U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

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¿Submarinos alemanes en el estrecho de Magallanes?

Publicado por el diario La Prensa. Circa 1940.

Según noticia periodística del día 23 (diario "La Verdad", de Magallanes), se habría avistado "en el estrecho de Magallanes" frente a Punta Arenas, un submarino de nacionalidad no identificada, de gran tamaño y armado con un cañón a proa, que navegaba hacia el Atlántico, al parecer en compañía de un buque tanque". A pesar de la precisión de los datos, es muy probable que se trate de una información imaginaria y tendenciosa por las razones siguientes: Submarino alemán es casi imposible que ande por aguas tan alejadas, donde no hay tráfico británico que valga la pena (uno que otro barco frigorífico en viaje directo de Tierra del Fuego o Patagonia a Inglaterra, ni andan buques de guerra más que en las Malvinas. Se explicaría que frente a estas últimas pudiese ponerse en acecho un submarino alemán, pero en tal caso no se dejaría ver en Magallanes. El océano Indico y las Indias Holandesas constituyen sin duda un buen campo de caza, pero la travesía indicada seria la del cabo de Buena Esperanza y no la de Sud América: por lo demás, la información señala que el submarino en cuestión iba al este, no al oeste. 

Los submarinos no están hechos para esas latitudes, siempre tempestuosas y donde la mar es muy gruesa, ni para campaña oceánica tan larga. El petroleo del buque acompañante haría más falta seguramente en Alemania que en lejana aventura. Y, por último, la presencia en esas aguas, sin aviso, de buques beligerantes, sobre todo de un submarino, acarrearía inmediatas complicaciones con las naciones de América, que acaban de declarar su zona de seguridad de 300 millas. Para tal campaña se prestan mucho más un crucero de superficie, un Scharnhorst, un "acorazado de bolsillo", un buen mercante armado, contingencia que ha de constituir sin duda una pesadilla para el Almirantazgo británico. Y con ello llegamos a la segunda hipótesis, la de ser británico el submarino en cuestión. Gran Bretaña tiene submarinos de sobra para sus actuales necesidades estratégicas, y es muy posible que tenga a algunos distri-buidos en los diversos puntos focales donde prevea el ataque enemigo al comercio. Y por más que en la Tierra del Fuego no haya mayor tráfico, bien puede tener algún submarino por esos lados. pero estacionado en Puerto Argentino (Stanley), no sobre la Tierra del Fuego. 
Sumergible chileno de fabricación británica, que bien pudo ser
confundido con un barco germano
Nota: Las observaciones del redactor son muy acertadas. Era virtualmente imposible que un sumergible alemán estuviera en misión de combate en aquellas latitudes. Además, si era un lobo furtivo en extraña misión de espionaje, que hacía allí y no en las costas bonaerenses. Tampoco había reportes de sumergibles británicos en aquellas zonas, por lo que seguramente se trató de un avistaje falso o una confusión. Tampoco hay indicios de que los militares chilenos o los argentinos se movilizaran por esta noticia.
Pero bien, ya sabemos que la leyenda está instalada y las noticias de este tipo daban la vuelta al mundo ya desde los tempraneros años de la guerra.


Los misteriosos submarinos alemanes en la costa argentina

Nota aparecida en el diario La Prensa, 10/07/2018. Por Julio B. Mutti

Hace 73 años comenzó una de las historias más extrañas del final de la Segunda Guerra Mundial. Mar del Plata fue testigo de la rendición del U-530 y el U-977.


Especial para La Prensa

La madrugada del 10 de julio de 1945 fue fría y brumosa frente al puerto de Mar del Plata. Las pequeñas barcas pesqueras de madera comenzaban a salir perezosamente de sus amarraderos cuando una masa rojiza y desgreñada apareció de repente frente a ellas.
Los pescadores, atónitos, pronto repararon en que el casco de aquel extraño submarino poco en común tenía con los argentinos que tenían su base en ese mismo puerto. El casco estaba completamente cubierto de óxido; en la torreta, apenas se distinguían los vestigios de lo que había sido alguna vez una capa de pintura. Los motores parecían tener bastante dificultad en funcionar, pero la mole de casi ochenta metros de largo se dirigía lentamente hacia la entrada del puerto.
Los desprevenidos centinelas de la base naval apenas pudieron dar crédito a los que veían. "Sumergible alemán, deseamos entregarnos", comenzaron a transmitir en código morse a través de los reflectores.
Así comenzó una de las historias más extrañas del final de la Segunda Guerra Mundial; una historia que para muchos continúa inmersa en la misma bruma que envolvía al puerto de Mar del Plata hace ya setenta y tres años.
La guerra había terminado hacía poco más de dos meses. Ante los insistentes rumores, los líderes militares aliados habían asegurado que ya no quedaban naves germanas de este tipo sin entregarse. Todos los sumergibles de Hitler, afirmaron, habían sido rendidos o hundidos por sus propias tripulaciones.
No es de extrañarse, entonces, que la inesperada llegada del U-530 provocara un enorme revuelo en todo el mundo: ¿Qué hacía la nave a miles de kilómetros de su última zona de operaciones en la costa este de EE.UU.? ¿Quién había desembarcado clandestinamente antes de entregarse? ¿Se había fugado algún jerarca nazi a bordo? ¿Había hundido el U-530 al crucero brasileño Bahía, misteriosamente perdido el 4 de julio de 1945 frente a la costa norte del país sudamericano?.

