U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Mostrando entradas con la etiqueta Primera Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Primera Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

52 millas a vela en las narices de los ingleses

El Kapitänleutnant Ernst Hashagen, comandante de los sumergibles UB-21 y U-62, escribió uno de los clásicos libros de memorias de un comandante de submarinos alemanes en la Gran Guerra. Por su estilo descriptivo y su precisión técnica lo considero uno de los mejores de esa época. En sus memorias abundan las grandes anécdotas que a todos nos gustan, las de grandes hundimientos y épicos combates con destructores ingleses.
Sin embargo, la hazaña más peculiar del libro Hashagen no fue protagonizada por él mismo, sino por el UC-6 (Oblt. Otto Ehrentraut). Estoy hablando de la hazaña de haber regresado de una patrulla en aguas inglesas navegando a vela, casi ante las narices de decenas de cazasubmarinos y buques hostiles.

"Hacia el oeste" (Westwards)
se puede descargas de Amazon
Hashagen relata en su libro, "Hacia el oeste", el episodio de la siguiente manera:
"En una oportunidad, un submarino alemán tuvo que transformarse en una balandra escapar de sus enemigos. El 23 de julio de 1916, el "UC 6" sufrió una avería de la máquina a sólo 17 millas náuticas de la costa este de Inglaterra, no lejos del estuario del Támesis. Era temprano en la mañana y hacía una hora el submarino había pasado junto a un destructor inglés en la oscuridad. En cualquier momento, el enemigo podría reaparecer en algún lugar del horizonte. Así que el comandante dio la orden de “volar” su barco en caso de que hubiera peligro de que cayera en manos del enemigo. ¿Cuál era el plan? En realidad ninguno. El barco estaba muerto, y casi no se podía mover. La ayuda no estaba cerca. Era una situación muy desesperada de la que parecía no haber escapatoria. Entonces, el viento fresco del noroeste golpeó a nuestro submarino y lo hizo alejarse de la costa; así fue que se les ocurrió construir una vela para navegar. Dado que un juego de velas generalmente no formaba parte del equipo de un submarino, la implementación de esta idea inicialmente encontró dificultades, pero la necesidad hizo que la gente tuviera imaginación. Con la ayuda de lonas y todo tipo de lienzos cosidos apresuradamente, se creó una vela que se colocó en el periscopio extendido. Así tal vez podrían moverse algo con un viento fuerte y, por cierto, "farolear" un poco a tus amigos ingleses. Entonces partieron, los hombres del "UC 6", con una sonrisa lúgubre en el rostro bajo ese "mimetismo" y con la voluntad de hierro de no dejarse caer.

El viaje comenzó a dos o tres millas náuticas por hora. De vez en cuando aparecían en el horizonte patrulleros ingleses, afortunadamente no tan cerca como para sentirse obligados a examinar a ese pequeño "velero en mal estado". Luego, el buque faro de Nordhinder pronto apareció a la vista e inmediatamente después un submarino, al que primero se tomó por alemán. Pero cuando se acercó a 1000 metros, el incómodo primo de repente se escondió. Debió haber notado algo y quiso echar un vistazo más de cerca al "velero" bajo el agua. El "UC 6" tenía que desaparecer rápidamente de la escena. La recuperación de la vela de emergencia ya se había practicado con diligencia, por lo que la maniobra de inmersión solo tomó un minuto. Luego, el “UC 6” flotó bajo el agua con la corriente hacia el canal.

Después del anochecer emergieron. El viento se había levantado más y el "UC 6" navegó hacia el sur con "vela completa" durante la noche. Mientras tanto, la niebla se había levantado y así continuó a la mañana siguiente. Bajo su protección, el barco se acercó al faro de Schouwenbank, cuyas señales de niebla sonaron repentinamente. En el mismo momento se avistó otro submarino. Esta vez era un amigo, el "U 19", que estaba a punto de salir volver a su base. Rápidamente se entregó un cable de remolque, y el “UC 6”, remolcado por “U 19”, emprendió la última parte de su viaje hasta la costa de Flandes. Esa misma noche, el barco llegó felizmente a Zeebrugge. La distancia recorrida a vela fue de 52 millas náuticas."





El gran buque alemán de todas las guerras

Por Julio B. Mutti. Prohibida su reproducción sin autorización.

