U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

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Herbert Werner y su plan de huir en submarino a la Argentina

Herbert Werner fue un destacado oficial de la fuerza de sumergibles alemana en la Segunda Guerra Mundial. Se destacó como oficial de guardia en los submarinos U-557, U-612 y U-230. A partir de 1944 comandó sus propios botes, el U-415 y el U-953. Obtuvo las Cruces de Hierro de primera y segunda clase.

Werner

Werner tomó mucha fama luego de la guerra, ya que su libro de memorias, excelentemente narrado, tuvo una gran éxito entre los amantes de los lobos grises. "Ataúdes de acero", publicado en los años setenta, es sin dudas uno de los libros fundamentales sobre la guerra submarina. 

Sobre el final del libro, Werner describe las muy bien el ambiente de desesperación que comenzó a reinar entre los jóvenes oficiales de la Ubootewaffe en los días finales de la guerra. Como Otto Wermuth y Heinz Schaffer (U-530 y U-977 rendidos en Mar del Plata), y tal vez algún otro, Werner tenía un plan de huida a la Argentina que estuvo a pocas horas de ejecutar...

No había oro o jerarcas en huida. Había chicos deseosos de escapar de la tragedia, con el instrumento adecuado para ejecutar el plan de escape amarrado en un bunker. Además, resulta evidente, gracias a este relato, que los alemanes contaban con las cartas náuticas de las costas cercanas al Río de la Plata en sus bases de Noruega.

A continuación un extracto de las memorias de Werner, que cuentan esta historia:


    …Con súbita y terrible claridad, veía ahora que la guerra estaba perdida; aceptaba lo que veía e imaginaba que todos terminaríamos en un inmenso campo de prisioneros a merced de nuestros despiadados enemigos. Seríamos ultrajados y sometidos a un trato brutal y no habría forma de escapar excepto muriéndose de hambre. 

    Empero, había una forma de escapar al horror que nos envolvería, un camino para evitar la intolerable humillación. Allí, en el muelle, estaba mi barco. Cuando estuviera completamente equipado lo llevaría a América del Sur, a Uruguay, o tal vez a la Argentina. Súbitamente, escapar con el barco me pareció el único medio para sobrevivir a la catástrofe. ¡Qué afortunado que era al haber podido conservarlo para esa última tarea!

    Instantáneamente puse ese irresistible impulso en práctica y empecé a hacer planes. Envié a Hennecke en busca de las cartas necesarias sin comunicarle mis intenciones. Días enteros permanecí en mí habitación, inclinado sobre los mapas y estudiando rutas de escape. Sopesé y calculé mis posibilidades de llegar al Río de la Plata. Planeé reducir la tripulación a un esqueleto y llevar solamente a hombres seguros, de confianza y solteros, para reducir así el peligro de ser traicionado. Sabía que podía contar con la mayoría de mis tripulantes, pero no me sentía seguro sobre la inclusión de mis oficiales. El jefe había sido trasladado y uno nuevo, no familiarizado con la tripulación, sería una pesada carga. Lo mismo valía para el primer oficial y el alférez, ambos demasiado jóvenes para comprender la situación. En mi mente, elegí los pocos hombres claves que incluiría en mi conspiración. No más de unos pocos, porque estaba jugando un juego muy peligroso. No sólo estaría desafiando a la autoridad naval, sino a un fuerte grupo de fanáticos que abogaban por convertir a Noruega en una fortaleza y empezar una guerra propia en pos de alguna oscura victoria.


U-953

    El 7 de mayo fue un día en que la histeria reinó suprema sobre todos nosotros. Los noruegos celebraban ruidosamente su liberación. Tres marineros nuestros, que fueron encontrados borrachos en compañía de noruegos, fueron encadenados por Juergensen, el oficial comandante, quien planeó sombriamente una corte marcial como advertencia. Y finalmente, pero no por ello menos importante, los británicos desembarcaron en Kristiansand, despertando especulaciones sobre una captura inminente de nuestro recinto. En medio de ese ambiente nervioso, convencí a mi buen amigo Fred Schreiber que escapara conmigo a América del Sur. 

    Con renuencia, aceptó mi plan. Huiríamos con su nuevo y pequeño submarino y sus hombres; haríamos con schnorkel todo el trayecto hasta Trondheim, donde mi U-953, más grande, seguía esperando, y en él viajaríamos a la Argentina con una tripulación seleccionada. 