LA TRIPULACION
A pesar de que Argentina estaba en guerra con Alemania desde el mes de marzo, los marinos alemanes fueron tratados con extrema gentileza. Eran escandalosamente jóvenes y muchos de ellos estaban seriamente afectados por el largo período sin consumir alimentos frescos.
El teniente Otto Wermuth, de apenas 24 años, que no se había destacado particularmente en la guerra, era el oficial comandante del sumergible del tipo IX C. Poco y nada pudo extraerse de los interrogatorios.
El submarino era viejo y estaba en tales condiciones que eran casi imposibles las operaciones de guerra. Apenas queda el misterio de la falta de la balsa principal; no tenía armamento (apenas un torpedo defectuoso) o documentación a bordo, todo había sido descartado antes de la entrega.
Los militares aliados más sagaces supieron casi de inmediato que el U-530 no podría haber hundido al crucero "Bahía" apenas seis días antes. Había llegado a Mar del Plata con los tanques casi vacíos de carburante.
A partir de ese momento, una ola incontenible de avistamientos de submarinos furtivos se desató a lo largo de toda la larga costa Argentina; desde la desembocadura del Río de la Plata hasta el estrecho de Magallanes, cada pueblito costero tiene, hoy en día, su pequeña historia de submarinos alemanes. La gran mayoría de ellas son parte de un mito, pero una pequeña parte deben ser evaluadas seriamente.

PSICOSIS DE AVISTAMIENTOS
El epicentro de aquella "psicosis de avistamientos" estuvo, en un primer momento, ubicada en el pequeño pueblo costero de San Clemente del Tuyú. Las Fuerzas Armadas argentinas movieron enormes cantidades de soldados y unidades: barcos de guerra, aviones, sumergibles y hasta gran número de policías locales fueron desplegados a lo largo de la costa durante el mes de julio de 1945.
La bitácora de la torpedera "Mendoza", aun nos recuerda que a fines de eses mes, en el golfo de San Matías, se avistó, detectó con los hidrófonos y atacó con cargas de profundidad a un submarino desconocido.
El estado era de tensión permanente. Los corresponsales de los diarios más importantes se habían trasladado a la base naval de Mar del Pata, a la espera de nuevas noticias; con motivo de los múltiples avistamientos, se había instalado en la prensa que, de un momento a otro, otras naves alemanas se entregarían en algún puerto argentino.
El 17 de agosto de 1945, esa historia que para algunos parecía imposible, se hizo realidad: El U-977, comandado por el joven teniente Heinz SchŠffer apareció también en el puerto de Mar del Plata. La conmoción se multiplicó y las acusaciones de misteriosas misiones secretas se elevaron hasta la estratósfera.
La nave de Schäffer, del tipo VII C, también de dilatada historia y escasa grandilocuencia, estaba en mejores condiciones que el U-530, pero con el periscopio seriamente dañado y sin armamento. A diferencia de Wermuth, Schäffer era parlanchín y bastante fantasioso, algo que poco contribuyó a aclarar los hechos, ya de por sí confusos.
Años más tarde escribiría un libro de memorias en el cual inventaría misiones, hundimientos de barcos mercantes aliados, un rango de oficial que jamás ostentó y un viaje de sesenta y seis días sumergido que poco contacto tenía con la historia verdadera.
De todas formas, debemos reconocer que en dicho libro, publicado en la década de los cincuenta, SchŠffer pudo haber explicado vagamente el motivo que los llevó, tanto a él como a Wermuth, a emprender semejante travesía.
La propaganda de Goebbels había hecho mella en los jóvenes alemanes, que creían que los aliados iban a convertir a Alemania en una llanura agrícola y que se trataría salvajemente a los prisioneros de guerra, entre otras muchas profecías apocalípticas que jamás se cumplieron.
El país estaba hundido en el averno, y las perspectivas de entregarse a una nación que se consideraba "amigo", teniéndose los medios para hacerlo, parecía irresistible.
El rumor de que otros submarinos, además del U-530 y el U-977 llegaron hasta nuestras costas es inquietante. Rumores, algunos documentos, como la bitácora del "Mendoza", testigos antiguos y modernos y hasta descendientes de submarinistas, ingresados a la argentina en circunstancias dudosas, han llegado hasta nuestros días. Se dijo que cascos de uno o dos submarinos alemanes yace en las desoladas aguas de las costas de Río Negro, en cierta caleta desértica. Sin embargo, nada ha aparecido; por ahora son apenas parte del folklore nacional, una leyenda inquietante con algunos vestigios de veracidad. Pero cuidado, no sería la primera vez que la ficción supere a la realidad.