Estamos acostumbrados a escuchas hablar de los grandes y temibles acorazados de Hitler, el Bismarck y el Tirpitz; también de las historias de corsarios solitarios como el Emden o el acorazado de bolsillo Graf Spee, o incluso del Scharnshorst y de otros famosos buques de guerra alemanes del Siglo XX… La realidad es que la mayoría de ellos tienen una mediocre historia bélica en sus haberes; los acorazados apenas pasaron la mayoría de sus días de guerra protegidos en puertos, temerosos de ser hundidos por la abrumadora superioridad naval enemiga. Y los corsarios utilizados contra la guerra mercante raras veces se enfrentaron a unidades de guerra, y cuando lo hicieron poco fue lo que lograron. Apenas hubo algunas acciones esporádicas, como la del Bismarck aniquilando al viejo crucero de batalla HMS Hood en mayo de 1941, que fueron la excepción a la regla…
Resulta llamativo que poco y nada se hable de la historia de los cruceros de batalla alemanes durante la Batalla de Jutlandia, especialmente de la heroica gesta del SMS Derflinger. Recordemos que los cruceros de batalla eran buques de dimensiones y cañones similares a los grandes acorazados, pero menos blindados y más rápidos que los monstruos gigantes de los mares. Este diseño les permitía ir a la cabeza de los escuadrones de la Flota de Alta Mar. Por supuesto que en 1916, los ingleses tenían también a sus escuadrones de cruceros de batalla al mando del almirante Beatty.

SMS Derfflinger
El SMS Derfflinger era un crucero de batalla botado justo al inicio de la Primera Guerra Mundial, de 31.200 toneladas, 29 metros de manga, 210 de eslora, armado con 4 torretas dobles de cañones de 305 mm. y mucho armamento secundario. Alcanzaba en los papeles 27 nudos como los cruceros de batalla de Beatty, pero en realidad hacían 26 y no lo podía sostener por demasiado tiempo, lo que era tal vez la mayor desventaja comparativa.

El Derfflinger estaba tripulado de forma excepcional; su capitán era el Kapitän zur See John Hartog, y su sobresaliente primero oficial de artillería, quien comandaría las cuatro torretas dobles durante la famosa tarde de fines de mayo de 1916, era el Fregattenkapitän Georg von Hase. Más tarde volveremos sobre estos dos oficiales de enorme talla, que antes de las acciones que vamos a mencionar participaron junto a su barco de los famosos bombardeos de las costas británicas y de la Batalla de Dogger Bank.
Todos sabemos que la tarde del 31 de mayo de 1916 se produjo la batalla naval más importante de todos los tiempos, el choque de titanes que el mundo estaba esperando en ese momento; toneladas de acero se encontraron, casi por casualidad, frente a frente, por primera y única vez en la historia, en el Skagerrak, cerca de las costas de Dinamarca: La Battalla de Jutlandia. Se enfrentaban la Gran Flota británica, al mando del almirante Jellicoe, con los cruceros de batalla en vanguardia al mando de Beatty, y por otro lado la Flota de Alta Mar del Káiser, al mando del almirante Scheer, con la escuadra de cruceros de batalla bajo el comando del almirante Hipper. Por primera y única vez en su historia, luego de 20 años de desarrollo y construcciones de grandes naves, los alemanes estaban en condiciones de preocupar seriamente a los ingleses por su potencia naval.

SMS Derfflinger
La escuadra Alemana estaba conformada por 5 grandes cruceros de batalla. La línea era liderada por el Lützow, buque insignia del almirante Hipper, seguido por el Derfflinger, el Moltke, el Von der Tann y el Seydlitz. Los ingleses, por su parte, eran liderados por el Lion donde ondeaba la bandera del almirante Beatty; se trataba del Primero y Segundo escuadrones de cruceros de batalla, un total de 6 modernas y temibles naves (el Quinto escuadrón se había desviado en otra dirección.

Von Hase escribió: “El horizonte frente a nosotros se despejó de humo, y ahora pudimos distinguir algunos cruceros ligeros ingleses que también habían girado. De repente, mi periscopio reveló algunos barcos grandes. Monstruos negros; seis gigantes altos y de vigas anchas que humeaban en dos columnas. Todavía estaban lejos, pero aparecieron claramente en el horizonte, e incluso a esa gran distancia parecían poderosos, masivos.” (…) “…podía reconocerlos como los seis cruceros de batalla enemigos más modernos. Seis cruceros de batalla se oponían a nuestros cinco; entrábamos en la batalla con fuerzas casi iguales. Fue un espectáculo estimulante y majestuoso cuando los gigantes de color gris oscuro se acercaron como el destino mismo.”