    (…) 

    Esa noche, cuando estábamos por poner en práctica nuestro plan, se ordenó a todo el mundo en la base que se presentara en el taller de reparaciones para un «espectáculo» preparado por el Kapitaen Juergensen y sus ayudantes. Fred y yo retrocedimos horrorizados cuando entramos en la plazoleta débilmente iluminada donde las tripulaciones de los submarinos habían formado una herradura humana frente a la blanca pared del taller. 

    Allí, suspendidos de un patíbulo improvisado, había tres grandes lazos corredizos. Abajo había una gran mesa, con tres altos banquillos alineados encima. Frente a la horca había un tosco banco, cubierto con una enorme bandera naval de guerra. Una linterna marina, ubicada sobre el paño rojo, lanzaba una luz fantasmal sobre un sable naval y un ejemplar de Mein Kampf, el libro de Hitler. Un pelotón de infantes de marina armados se ubicó detrás del escenario. Los oficiales de la base se movían de un lado a otro. El Leutnant Lange, joven Adjudant de Juergensen, gritaba órdenes frenéticas. 

    Mientras la multitud se revolvía inquieta, Juergensen empezó a hablar: 

    —Soldados, os he llamado para demostraros como evitaremos otro 1918. Daré un ejemplo con estos tres desertores… un ejemplo que infundirá miedo en los corazones de todos los que alienten tendencias revolucionarias. Protegeremos y alimentaremos los ideales que nos fueron infundidos por nuestro martirizado Führer. ¡Guardias, traed a esos hombres ante la justicia! 

    Lo que siguió fue una perfecta pesadilla hecha realidad. Los cautivos, con las manos atadas a la espalda, fueron traídos a la plaza. Momentáneamente quedaron paralizados por la vista de las horcas, pero en seguida se liberaron y empezaron a correr. Lange disparó repetidamente contra un hombre por la espalda. (…) 

    Mucho después de medianoche, dos suboficiales me ayudaron a meter los cadáveres en un bote de remos. Les aseguramos grandes pesos en cuellos y pies y remamos hasta el centro del fiordo. Tres zambullidas, y los marineros muertos recibieron por lo menos una sepultura de marinos. 

    La ejecución modificó completamente la decisión de Fred de zarpar esa noche… o cualquier otra noche…

    Los días siguientes el recinto permaneció en las garras de una calma mortal; la mayoría de los hombres estaban atónitos y enfermos de culpa por el asesinato organizado. La tragedia acabó con mis últimas y vacilantes esperanzas: cuando alemanes mataban a alemanes sin parpadear, no podía haber futuro para mí en mi patria ni misericordia en manos de los conquistadores. Sin embargo, con sorpresa de mi parte, los británicos ignoraron nuestros submarinos en la base y nada hicieron contra otros submarinos que cumplieron con la orden de entrar en el puerto inglés más cercano enarbolando una bandera negra en el periscopio extendido. Y mis temores se disiparon aún más cuando tuve mi primer contacto con un oficial británico.

El mito de los barcos mercantes argentinos y los submarinos alemanes

Prohibida su reproducción sin autorización del autor

Hace tiempo que se especula con la posibilidad de que barcos mercantes de bandera argentina, durante la Segunda Guerra Mundial, ayudaron o de alguna manera reabastecieron a submarinos alemanes que operaban en el Atlántico Sur. Más allá de las innumerables historias, nada se ha podido comprobar al respecto, y a esta altura de los hechos, es muy probable que todo se trate de otro mito. 

En el pasado se ha comprobado que mercantes de bandera alemana lograron romper los bloqueos de los puertos sudamericanos y proveer de esa manera a corsarios alemanes de superficie (cruceros auxiliares) con productos sudamericanos. Hay al menos dos casos comprobados. Sin embargo, nunca se ha comprobado que un mercante de bandera argentina hubiera realizado tal maniobra. 

A finales de la década de los noventa, el contradictorio informe CEANA (Comisión para el esclarecimiento de las actividades nazis en Argentina), realizado por el profesor Ronald Newton para el Gobierno Argentino, trajo a la superficie un hecho acontecido “a finales de agosto de 1942 

Volvamos por un momento al origen de la noticia. Mencionamos que este episodio, el del supuesto submarino siendo reabastecido por un mercante argentino en las cercanías de Santa Catarina, sur de Brasil, fue sacado a la luz por Ronald Newton en el informe CEANA, gracias a documentos desclasificados de la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires. Pero al parecer, esos documentos estaban bastante equivocados. El episodio existió, aparentemente, pero los datos dados por Newton, a la vista de documentos desclasificados por el MRE argentino, son algo errados. 