El hallazgo del U-3523

Hace pocos días se conoció la noticia de que el Museo de la Guerra Naval de Jutlandia (Dinamarca), halló el casco del submarino alemán U-3523 (del moderno tipo XXI) en las cercanías de Skagen.
Dicha noticia, aun de gran importancia, tal vez no debió sorprender tanto. 
Hace décadas que se cree que dicha nave, comandada por el Oblt. Willi Müller, fue hundida por un bombardero británico B-24, el 6 de mayo de 1945, exactamente en el mismísimo lugar del hallazgo.
Cincuenta y ocho marinos murieron inútilmente aquel día, a horas de que se firmara el armisticio. 
Por lo tanto, el hallazgo no hace más que confirmar lo que se presumía desde hace muchos años. 
Sin embargo, los numerosos artículos aparecidos en la prensa mundial, dan cuenta de un supuesto misterio que finalmente ha llegado a su final, para luego abundar en tesis estrafalarias y teorías afiebradas.

¿Qué misterio? me pregunto...


Diarios de la importancia de Perfil, Clarín o Infobae, en Argentina, han levantado la noticia repitiendo los mismo comentarios sin sentido que se han publicado otros alrededor del mundo, como BBC o The Gurdian. 
Sólo por dar un ejemplo, gran parte de los 118 submarinos del tipo XXI estaban en condiciones de navegación para el final de la guerra y nada de especial tenía el U-3523 sobre algunos varios otras naves similares...

Como suele suceder con los submarinos alemanes de la Segunda Guerra Mundial, suele ser abundante la desinformación y las malas interpretaciones.

Hace años escribí un largo artículo sobre los sumergibles del tipo XXI y las reales chances de que alguno de ellos haya podido cruzar el Atlántico hasta las costas sudamericanas. Ya en ese momento hacía mención al U-3523 y su posible lugar de descanso en el Skagerrak; a continuación el link:

* Fotografías del Museo de Guerra de Dinamarca


Artículo en revista española de la SGM

Hoy jueves 30 de julio se encuentra a la venta la revista WW2 Magazine (Especializada en Segunda Guerra Mundial) N° 7. Allí encontraran un extenso artículo de mi autoría dedicado a la presencia furtiva de un sumergible alemán en las costas argentinas durante 1943. Acompañan al mismo documento oficiales de la Kriegsmarine y largo detalle del derrotero del lobo gris.
Dejo un link para la descarga de la revista.
http://tienda.ww2globalproject.com/productos/nuevo-ww2gp-magazine-numero-7-julio-15


Investigaciones sobre una vieja lobería nazi de Santa Cruz, Argentina



En la aún hoy desolada costa de la sureña provincia de Santa Cruz, en el centro del golfo de San Jorge y a mitad de camino entre Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia, existe una antigua y abandonada lobería; vieja factoría dedicada a la explotación de recursos derivados de los lobos marinos.
Dicho paraje, que para los años cuarenta era propiedad de la firma Lahusen, de capitales germanos, fue señalado por los servicios de inteligencia aliados como posible centro clandestino de reabastecimiento de corsarios alemanes operativos en el Atlántico Sur.
El investigador canadiense Ronald Newton, durante la redacción del informe preliminar de la CEANA (Comisión de Esclarecimiento de Actividades Nazis en Argentina), realizado por encargo del Gobierno argentino en 1998, logró hallar documentos de inteligencia americanos que detallaban la existencia de dicho lugar y las sospechas que recaían sobre sus verdaderas actividades. (1)
Así, basado en la mencionada fuente, Newton escribió lo siguiente en 1998: “En mayo de 1941, por ejemplo, una fuente habitualmente confiable describió dos bases alemanas, una en Península de Valdés entre Lobería y Punta Delgada y la otra en el extremo sur en el Territorio Santa Cruz, 8 km al norte de la desembocadura del Río Deseado, un área de numerosas cuevas. En palabras del informante, numerosos reabastecimientos de combustible habían sido llevados a cabo por los buques cisterna propiedad de la firma Astra. La figura central en estos asuntos clandestinos fue un empleado de Casa Lahusen, un tal Schulz, cuya base de operaciones estaba en el pueblo de Nueva Lubeca. El 18 de diciembre de 1941 llegó un informe similar con respecto a Lobería. Y de acuerdo con el mismo informante, en Caleta Córdoba se encontraba otra base secreta y había otra en Caleta Olivia que estaba disfrazada como Cía. de Extracción de Aceites y Grasas, una sucursal de la firma Lahusen (ésta es aproximadamente la misma ubicación de la empresa "noruega" a la que "Robert" había hecho referencia anteriormente). Una vez más se informó que el buque cisterna Astra, de la compañía petrolera del mismo nombre, había reabastecido de combustible a submarinos.” (2)

Debemos destacar, llegado este punto, que el informe final de la CEANA omitió el párrafo precedente.