El libro de von Hase
sobre Jutandia. Descargar
Lo que siguió fue el Crepúsculo de los Dioses, toneladas de acero y explosivos volando en ambas direcciones, con una masividad y una concentración nunca vista. Y fueron los alemanes, los de menor tradición marinera, inferiores en números, tecnología de control de fuego, velocidad y calibre, los que golpearon de muerte a sus oponente primero. Lo lograron gracias a su sobresaliente marinería y oficialidad y a las mejores medidas de seguridad en sus torretas y depósitos de cordita. “Al Derfflinger le tocó el segundo barco de la línea, que identifiqué como de la clase Queen Mary. Era el Princess Royal, el barco hermano del Queen Mary.”
Ambos bandos recibieron impactos, pero el Von der Tann hizo estallar por el aire al HMS Indefatigable. “El Indefatigable se enfrentó a nuestro barco de retaguardia, el Von der Tann, y fue hundido por una excelente puntería. El director exitoso del tiroteo en el Von der Tann fue el primer oficial de artillería de ese barco, el comandante Mahrholz.” Recordó von Hase en su libro.

Primera víctima
A las 6:17 p.m. el Derfflinger, luego de recibir algunos impactos, volvió a disparar sobre el segundo crucero de batalla de la izquierda; pero esta vez no era el Princess Royal. Era el Queen Mary, el tercer barco de la línea enemiga. Esto se debió al hecho de que el buque insignia del almirante Beatty, el Lion, bajo el fuego del Lützow, se había vista obligado a salir de la línea porque la torre de mando había quedado fuera de servicio. Beatty debió transferir su bandera al Princess Royal. Y así, el Queen Mary y el Derfflinger lucharon en un duelo de artillería regular en medio de una acción entre destructores que se libraba en medio de ellos. Pero el pobre Queen Mary lo estaba pasando mal. Además del Derfflinger, el Seydlitz lo estaba atacando: “Desde las 6.24 p.m. cada una de nuestras salvas se había colocado a horcajadas sobre el enemigo. Cuando la salva que se disparó a las 6h. 26m. cayó, fuertes explosiones ya habían comenzado en el Queen Mary. En primer lugar, una llama roja intensa se disparó desde su parte delantera. Luego vino una explosión hacia proa que fue seguida por una explosión mucho más fuerte en el medio del barco, los escombros negros del barco volaron por el aire e inmediatamente después todo el barco estalló con una terrible explosión.” Así el SMS Derfflinger liquidó en pocos minutos al formidable HMS Queen Mary, un moderno crucero de batalla de casi 32.000 toneladas y armado con cañones más poderosos que los suyos, de 343 mm.

HMS Queen Mary
A la cabeza de la escuadra de cruceros de batalla
Todo cambió cerca de las 19 horas cuando aparecieron en escena los grandes acorazados británicos al mando de Sir John Jellicoe. En ese momento los cruceros de batalla casi cesaron de combatir, ente el humo y la confusión de las escaramuzas de destructores y cruceros ligeros. Poco después también llegaron los grandes acorazados alemanes al mando del almirante Scheer.

Von Hase recordó esta fase de la batalla de la siguiente forma: “A las 20:15 horas nos encontramos bajo un intenso fuego. Destellaba por todos lados. Solo pudimos distinguir los cascos de los barcos individualmente, pero hasta donde podía ver en el horizonte, los barcos enemigos estaban a nuestro alrededor. Como no pude distinguir ni el final ni el comienzo de la línea enemiga, no pude conectar al segundo barco de la derecha, pero seleccioné el que podía ver mejor. Y comenzó una lucha terrible… El estruendo de la batalla alcanzó el clímax. Ahora sabíamos perfectamente claro que nos enfrentábamos a toda la Flota inglesa. Podía ver por su gigantesco casco que me estaba enfrentado a un gigantesco acorazado.”
Diez minutos después, el Lützow, donde iba el almirante Hipper quedó casi fuera de combate al recibir varias salvas pesadas de acorazados. Mientras el comandante de los cruceros pasaba a un destructor para dirigirse a otro buque, el gallardo Derfflinger y su capitán pasaron a liderar el escuadrón y a dirigir a los bravos cruceros de batalla del Káiser. Esa situación se mantendría durante el clímax de la batalla, hasta que finalmente Hipper pudo abordar el Moltke. Por lo tanto, varios proyectiles pesados atravesaron a la nave con una fuerza tremenda y explotaron con un tremendo rugido, que sacudió cada costura y remache. Era un tiroteo bastante pesado y desigual. Pero el Derfflinger aguantó demostrando su increíble robustez.