U-507, U-boot que sembró el terror en las costas de Brasil
U-507, sembró el terror en Brasil
En el mencionado archivo argentino hay varias cajas del año 1942 que relatan mucho más detalladamente lo sucedido. El marcante “Santa Cruz”, tal como lo cita Newton, ni siquiera fue mencionado o tenido en cuenta en la denuncia que hizo el gobierno brasileño al argentino. Es decir que ni siquiera formaba parte de los buques que cubrían esas rutas ¿De dónde sacó Newton o los estadounidenses ese nombre es un enigma? 

Los buques mercantes argentinos denunciados por los brasileños, de haber estado en contacto o en cercanía de U-boots alemanes fueron dos: el “Favorita” y el “Dublin”. Ambos habitualmente presentes en las rutas comerciales entre puertos argentinos y brasileños. El primero fue acusado directamente de abastecer a un submarino, mientras que el segundo fue denunciado por no haber enarbolado su pabellón sino hasta la tercera pasada rasante de un avión de combate del Brasil. 

La primera denuncia del hecho fue realizada ante el cónsul argentino en Porto Alegre, mediante el interventor militar de esa ciudad sureña. Lo importante es que claramente ubica el incidente en la mañana del 23 de agosto de 1942, entre las 7 y las 8 horas. El mismo día de la reunión entre el cónsul y el interventor. Es un dato, el de la fecha exacta, a tener en cuenta. Se dijo que el hecho tuvo lugar entre Laguna Y Florianópolis, y que la identificación de los barcos fue reiterada e inequívoca. 

Como un cónsul y un interventor militar no tenían el rango suficiente para abordar este asunto, pronto se convirtió en una denuncia formar de Brasil ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina. 

Cómo lo brasileños tomaron este asunto tan seriamente lo demuestra la prohibición de partir desde Río de Janeiro que sufrieron los vapores argentinos “Norte” de la armadora Mihanovich y “Río Primero”, de la Flota del Estado. ¿Los brasileños temían que esas naves argentinas asistieran a sus nuevos enemigos? Eso parece. Solo lograron partir con mucha demora y gracias a las seguridades otorgadas por el cónsul argentino ante el ministro de relaciones exteriores local. (Según menciona el telegrama cifrado 1099). Es necesario destacar que en las conversaciones entre ambos, el Ministro brasileño, Osvaldo Aranha dijo que “estaba probado” que el buque “Favorita” estuvo apareado a un submarino, y que de buena fuente él sabía que su tripulación estaba compuesta por marinos alemanes, italianos, españoles y solo algún argentino. (Telegrama cifrado 1099) 

Expedientes que narran esta historia
Muy diligentemente, el día 31 de agosto, el Ministerio de Marina, a cargo de Mario Fincati, estaba listo para presentar un muy detalladísimo informe para exculpar cualquier a cualquier nave que enarbolara el pabellón argentino de tamañas acusaciones. 

El informe completo que aún se conserva en el archivo del MRE es muy extenso y es muy certero en deslindar responsabilidades. Entre los busques investigados, es decir los que hacían esas rutas para finales de agosto de1942 se hallaban los siguientes:

(El artículo continúa debajo del cuadro siguiente)




Vapore: "FAVORITA CLARA I"

(m.320 )

460 tn.

Vel. 7 n. consume carbón

7 n.

Consume carbón

II "FAVORITA D.SANITIAGO"

(m.318 )

498 tn.

"

7 n.

"

I, "FAVORITA SANTOS COSME Y DAMIAN"

(m.319 )

490 tn.

"

8,5 n.

"

"NOVILLO"

(m.3125)

682 tn.

"

8 n.

Fuel Oil

"SARANDI"

(m.2821)

810 tn.

"

8 n.

"

"CURUPAITY"

(m.3391)

498 tn.

"

10 n.

"

"OESTE"

(m.819 )

1228 tn.

"

8 n.

"

"DUBLIN"

(m. 635)

7u9 tn.

"

9 n.

"

"NORTE"

(m.2489)

3681 tn.

"

10 n.

"

"TORO"

(m. 820)

1228 tn.