Setena años después, una vez que las modernas rutas nacionales permiten el acceso al lugar en cuestión, un grupo de buzos entusiastas de la provincia de Santa Cruz decidió hacer un reconocimiento del lugar mencionado como un posible puerto clandestino de corsarios alemanes.
Infinidad de veces se ha relacionado este tipo de hechos con submarinos alemanes. Oficialmente no operaron durante la guerra sumergibles alemanes en las costas patagónicas, mucho menos en 1941, sin embargo, ya desde el comienzo de la contienda, corsarios de otros tipo, como cruceros auxiliares y acorazados de bolsillo, surcaron los fríos mares del sur. Podemos agregar también, que para aquella época, la prensa sudamericana publicaba informes sobre las actividades de dichos corsarios muchas veces confundiendo a los cruceros auxiliares germanos con los famosos submarinos de Dönitz, los cuales en realidad operaban mucho más al norte, al menos oficialmente.

A continuación se detallan una serie de fotografías compartidas por el buzo Adrián Acosta Fabio, lector de “Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial”, realizadas en el lugar citado en el presente texto.

Lugar exacto: 46° 6'52.14"S y 67°37'40.78"O 


(1) US Naval Attaché 189 to JCS, Santiago, 12 May 41; en USNA, Record Group 38, C-10K 22986B.

(2) Ver informe preliminar CEANA, febrero de 1998, “ACTIVIDADES CLANDESTINAS DE LA MARINA ALEMANA EN AGUAS ARGENTINAS, 1930-1945, CON REFERENCIA ESPECIAL A LA RENDICION DE DOS SUBMARINOS ALEMANES EN MAR DEL PLATA EN 1945”. Ronald C. Newton.



































La verdad sobre la historia Nagel - Zanasi y los submarinos alemanes

Torreta del U-423 foto:Uboat.net
Nota Importante: Para conocer las verdaderas historias sobre la llegada de los submarinos alemanes a las costas argentinas click aquí.

Redacción Julio B. Mutti (La investigación es parte de libro de su autoría)

En la bibliografía argentina existente se puede leer que Otto Nagel fue un ex oficial submarinista alemán, quien combatió en la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial. Su nombre y supuestas aventuras son citados en casi toda la numerosa bibliografía que hoy en día hacen referencia a los desembarcos clandestinos de U-boote alemanes en la Patagonia argentina.
Fue así como decidí tratar de verificar una historia que de ser cierta traería un poco de luz a este asunto, que hoy a la vista de tantos testimonios y documentos de la Armada Argentina del año 1945, parece innegable.

En primer lugar sería bueno recordar la historia tal cual se publica en los libros “El Escape de Hitler” de Patrick Burnside y “Ultramar Sur” de Salinas y De Nápoli. La historia es citada por otros autores como Basti y Camarassa pero con menor detalle, diferentes errores o algunos cambios.

Burnside nos cuenta que conoció al hijo de Renzo Zanasi en su época de estudiante de arquitectura. Esto le dio acceso a su padre quien fuera durante la Segunda Guerra Mundial tripulante de submarinos italianos con base en la Francia ocupada. De acuerdo a esta historia fue condecorado por el propio Donitz, cosa que no era muy común para un submarinista Italiano.
Zanasi contó a Burnside que se encontraba en la ciudad de Kiel a finales de abril de 1945 cuando todos los submarinos alemanes en estado de navegar se hacían a la mar. También le dijo que no pudo embarcar en ningún sumergible y luego del final de las hostilidades tras algunas desventuras pudo volver a Italia donde se radicó en Génova.
Así fue como trabajando para la marina mercante se encontró en la década del `50 por casualidad en el puerto de Buenos Aires con un viejo camarada alemán. El nombre de este viejo amigo era Otto Nagel, quien estaba radicado en la ciudad de Quilmes. Recordando viejas anécdotas, Nagel recordó a Zanasi como el 1º de mayo de 1945 fue parte de un convoy de submarinos de clase XXI y IX que se formó en el Mar del Norte y cruzó el Atlántico para separarse en las costas argentinas y desembarcar clandestinamente en las desiertas costas patagónicas.
Burnside agrega un halo de misterio a la historio diciendo que ante las insistentes preguntas de Zanasi, Nagel decidió no dar más detalles. Luego dice haber contactado con un familiar, Rubén Nagel, aun radicado en Quilmes.