Segunda víctima
En ese momento la niebla se abrió frente al Derfflinger y von Hase pudo ver claramente a un gran acorazado frente a él. De inmediato dirigió sus cañones pesados hacia el objetivo y abrió fuego. Estaba a apenas 9.000 metros. A las 8:31 p.m. el Derfflinger disparó su última salva contra este barco, y luego, sucedió el mismo espantoso espectáculo que ya habían presenciado en el caso del Queen Mary… el enorme barco explotó en millones de pedazos. El 13 de junio de 1916, The Times, citando una carta del hermano del difunto teniente Charles Fisher publicó: “Supimos del comandante Dannreuther, el único oficial superviviente de HMS Invencible, que un proyectil cayó en el polvorín. Hubo una gran explosión y cuando Dannreuther recobró el conocimiento se encontraba en el agua. El barco y la tripulación habían desaparecido.”
El HMS Invencible estalla por las
salvas del Derfflinger
El increíble Derfflinger se había cobrado su segunda víctima, y en este caso era otro gran crucero de batalla del Tercer escuadrón, el HMS Invencible, que no era de los más modernos pero superaba al buque alemán levemente en el calibre de los cañones. En un principio von Hase lo había confundido con un acorazado.

Carrera hacia la muerte
Para ese entonces, el almirante Scheer se había dado cuenta de que los británicos, gracias a la velocidad de sus cruceros de batalla y a la habilidad de Jellicoe, habían logrado realizar una maniobra envolvente que colocó a todo la Flota de Alta Mar alemana en una posición estratégica muy desfavorable. Para salir de esto, Scheer dio a sus cruceros de batalla, ahora liderados por el Derfflinger, una orden casi suicida. Debían cargar a toda velocidad contra la Flota Inglesa para permitir el escape de los grandes acorazados de línea germanos.
Hartog no dudó un instante en cumplir la orden de su oficial superior. Así, con el Derfllinger a la cabeza, los bravos barcos del Káiser viraron en busca de su destino. Una granizada impresionante de acero y explosivo les llovió encima, pero no claudicaron y gallardamente mantuvieron el rumbo. “Sin mover un párpado, el capitán dio la orden: “Adelante a toda velocidad. Rumbo SE” Seguidos por el Seydlitz, el Moltke y el Von der Tann, cambiamos de rumbo hacia el sur a las 9:15 pm y nos dirigimos directamente hacia la línea enemiga. El Derfflinger, como buque líder, cayó bajo un fuego particularmente letal.” 

El castigo recibido por el crucero de batalla alemán, que ya había aniquilado a dos grandes barcos ingleses, fue infernal ¡Eran salvas de 380 mm. de los grandes acorazados! Sus dos torretas de popa  de 305 mm. quedaron totalmente fuera de combate, lanzando grandes chorros de fuego de veinte metros de altura por los aires. Por momentos solo la torreta “Anton”, la de más a proa, pudo continuar funcionando, y lo hizo durante bastante tiempo de forma independiente, es decir utilizando sus propios telémetros y sin recibir información de control de tiro. Fue durante este momento que la tripulación de control de daños del Derfflinger mostró un valor y una preparación que alcanzó niveles extraordinarios, casi impensados. Incluso la torre blindada donde von Hase dirigía sus cañones fue golpeada dos veces, aunque el formidable blindaje germano, superior al británico, salvó la vida de los oficiales y al mismo barco.
Contra los propios pronósticos, los cuatro cruceros de batalla lograron sobrevivir muy maltrechos y con muchos muertos a su “carrera suicida”. Varios ataques de destructores alemanes, muy bien comandados y la inesperada aparición de los rezagados, viejos y lentos acorazados alemanes del Tercer Escuadrón, que los ingleses tomaron por barcos más modernos y poderosos entra la penumbra, terminaron de salvar a los valientes cruceros de von Hipper.
Hartog y von Hase escribieron esa tarde y esa noche tal vez la más heroica página de la historia naval alemana. Regresaron malheridos a Kiel, pero orgullosos del bravo Derfflinger, de su tripulación y de la gran victoria táctica que habían conseguido, una victoria que estratégicamente de poco serviría para el dominio de los mares que la Flota inglesa siguió ejerciendo hasta el final de la guerra.

El poderoso Derfflinger yace hoy hundido desde 1919 en la base escocesa de Scapa Flow, ehcado a pique silenciosamente por el vencedor despues de la guerra; sin embargo, su gallardía y gloria no han desaparecido de los anales de la historia.