"

8 n.

"

b/motor "QUEQUEN"

(m .2100)

35u tn.

"

8 n.

Diesel oil

"RIO NEGRO"

(m.1593)

467 tn.

"

8 n.

"

"BARILOCHE"

(m.1820)

477 tn.

"

8 n.

"




De listado anterior se pude descartar muy rápidamente a los buques que estaban anclados en puertos brasileños para la fecha del incidente. Ellos eran: “Toro”, “Oeste”, “Norte, “Quequén”, “Bariloche” y “Río Negro”. 

De los barcos restantes, el Ministerio de Marina abrió una investigación tan rápida como detallada. Sin embargo, todos los que se encontraban en el mar en el momento de los hechos descriptos por los aviadores brasileños fueron absueltos de tales acusaciones, principalmente debido a las fechas concretas de partida y a sus velocidades máximas posibles. Es decir que se concluyó que era imposible que cualquier barco argentino estuviera involucrado; y así, los aviadores brasileños fueron tomados por locos… 

Pero hay algo que no cierra con respecto al “Favorita Santos Cosme y Damián”, un pequeño mercante de 490 toneladas, que por esas cosas del destino el viejo “Kurt”, construido en los astilleros alemanes de Tecklenborg A.G. en Gestemünde. 

La denuncia efectuado por Brasil ante la Cancillería de Argentina habla de un hecho acontecido la mañana del 23 de agosto de 1942. En su carta reservada del 25 de agosto, el cónsul argentino le dice al ministro Ruiz Guiñazú: “El domingo 23 del corriente fui invitado por el citado mandatario (interventor federal de Porto Alegre, general Osvaldo Cordeiro de Farías)… Me hizo saber que ese día, aviones encargados de la vigilancia de la costa, habían localizado un submarino entre los puertos de Laguna y Florianópolis que iba acompañado de un vapor de bandera argentina. La identificación del navío fue hecha varias veces, una de ellas por el jefe de la Base Aeronaval de Florianópolis. Se indicó que el buque navegaba en dirección sur rumbo 210° a las 7 horas y 25 minutos (…) encontrándose el submarino a cinco millas del vapor.” 

Nótese claramente la mención a la mañana del 23 de agosto con fecha del hecho. 

El 31 de agosto de 1942 llegó el informe “secreto” del Ministerio de Marina Argentino, E.I.L. N°113 “S”, que concluyó lo que ya mencionamos; que por velocidad y fecha de partida era imposible que alguno de los barcos argentinos sospechosos hubiera estado en el lugar indicado a la hora señala. Sobre el “Favorita Santos Cosme y Damián” se dice: “…Salió de Santos el 22 de agosto a las 0830 horas. Siendo su velocidad de 8.5 nudos le hubiera sido imposible 9 ½ horas para llegar al punto mencionado en la denuncia (27° 30´ S y 48° 20´O) y en consecuencia recién podría pasar por sus proximidades a las 1800 horas… Como este buque ha llegado al puerto de Buenos Aires, el sumario que se instruye comprueba que el día 22 a las 1100 horas fondeó en Punta Paz, esperando mejoría del tiempo y recién levó anclas el día 23 de agosto a las 0600 horas.” 

Pero el informe del ministerio argentino habla de un evento producido la mañana del 22 de agosto, mientras que la nota de cónsul es clara en fechar el suceso la mañana del 23. Si el “Favorita Santos Cosme y Damián” salió de Santos el 22 por la mañana llegó antes de la mañana del 23 a la zona del avistamiento. ¿Por eso fondeó en Punta Paz hasta las 6 de la mañana del día 23? ¿Por qué dos horas más tarde se encontraría con un submarino alemán? 

Todo coincide: el nombre del vapor argentino identificado por los aviadores brasileños, la fecha y la hora del suceso informado por el general Osvaldo Cordeiro de Farías y la porción de océano Atlántico… El carguero pertenecía en esos a la naviera Viuda de Santiago Ferrando. Si el encuentro frente a Florianópolis realmente tuvo lugar, las responsabilidades del gobierno argentino o la naviera deben ser descartadas. Pero quien sabe; una tripulación fácil de sobornar o algún oficial mercante germano pudieron haber influenciado para que se produjeran tales circunstancias.

Casco del Favorito hundido en el Río Paraná (Jorge Alberto Bértoli)


Otra de submarinos...