Tratando de confirmar la historia

La historia era interesante y al verla citada en tantos foros sobre el tema en internet decidí tratar de verificarla.
Inicialmente me pareció un buen primer paso tratar de entrevistar a Rubén Nagel, citado por Burnside y único familiar del ex submarinista ubicable hoy en la localidad de Quilmes. Este accedió gentilmente a conversar conmigo en varias oportunidades y ya en el primer contacto me dió una sorpresa al indicarme que su familia siempre llamó al submarinista con el nombre de “Carlos” o “kurt” en alemán y que Otto era otro miembro de la familia. Sobre quien fuera el primo de su padre me indicó sin titubear y con orgullo que se desempeñó como “comandante” de submarinos.
Inicialmente el hombre cercano a los 70 años, se mostró algo reticente a responder las consultas pero de a poco fue entrando en confianza y recordando anécdotas que si bien no aportaban al tema de mi consulta fueron rompiendo el hielo y desde ya las disfruté sobremanera.
Voy a citar una de estas historias que realmente me pareció interesante.
“Al estallar la guerra, Carlos o Kurt, vivía con su esposa en la localidad de Quilmes donde había llagado junto con un grupo de familiares desde Alemania liderados por el abuelo Gustav alrededor del año 1913. Al estallar la segunda guerra mundial decidió dejar a su familia en Argentina y unirse a la marina alemana para defender la causa de su patria lejana. Vale la pena destacar que lejos de ser un nazi, sentía el llamado de su patria en apuros.
Ya a bordo de un U-boot como oficial, fue que dieron durante una patrulla de guerra con un mercante de bandera argentina. Luego de detenerlo y constatar que no transportaran material para los aliados Kurt decidió, al hablar un fluido español, entregar al capitán del navío argentino una carta dirigida a su esposa quien permanecía en la Argentina. Rubén recordó que su pariente le confesó que corrió un gran riesgo al realizar esta operación ya que podría haber sido reprendido por sus superiores. La carta llegó a destino”
Emblema VIII Flot. foto:
Uboat.net
Fue entonces cuando comencé a indagar a Rubén sobre si estaba al tanto de que su nombre y el de sus parientes estaban siendo citados por varios autores locales y que contaban una historia un tanto extraña sobre el arribo de Kurt bajo el nombre de Otto a la Argentina luego del final de la guerra en 1945.
Rubén solo recordó haber sido entrevistado por Abel Basti hace muchos años para el diario Ambito Financiero y manifestó no saber nada sobre estar citado en los libros “El Escape de Hitler” y “Ultramar Sur” entre otros.
Con respecto a estas historias fue terminante “Kurt arribó a la argentina en avión y no lo hizo en submarino ni en forma clandestina, tampoco vivió nunca bajo nombre falso” por lo menos eso es lo que recuerda y nunca escuchó otra versión. Si su pariente guardaba algún secreto nunca dio pistas al respecto, ya que nunca habló sobre haber participado en este tipo de operaciones clandestinas.
Sería interesante saber porque Burnside habiendo hablado con esta persona no aclara su punto de vista.

Sobre el reportaje de Basti de Ambito Financiero de 1997, es justo destacar que no hace mención a una supuesta llegada clandestina del marino alemán, pero comente un error importante al ubicar a Nagel como “capitán del U-640 dado por desaparecido el 17 de mayo de 1945”.
Pude chequear a través de algunas fuentes y de los archivos oficiales que el U-640 si estuvo al mando de un Nagel, pero nada tiene que ver con nuestro personaje de Quilmes.
Este U-boot fue un clase VII C similar al U-977 rendido en Mar del Plata. Fue comisionado el 17 de septiembre de 1942 al Oberleutnant Zur See Karl – Heinz Nagel, nacido en Eisleben en 1917.
Tampoco el U-640 estuvo surcando los mares hasta 1945 ya que fue hundido en su primera patrulla de guerra el 14 de mayo de 1943 por un avión Catalina de la USAF, muriendo sus 49 tripulantes incluido su comandante.
A favor de Basti no solo podemos decir que es un investigador de los más serios, sino también que no resulta nada sencillo ubicar a nuestro Kurt “Otto” Nagel.
Este es un apellido que aparentemente es común el Alemania y lo era también en la Kriegsmarine en esa época.
Hay una gran cantidad de marineros con el apellido Nagel en los registros oficiales. Un puñado de ellos logró sobrevivir a la guerra como nuestro protagonista.
Si bien nuestro entrevistado recordaba a su pariente como “comandante de submarinos” sin dudarlo, creo que esta información no es exacta.
La tripulación de un U-boot de aquella época era liderada por el comandante pero también formaban parte de ella oficiales y suboficiales así como también el jefe de máquinas que poseían un rango elevado dentro de la dotación.
De acuerdo a los registros existentes en Alemania es seguro que nuestro Nagel no fue el comandante de ningún lobo gris durante la segunda guerra mundial y si bien fue parte integrante de una tripulación no hay pistas o testimonios de familiares directos que indiquen que estuvo implicado en una operación clandestina de desembarcos o de traslado de jerarcas nazis.
A continuación detallo brevemente los tripulantes de apellido Nagel que sobrevivieron al conflicto y que no tienen nada que ver con nuestro marinero:

· Dentro de la tripulación del U-212 encontramos a un Erich Nagel, quien sobrevivió a la guerra. Lo podemos descartar rápidamente porque no tenía rango, es decir solo era un marinero raso. Además el nombre Erich no aparece en ningún caso mencionado para nuestra búsqueda

· En la tripulación del U-664 encontramos a Helmuth Nagel quien tampoco era oficial o suboficial y contaba solo con 18 años en 1943 cuando fue tomado prisionero de guerra por los aliados.

