s muerte terminaron por evaporarse en la década de 1960,29 a pesar de la resistencia de ciertos periodistas a reconciliarse con tal realidad…” 

Luego agrega, también aludiendo al caso similar del mismo Hitler: “El intento más reciente de desmentir al informe Eizenstat en lo concerniente a Hitler, argumentando la supervivencia del ex Führer en la Argentina, le corresponde a un periodista genovés; basándose en Camarasa y otras fuentes, el periodista en cuestión intenta probar algo que podría equipararse a la verificación de que dos más dos son cinco” (creo que voy a apropiarme de esta frase tan simple como genial); “véase Patrick S. Burnside, El escape de Hitler…” 

Los inequívocos restos de Bormann fueron hallados donde lo vieron por última vez los testigos
Acerca la caja que existe en el Archivo General de la Nación sobre Bormann, que prueba que la policía recibió denuncias sobre su presencia, y que he revisado personalmente, puedo decir que lejos está, muy pero muy lejos, de probar algo al menos mínimo. Es la nada misma. Sin embargo, algunos trabajos “pseudo periodísticos” insisten en su “hallazgo” como una suerte de Santa Grial. Pero dejemos hablar a Klich, cuya explicación no tiene desperdicio: 

Cráneo de Bormann (izquiera) del médico Stumpfegger
“En su programa "The Evita Connection", realizado en 1998 como parte de la serie Foreign Correspondent, la cámara fue enfocada, por ejemplo, sobre la caja de Bormann en el AGN, sin alertar a los telespectadores sobre el contenido de ésta, que difícilmente prueba su llegada a la Argentina. De aplicarse la misma racionalidad a los avizoramientos y pedidos de informes sobre objetos voladores no identificados (OVNIs), la compilación de tal material redituaría una caja más voluminosa que aquélla de Bormann, que podría emplearse como evidencia de la existencia de OVNIs, sin que ello constituyera prueba acabada de tal cosa…” La claridad de Klich y de su explicación podría también ser aplicados a los tristemente célebres archivos del FBI, en los que algunos escritores afiebrados creen ver la prueba de que Hitler se fugó a la Argentina. Siguiendo esta tesis, entonces cual real sería la existencia del pie grande, si se toma como real cualquier denuncia de avistamiento que vaya a parar al a oficina de investigaciones. 

Desopilante cartel en Teyu Cuare, Misiones. Los especialistas del CONICET que excavaron la zona no fueron lo suficientemente responsables al comunicar sus hallazgos
Sobre Wiesenthal y su final aceptación de la realidad: “Por ejemplo, un prominente cazador de nazis, más propenso a las exageraciones que a las deflaciones respecto de las conexiones nazis de la Argentina, y sin lugar a dudas escasamente proclive a permitir que criminales de guerra nazis eludan la justicia, admitió haber "hesitado equivocadamente respecto de la muerte de Bormann", y que "la fiscalía de Francfort estaba en lo cierto cuando sostuvo que Bormannse había suicidado en Berlín en el transcurso de la noche del 2 de mayo de 1945".Véase Simon Wiesenthal, Justice not Vengeance…” 



El trabajo de Klich al que hago referencia se puede descargar de la Biblioteca Digital de la UBA.

Mandíbula de M. Bormann