Como siempre digo, desde la desembocadura del Río de la Plata hasta Tierra del Fuego, cada pueblito costero tiene su historia de submarinos alemanes acechando en la noche. Y como la semana pasado estuve cerca de Pianamar, no perdí la oportunidad de comprobarlo una vez más. Los amigos del Archivo de la ciudad de General Madariaga, muy cerca de la costa bonaerense, compartieron conmigo el testimonio que sigue más abajo, publicado por una revista zonal en 2006.

Cuento del marinerito

Por Lilia Ruata de Rossi, vecina de Pinamar. 

"Un día de verano de la década del 1940, estábamos con mis primas jugando en los médanos de Ostende, cerca del mar y a pocos pasos de la casilla de madera donde pasábamos nuestras vacaciones, con una tía. De pronto. divisamos un marinerito que venía caminando por la playa, con una bolsa de lona blanca al hombro. Grande fue nuestro asombro porque no se veía barco alguno, parecía surgido del horizonte. Pensamos que habitaría el faro de Punta Médanos -cercano a Mar de Ajo- y como no habla camino por tierra, venia por la playa. Al acercarse más, pudimos ver que era muy joven, de piel muy blanca y cabello muy rubio En ese momento tía Juanita interrumpió nuestros juegos y nos hizo entrar a la casilla. Desde allí lo vimos pasar y entrar en el almacén de Bourel, a unos 300 metros de nuestra casa. 
Punta Médanos
Ya a estas alturas para nosotras —que teníamos entre cinco y doce años de edad— era todo un misterio: seguimos montando guardia en la ventana y nuestra curiosidad fue recompensa-da porque, al rato, salió del almacén con su blanca bolsa marinera bien llena y desapareció, caminando por la playa. Pasados unos días. volvió nuestro marinerito a visitar el almacén. Tiempo después, nuestra tía conversó con el señor Bourel y así quedó develado el misterio: algunos submarinos que formaban parte de la flota alemana que estaba combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, solían anclar cerca del faro Punta Médanos, y el capitán enviaba a un marinero a buscar provisiones para reabastecer la casi vacía despensa del barco y así volver a hacerse a la mar"

Extraño hallazgo…

Como siempre al final de cada año estuve recorriendo las sierras cordobesas. Antes secas, ahora lluviosas, especialmente a fines de diciembre y principios de enero. Tremendas tormentas envolvieron los picos grises y verdes, como casi todos estos últimos años. No es que antes no las hubiera, solo que ahora duran más y vienen una detrás de la otra.

Pero hay algo que nunca cambia. Siempre me encuentro con alguna historia o algún metal oxidado que quiere contar algo… Y esta vez sucedió en la remota localidad de Los Cocos en el Valle de Punilla. Hacia allá fuimos una mañana de las últimas de diciembre, justo en el respiro entre dos tormentas bastante violentas. Me habían dicho que allí había un pequeño museo dedicado a motocicletas, bicis y autos antiguos. Y los había, claro, pero también encontré todo tipo de trastos viejos de los que no me puedo despegar nunca. 

Después de ver algunos vehículos legendarios no pudo evitar ir hacia donde estaban los bártulos oxidados de otros tiempos. No me llamó mucho la atención ver los clásicos tambores de nafta Energina, con la esvástica grande de la Shell de los años veinte. De ello ya he hablado en otra entrada (Esvásticas por el mundo). Pero sí me llamó un poco más la atención una rara máquina de aceite, con grandes esvásticas, también de la Shell, nada que ver con nazis. Ante mi atención sobre este viejo y raro aparato, el hombre que hacía las veces de guía me comentó que no hacía mucho había comprado en un remate de La Falda una tapa oxidada, que era de un viejo tambor de combustible, en este caso alemán… 

Muy grande fue mi asombro cuando lo vi venir con la tapa inconfundible (aclaro que solo las había visto antes por internet) de un viejo tambor de 200 litros de combustible de la Wehrmacht. En Europa, por supuesto no son una cosa extraña, pero sí lo son en Argentina. Estos tambores llevaban siempre grabado el año de fabricación. Así, para rematar lo extraños de esta aparición, la tapa lleva estampado el año 1945, un momento en que el oro era menos preciado que el combustible en el Tercer Reich. ¿Cómo fue a parar esta cosa a las Sierras de Córdoba? 