· Un oficial que encontramos es Ernst Nagel quien alcanzó el rango de Capitán de Corveta. Pero resulta de avanzada edad para la época ya que nació en 1882 y en 1902 ya era egresado de la escuela de oficiales. Aparentemente no hay registro de que fuera asignado a un U-boot, seguramente por su edad durante el conflicto.

· Horst Nagel fue otro marinero sin rango alguno tomado prisionero en 1942 junto a varios compañeros de dotación del U-353.

· Karl – Heinz Nagell es el nombre de un marinero de la Kriegsmarine nacido en 1921 y nunca asignado a un U-boot.

· Hubo un joven marinero llamado Otto Nagel quien murió al hundirse su sumergible el U-973 en 1944 cerca de Narvik.

· En la lista de tripulantes del U-301 encontramos un Karl Nagel desaparecido con el resto de la tripulación en enero de 1943 al ser torpedeado el sumergible por un submarino aliado. Se cree que en este incidente hubo un sobreviviente, pero no fue Nagel.

· Reparemos ahora en otro Karl Nagel, oficial (Oberleutnant y jefe de máquinas) tripulante de U-260. Este sumergible perteneció en 1942 a la 8º flotilla mencionada por Burnside y el 9 de febrero de 1945 partió de Kiel con rumbo a Noruega.
Sabemos fehacientemente que este oficial sobrevivió a la guerra, dado que la tripulación entera fue internada en la neutral Irlanda sobre el final de la guerra el 12 de marzo de 1945. Este U-boot de la clase VII C, a partir del octubre de 1942 realizó 9 salidas de guerra y pudo hundir solo un buque aliado. En la noche del 12 de marzo de 1945 fue golpeado por una mina mientras navegaba sumergido a 80 metros de profundidad cerca de las costas de Irlanda. Toda su tripulación sobrevivió y fue internada en ese país que era neutral en la contienda. Luego de finalizada la guerra los tripulantes retornaron a sus patrias, muchos emigraron y se pierde el rastro de los submarinistas.

Pude rescatar la foto que a continuación es publicada. En esta foto se puede apreciar un grupo de internados del campo mencionado, la mayoría de ellos son aviadores de la Luftwaffe caídos en el mencionado país. Los uniformados de azul son marinos. En el centro podemos apreciar con gorro blanco de capitán al comandante del U-260 Becker. Los otros tres uniformados son Karl Nagel y otros dos oficiales del sumergible, Siegfried Dreschel y Gottfried Kuntze.

Se desconoce el autor de esta fotografía descargada del sitio
Axishistoryforum, cualquier dato al respecto se agradece
para poder citar al autor. 




Lo importante es que el Karl Nagel del U-260 nada tiene que ver con nuestro vecino del Gran Buenos Aires

Luego de terminar mis conversaciones con Rubén, tuve la suerte de poder dar con la descendencia directa del personaje en cuestión. La cierto es que ya no viven en la localidad de Quilmes pero si en sus alrededores. Es preferible en este caso preservar la intimidad de los familiares y no dar más detalles al respecto.

La cierto es que en este punto se pudieron obtener datos adicionales que terminaron de confirma que la historia del desembarco clandestino en el que participó Nagel nunca existió o por lo menos el no fue parte del mismo.

Si existió un Otto Nagel que residió en Quilmes, pero en ningún momento participó o formó parte de la Kriegsmarine durante la segunda Guerra Mundial. Quién sí sintió el llamado de su patria en un momento de extrema importancia fue su hermano Kurt Nagel y esa es la persona citada erróneamente por Burnside y otros autores como “Otto” o “Karl”.
Esta familia oriunda de Donddorf ingresó a la Argentina el 01/12/1926 a bordo del buque “Monte Sarmiento” procedente de Hamburgo. De acuerdo a los archivos de la CEMLA Otto y Kurt tenían 13 y 9 años respectivamente y no viajaron solos. En Argentina Aguardaba Gustav Nagel quien había viajado años antes.

Kurt de enlistó en la armada de guerra alemana y fue asignado a uno de los famosos lobos grises. Fue miembro de la tripulación del U-423. Hay una discrepancia entre la fecha de nacimiento que aporta la familia y la que figura en los archivos alemanes.

El U-423 era un sumergible del tipo VII C que formaba parte de la VIII Flotilla con base en la ciudad de Danzig (curiosamente Burnside ubica a su Otto Nagel también como miembro de la VIII Flotilla). Si bien la VIII era una flotilla de entrenamiento, a partir de ese mes de junio de 1944 el U-423 paso a formar parte del la III Flotilla de guerra con base en La Pallice.
El U-423 realizó una sola patrulla por lo que si tenemos en cuenta la anécdota de Nagel es posible que haya tripulado algún otro U-boot previamente y que esta información no figure en los incompletos archivos alemanes.

El U-423 realizaría su primer y última patrulla de guerra en junio de 1944.

Se sabe que partió de la base de Kiel el 9 de junio de ese año al mando del comandante Oblt. Klaus Hackländer con destino a patrullar el Mar del Norte en busca de barcos mercantes aliados. Dentro de la dotación de 49 tripulantes figura Kurt Nagel con el rango de Obergefreiter, algo así como cabo primero. Es evidente que no era un oficial de alto rango.
Desde el día 17 de junio de 1944 se perdió todo rastro del U-423 y de acuerdo a los archivos aliados se sabe que fue atacado por un avión Catalina con tripulantes noruegos del Escuadrón 333/D. Este aeroplano dio en el blanco con las cargas de profundidad utilizadas en este tipo de ocasiones. El U-423 yace cerca de las Islas Faeroes en el Mar de Noruega y se cree que todos sus tripulantes se perdieron con su buque.
Pero Kurt logró sobrevivir a este hundimiento y sus descendientes escucharon varias veces la historia de cómo debió permanecer en las gélidas aguas del Mar del Norte antes de ser rescatado. Esta es la verdadera historia del caso Otto Nagel que a mi entender nada tiene que ver con una supuesta llegada de jerarcas a la argentina en 1945.

Sobre su camarada italiano Renzo Zanasi, poco o nada se puede averiguar. Lo poco que se sabe es que si existió una persona con ese nombre en la ciudad de Génova y que fue miembro del Yacht Club tal como afirma Patrick Burnside. Este autor consultado por mí por esta historia, refirió que ya no tiene contacto con los Zanasi y que perdió el rastro de sus descendientes. También indicó que ya nada puede agregar a lo escrito.
Hay una lista de submarinistas italianos condecorados por los alemanes durante la contienda, donde destaca el comandante Longobardo, quien acompañó la campaña del famoso U-99. En dicha lista no figura Zanasi.
Somos muchos los que creemos que los desembarcos clandestinos en 1945 existieron, pero el hecho de que existan historias poco claras o sin verificar en las publicaciones más vendidas sobre el tema, genera oscurecimiento en lugar del esclarecimiento que todos esperamos.

Testimonio del Capitán de Navío Atilio S. Porretti


ARA Santa Cruz Foto: El Snorkel
Redacción Julio B. Mutti / Primera persona en descubrir el artículo que se reproduce aquí: Jorge Camarasa

A continuación me gustaría presentar el testimonio del Capitán de Navío Atilio Santiago Porretti. Una declaración trascendente referida a las actividades de U-bootes en las costas argentinas, aun antes de finalizada la Segunda  Guerra Mundial en Europa.
Se trata de un artículo publicado en la revista del Yacht Club Argentino en junio de 1998. El testimonio fue descubierto por Camarasa hace unos años, pero creo que toma mayor importancia si repasamos la  extraordinaria carrera del marino ya fallecido.
Fue buzo, campeón de yachting, navegó a las islas Marlvinas en un velero, fue segundo comandante de la Fragata Libertad con la que realizó las pruebas de mar en el año 1961. Un marino con mayúsculas, además comandante de otras embarcaciones como el ARA Murature en 1957 y el ARA Diaguita en 1952.
En la nota que escribió para la mencionada revista, Porretti citó la compra de dos submarinos a Alemania por parte del Estado argentino en 1984. Agregando más datos podemos decir que se trató de los submarinos TR 1700 Clase "Santa Cruz" de diseño único para la Armada Argentina. El submarino que Porretti menciona trasladando desde Buenos Aires hasta Mar del Plata es el ARA “Santa Cruz”, actualmente todavía al servicio de la Armada Argentina. El restante se entregó recién al año siguiente, en 1985. La comitiva de los “vendedores” estaba compuesta, entre otros, por un ex capitán de U-bootes alemán de la Segunda Guerra Mundial, marino que le hizo a Porretti y sus superiores una revelación extraordinaria (ver la nota original).
ARA Santa Fe y Santa Cruz en Mar del Plata
Foto: El Snorkel
Obviamente Porretti no menciona el nombre del ex capitán alemán, pero podemos deducir que era empleado o tenía alguna relación con el fabricante, Thyssen Noordseewerke (EMDEM – Alemania), hoy integrante del GSC (German Submarine Consortium). No son tan numerosos los comandantes de U-bootes que aún estaban con vida en 198, y todavía en edad de emprender este tipo de actividades. De esa manera podemos afirmar que se trata de una muy buena pista para investigar. Su resolución permitiría llegar a la conclusión sobre cual U-boote podría haber estado operando en las costas argentinas realizando misiones de las cuales no quedaron registros en la Kriegsmarine.
Ningún marino de la base de sumergibles de Mar del Plata ha respondido seriamente mis consultas, personales y telefónicas. Tampoco quien se desempaña como jefe de la base en aquellas épocas quiso hacer declaraciones. Algunos marinos inlcuso llegaron a desacreditar la versión de Porretti sobre que fue él quien comandó al Santa Cruz hasta su amarradero en la ciudad balnearia.