No faltará quien no tenga duda de que este tambor de combustible vino en un submarino hundido en alguna recóndita playa patagónica. Tamaña aseveración, que sería como tratar de adivinar cuantas gotas tiene la lluvia, nunca podrá ser comprobada. Las tres ramas de las Wehrmacht usaban el mismo modelo, por lo que, indudablemente, unidades de la Kriegsmarine deben haberlo utilizado durante el último año de la guerra. No era lo más común que este tipo de tambores fueran a bordo de en un sumergible... Pero quien sabe.
Otro misterio sin resolver para la colección. 



Máquina de aceite de la Shell que nada tiene que ver con los nazis


Clásico tambor de Energina que nada tiene que ver con los nazis



Viejo amperímetro de los años 20 de la AEG

La odisea del U-530

En julio de 1945 un misterioso visitante se presentó en el puerto de Mar del Plata, Argentina. Era el sumergible alemán U-530. ¿Qué extraños misterios envolvieron su llegada, luego de dos meses de terminada la guerra?

Parte I:
La llegada del U-530
Historia de la nave y de su comandante
Misiones anteriores
El misterio del crucero Bahía



Parte II
Las contradicciones sobre los documentos KTB
La balsa faltante
El informe de los agregados navales aliados
La última patrulla, los torpedos y el combustible
Testimonios sugestivos
Los interrogatorios
Fantasías varias
Bandera de guerra del sumergible



El contenido está basado en el capítulo VIII de mi libro "Sumergibles alemanes en Argentina y Sudamérica". En algunas ediciones puede aparecer como capítulo XXIV, en los casos en que se hayan adquirido la primera edición en dos tomos.
Otras fuentes son: Hemeroteca del Congreso de la Nación Argentina. Resume of interrogations of Lieut. Otto Wermuth... NA Baires R-201-45. Buenos Aires Naval Attache.


USS Eagle PE-56. La historia no es de plastilina



Deformar o "acomodar" la historia es algo que se hace desde tiempos inmemoriales. Los motivos pueden ser variados: políticos (especialmente), raciales, económicos, comerciales, etc. Algunos más deplorables que otros. Estoy convencido que hasta muchos lo hacen convencidos de que realizan algún aporte, cuando en realidad hacen todo lo contrario. 

En fin. Durante el presente mes de julio, diferentes medios publicaron la noticia de que un equipo de buzos estadounidenses logró dar con el casco de la buque de guerra USS Eagle PE-56, cerca de la costa este de Estados Unidos. Lo que los buzos encontraron en el lecho del océano Atlántico permitió descartar definitivamente la versión de que un accidente había acabado con el Eagle y con la vida de 49 de sus 62 tripulantes. Algo que se supo desde hace décadas, pero que la US Navy apenas reconoció en 2001.

El libro “Ultramar Sur”, publicados por aquellos años, intentó instalar la teoría de que el USS Eagle fue en realidad torpedeado por el U-530 de Otto Wermouth, un par de meses antes de que se rindiera en Mar del Plata, Argentina. El buque estadounidense fue torpedeado el 23 de abril de 1945, un par de meses antes. Los argumentos a los que se recurre para afirmar tal cosa son sorprendentes, tocando el punto culminante cuando se asevera que el U-853, el verdadero culpable del torpedeamiento, tiene, en su lecho de muerte no muy lejos de allí, todos sus torpedos intactos, o la mayoría de ellos… Una cosa que, se afirma, es comprobable por los videos submarinos de su casco hundido. Así como se lee… Dejemos para otro días teorías como transporte de joyas, tesoros y quien sabe que más.

Todos los sobrevivientes del hundimiento vieron emerger la torreta del U853 con su emblema característico, al que describieron con lujo de detalles, incluso por sus colores

El caso se está moviendo hoy en la prensa ya que está próximo a estrenarse un documental en la TV de Estados Unidos, titulado La Caza del Eagle 56" por el Canal Smithsonian.

¡Cuidado! Nadie es el dueño de la verdad. Sin embargo, la historia no es maleable a nuestro gusto. No es una bola de plastilina que toma la forma que nosotros queramos darle. Podemos conocerla o puede ser una incógnita. Pero a medida que la vamos descubriendo debemos contar las cosas como realmente fueron.