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LA NOTA ORIGINAL DE 1998







U-977



Ante de detección de ondas de radar U-977, Foto archivo ARA.


U-977 recién llegado a Mar del Plata.


U-977. Ya en manos de los americanos estalla en un ejercicio naval. Foto gentileza cap. Jerry Mason

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Un "espía nazi" argentino en Londres

El presente artículo aparecido en el Diario Rionegro, edic. impresa, pág. 24 y 25 del 4/9/97, cita el único documento desclasificado por los ingleses sobre el espía Ernst Hoppe, quien es mencionado por el informe oficial CEANA del estado argentino y se lo relaciona con desembarcos clandestinos.

Importante: no es contenido del sitio sino de las fuentes ya mencionadas.


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Foto tomada del misma artículo
Diario Río Negro
Nota:
Oro y documentos que los nazis querían trasladar a Sudamérica, submarinos, contraseñas, burdeles en España: los servicios secretos británicos desclasificaron las aventuras de un espía argentino que fue agente de Alemania durante la II Guerra Mundial.
El caso de Ernesto Hoppe, que parece salido de las páginas de una novela de espionaje, forma parte de la decena de expedientes que los servicios de inteligencia británicos MI5 entregaron recientemente a los Archivos Nacionales, que los saca a la luz hoy por primera vez.
Según el documento KV2/2636, Hoppe fue reclutado por el servicio de espionaje alemán y trabajó para los nazis en una misión secreta que consistía en trasladar dinero y documentos de altos dignatarios del III Reich a Argentina.
"Espionaje, robos, submarinos, citas clandestinas, transmisores sin hilos, códigos secretos, carros rápidos, esposas embarazadas, burdeles en España, fugas de hospitales: todo eso salió a luz durante la investigación oficial sobre la vida de este hombre", afirma el autor del informe .
Según ese documento hasta ahora secreto, Ernest August Paul Hoppe nació en Brand, Alemania, el 7 de julio de 1891, y emigró a los 16 años a Argentina, donde obtuvo la naturalización en 1918. Tenía un garaje y una autoescuela en la calle Bulnes, en Buenos Aires.
En un viaje a Alemania, alrededor de 1940, Hoppe fue contactado por los nazis para que trabajara con ellos en labores de inteligencia, revela el expediente que se puede leer desde hoy en los Archivos Nacionales británicos en Kew Gardens, al oeste de Londres. Su misión "estaba vinculada con el contrabando de objetos valiosos robados por los nazis en países ocupados, que debía llevar clandestinamente a Argentina", añade.
"Primero, los nazis querían que viajara en un submarino U-2, pero luego se decidió que viajara en un barco comercial, junto con su esposa, porque ella estaba embarazada", agrega
El espía nazi viajó a Bilbao, donde tomó un buque hacia Buenos Aires. Fue arrestado en Gibraltar, en octubre de 1942, por los servicios de inteligencia británicos, que habían recibido una denuncia sobre sus actividades.
Hoppe fue llevado al famoso "Campo 020", el centro de detención en Latchmere House, al sur de Londres, donde se interrogaba a los espías enemigos capturados en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras varias semanas de interrogatorios, durante las que protagonizó una fuga de un hospital militar donde había sido ingresado de urgencia antes de ser arrestado pocas horas después, el argentino reconoció que espiaba para los nazis.
En el interrogatorio, Hoppe contó que un oficial de la Luftwaffe le pidió que llevara un cargamento de unas 40 cajas a Argentina, que según el espía, contenan oro, joyas, dinero y documentos. Primero, iba a viajar en un submarino que debía amarrar en la costa del sur de Buenos Aires, en un sitio llamado El Rancho, propiedad de un contrabandista. El desembarco estaba previsto en la época de Carnaval, para que pasara desapercibido. Pero luego cambiaron los planes y se decidió que viajara con su esposa embarazada.
Se le dijo que recibiría el cargamento en Argentina, que él tendría luego que entregar. El contrabando nazi, que estaría contenido en unas 40 cajas, estaría marcado "equipajes A" que debían ser enviados a un banco en Buenos Aires, "equipajes B" que debía ser marcado "Vorsicht (con cuidado) y llevado a Villa Ballestero a una propiedad de dos hermanos nazis, y "equipajes C" que debían ser llevados a un domicilio en la capital. Debía entregar las cajas a un hombre que usaría como contraseña la frase: "Vine para una lección, dígame la hora", se lee en el documento.

Tome conocimiento de la nota por el foro "segunda guerra mundial
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