El U-853 fue el último U-boot en ser hundido en la guerra. Recomiendo ver los videos en Youtube del casco del U853, hundido cerca de Nueva Inglaterra. Las tumbas de guerra no pueden ser molestadas o profanadas. Menos sin el permiso del país de origen de los tripulantes, en este caso Alemania. El U-boot puede ser "buceado" pero no se puede ingresar en su interior, mucho menos comprobar cuantos torpedos conservaba al momento del hundimiento. Además ¿Se tiene real noción de lo peligroso que sería bucear dentro de tan reducido espacio? Tres buzos murieron en este naufragio en años recientes. Nestor Magalhaes ha estudiado y buceado al U853 más y mejor que ninguno de ellos: 

"El U853, a pesar de todo, está bien conservado. Esta situado sobre la blanca arena del fondo, en posición de navegar en cualquier momento. Llegamos a la torreta que queda perfectamente definida sobre el fondo azul del mar que nos rodea. La escotilla esta abierta, un círculo negro perfecto. Por todos lados hay restos de cabos y de redes destrozadas, un escondite perfecto para numerosos peces de colores azules y rojos. Me entró la tentación de entrar en el U853, era como si algo me llamase. Ya tenía medio cuerpo dentro del mismo. Al diablo con la prudencia, estaba entrando a través de una portal que era como viajar en el tiempo. En el interior el agua era todavía más gélida, escalofriante. Imagine a los marineros intentando salir de allí viendo como el agua hundía al sumergible" ... "Una sacudida me devolvió a la realidad. Mi pareja de buceo, César me agarra del brazo, miro mis instrumentos, es hora de salir. El indicador del aire se acerca peligrosamente a la zona roja. A esta profundidad el aire se agota rápidamente. Tengo que salir. Pero el momento es inolvidable. Es impresionante ver el periscopio de ataque en medio de un banco de peces plateados. Son perfectamente visibles dos grandes desgarros en el casco, uno de ellos situado en la zona de la sala de radio y otro en la sala de los motores diésel. Son las señales de la muerte del U853. Llevaba conmigo una pequeña placa metálica con unas palabras grabadas en reconocimiento a los marineros de la U-bootwaffe, la arma submarina alemana"



Sumergible alemán descubierto: por qué los arqueólogos deberían dejarlo en el fondo marino

Artículo publicado con la autorización de su autor, Dr. Innes McCartney, el principal arqueólogo marino dedicado a la historia de los U-boots y otras naves hundidas durante dos guerras mundiales.
Traducción: Julio B. Mutti

El 2 de mayo de 1945, el colapsado gobierno nazi ordenó a todos los submarinos amarrados en los puertos alemanes que se dirigieran a sus bases en Noruega. Dos días después, el recientemente comisionado U-3523 se unió a la misión como uno de los U-boot más avanzados de la flota. Pero para llegar a su destino, los submarinos tenían que atravesar el cuello de botella del Skagerrak, el estrecho entre Noruega y Dinamarca, y la Royal Air Force del Reino Unido los estaba esperando. Varios submarinos fueron hundidos y el U-3523 fue destruido en un ataque aéreo de un bombardero Libertador. 

El U-3523 permaneció sin descubrir en el lecho marino durante más de 70 años, hasta que fue recientemente localizado por topógrafos del Museo de la Guerra del Mar en Dinamarca. Estudiar el barco será de gran interés tanto para los historiadores profesionales como para los aficionados, no solo como una forma de finalmente poner fin a la teoría de la conspiración de que el barco transportaba a destacados nazis a Argentina. 

Pero, lamentablemente, recuperar el U-3523 no es una propuesta realista. Los principales desafíos con tales naufragios radican en identificarlos con precisión, evaluar su estado de “tumbas navales” y protegerlos para el futuro. 

Los naufragios de submarinos como estos, producidos al final de la Segunda Guerra Mundial, son los más difíciles de comprar con los registros históricos. El mantenimiento de registros por lo demás meticuloso de la Kriegsmarine (marina alemana) se fue haciendo cada vez más escaso, rompiéndose por completo en las últimas semanas de la guerra. Pero los registros aliados han ayudado a determinar que este nuevo accidente descubierto es de hecho U-3523. La porción de océano donde se encontraba este submarino fue atacado por la RAF porque sabía que los barcos recién construidos huirían a Noruega a través de esa ruta. 

Identificación 

Las exploraciones detalladas del sonar del sitio del naufragio muestran que es sin duda un U-boot Tipo XXI, del cual el U-3523 fue el único perdido en el Skagerrak y no se contabilizó. Estos eran nuevos tipos de submarinos que contenían una serie de innovaciones que tenían el potencial de convertirlos en peligrosos oponentes. Esto se debió principalmente a la ampliación de las baterías, junto con un snorkel, lo que significaba que podían permanecer permanentemente bajo el agua. Parte de la misión de la RAF era evitar que cualquiera de estos nuevos buques llegara al mar para hundir los barcos Aliados, y así impidió con éxito que cualquier submarino Tipo XXI lo hiciera. 

Con la identidad del submarino correctamente establecida, ahora sabemos que es el sitio de la tumba de su tripulación, 58 jóvenes militares alemanes. Como tal, el naufragio debe dejarse en paz o, lo que es mucho más improbable, ser recuperado y los hombres enterrados en su tierra. 

Alemania perdió más de 800 submarinos en el mar durante las dos guerras mundiales y muchos se han encontrado en los últimos años. Es irremediablemente poco práctico recuperarlos todos, por lo que dejarlos donde están es la única opción real. 

Según el derecho internacional, todos los naufragios navales se denominan "soberanos inmunes", lo que significa que siempre serán propiedad del estado alemán a pesar de estar en aguas danesas. Pero Dinamarca tiene el deber de proteger el naufragio, especialmente si Alemania le pide que lo haga. 

Protección 

Cientos de sitios de naufragio en tiempos de guerra, como el caso del U-3523, están amenazados en todo el mundo por ladrones de metal y ladrones de tumbas. El crucero británico HMS Exeter, que fue hundido en el mar de Java el 1 de mayo de 1942, ha sido retirado por completo del lecho marino en busca de chatarra. Y los naufragios de la batalla de Jutlandia de 1916 que también se encuentran en parte en aguas danesas han sufrido niveles industriales de robo de metales. Estos ejemplos sirven como una advertencia de que los delincuentes organizados atacarán naufragios de cualquier edad por los metales que contienen.

Alemania y el Reino Unido se encuentran entre una serie de países que actualmente son pioneros en el uso del monitoreo satelital para detectar actividades sospechosas en naufragios que se consideran amenazados. Este tipo de monitoreo podría ser una forma rentable de salvar el patrimonio cultural subacuático de actividades delictivas y es probable que su uso se generalice en los próximos años. 

Recuperación 

El costo de recuperación es solo una pequeña fracción de los fondos necesarios para preservar y exhibir un objeto de hierro que ha estado sumergido en el mar durante muchos años. Por lo tanto, traer un naufragio de vuelta a la superficie no se debe realizar a la ligera. En casi todos los casos de submarinos rescatados, los resultados han sido financieramente ruinosos. Utilizar barcazas que pueden izar los naufragios usando grúas grandes cuesta decenas de miles de libras al día. Una vez recuperados, los costos de conservación y presentación aumentan astronómicamente ya que el barco comenzará a oxidarse rápidamente. 

El U-534 también fue hundido por la RAF en 1945, cerca de donde ahora se encuentra el U-3523. Su tripulación logró evacuar la nave, lo que significa que no se trataba de una tumba cuando se recuperó del mar en 1993, por el empresario danés Karsten Ree, motivado en la increíble creencia de que llevaba a bordo un tesoro nazi. A un costo reportado de £ 3m, se cree que la operación no fue rentable. El barco no contenía nada especial, solo los objetos mundanos habituales llevados en un submarino en guerra. 
U-534
El Royal Navy Submarine Museum en el Reino Unido experimentó problemas similares cuando levantó el submarino Holland 1 en 1982. En ese caso, los costos de conservación a largo plazo demostraron ser mucho mayores de lo previsto después de que el tratamiento inicial de prevención de la oxidación no lograra detener el proceso de corrosión. Tuvo que colocarse en un tanque sellado lleno de solución alcalina de carbonato de sodio durante cuatro años hasta que se eliminaron los iones de cloruro corrosivo, y luego se transfirió a un edificio de exhibición especialmente diseñado para protegerlo aún más. 

El costoso proceso de recuperar de más submarinos hundidos contribuirá poco a nuestro conocimiento de la vida en el mar durante la Segunda Guerra Mundial. Pero cada vez que se encuentra un submarino, se coloca una pieza más del rompecabezas en su lugar correcto, lo que nos da una idea más clara de la historia de las guerras de submarinos. Este es el verdadero propósito de la arqueología.