Daños en las torretas del Derfflinger

Daño en cubierta






La batalla naval del siglo


No tengo temor de equivocarme si digo que la legendaria batalla de Jutlandia (del Skagerrak para los alemanes; entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916) no solo fue la batalla naval más grande del siglo XX, sino la más grande la historia de las guerras navales. Usted pensará en Trafalgar, tal vez, pero eso fue un asunto de barcos de madera. En Jutlandia chocaron una cantidad de acorazados y cruceros de batalla, con sus aterradores cañones de 30 a 38 cm., que jamás se había visto y nunca se volverá a ver reunidos en una pequeña porción de océano.
Descargar
Dependiendo de la fuente de consulta uno puede encontrar diferentes versiones, especialmente a lo que al desenlace de la batalla se refiere, se puede concluir en una victoria de uno o de otro lado. Para los alemanes se trató de una clara victoria, y así lo podemos concluir de las bajas materiales y humanas de cada lado. Para los británicos, se trató de una clara victoria estratégica debido a que se logró mantener la superioridad numérica de la Gran Flota sobre la Flota de Alta Mar de Alemania. Luego de estudiar detalladamente los libros de memorias del Almirante Jellicoe, por el lado inglés y del Almirante Scheer, comandante alemán, podemos concluir que ambas cosas son ciertas. Los alemanes se llevaron una gran victoria táctica, demostrando su superioridad en eficiencia y control de tiro y en las medidas de seguridad de sus cartuchos de cordita; mientras que los ingleses, que no pudieron explotar su mayor calibre y velocidad de los cruceros de batalla, al mando del almirante Beatty, mantuvieron el “status quo” de superioridad en el Mar del Norte, lo que les dio la victoria estratégica.    

Sobre el desarrollo de la batalla, recomiendo recurrir a las fuentes originales de información para un estudio pormenorizado, serio y profesional de los dos almirantes, enfrentados entre sí, ya que ellos condujeron las dos flotas enfrentadas en choque naval más grande de la historia.


Descargar
Fuerzas en combate:
Gran Flota
• 28 acorazados
• 9 cruceros de batalla
• 8 cruceros acorazados
• 26 cruceros ligeros
• 78 destructores
• 1 barco minador
• 1 portahidroaviones  





Flota de Alta Mar de Alemania:
99 buques
• 16 acorazados
• 5 cruceros de batalla
• 6 pre-dreadnoughts
• 11 cruceros ligeros
• 61 torpederos

Fuente de la imagen: Wikipedia


El plan del Káiser para apoderarse de Argentina y otros países de Sudamérica

Muchas veces se ha dicho que Hitler tenía intenciones de dominación sobre Argentina y Sudamérica, algo más cercano a la fantasía que a la realidad. Pero parece que varios años antes de los nazis, al Káiser le hubiera gustada hacerse con la vaquitas de los conservadores argentinos. 

Otto Richard Tannenberg era una importante teórico geopolítico, geógrafo, hombre de letras y gran militante del Pangermanismo de principios del Siglo xx. Había nacido en Múnich.


Este señor escribió un libro bastante famoso en su tiempo, es decir antes de la Gran Guerra del 14: “La más grande Alemania” (Gross-Deutschland). Otto Richard Tannenberg. Editorial Artes Gráficas “Mateu” Madrid, 1914. La edición original alemana data de 1911 (B. Volger). 

En la tapa de la edición española de antes de la guerra puede verse un gran mapa mundial con el extremo sur de Sudamérica en poder del Imperio del Káiser. 

Según Tannenberg, era vital para el gran plan de la Alemania colonizadora hacerse con territorios en la América del Sud. Los trópicos del África estaban muy lejos de satisfacer las necesidades del Reich. Para ello debían chocar con un enorme escollo, Estados Unidos y su doctrina Monroe, que permitía que potencias exóticas al continente se hicieran con territorios dentro del mismo. 

Alemania esperaba contar con un aliado inesperado: Gran Bretaña. Francia estaba ya perdiendo considerablemente la preponderancia económica y colonial que durante tantas décadas había esgrimido por detrás de los británicos. 

En noviembre de 1902, el Káiser Guillermo II hizo una visita a su par británico en Londres; llevaba solapadas intenciones. Convenció a Eduardo VII de que lo apoye en su aventura sudamericana. El punto de desembarco: Venezuela. En un principio los británicos asintieron. 

Los alemanes reclamaban a Venezuela el pago de los daños causados por la revolución a las empresas alemanas; el cumplimiento del pego de los intereses y amortizaciones atrasadas de los empréstitos alemanes y la cancelación de las deudas a distintos comerciantes e industriales alemanes. Pero en realidad lo que deseaban era poner pie en el continente. A finales de 1902 enviaron la flota, bloquearon los puertos más importantes y bombardearon los de La Guaira y Puerto Cabello. Naves inglesas participaron también en las acciones. Pero lo Ingleses no estaban dispuestos a ir a la guerra con Estados Unidos y mucho menos por los alemanes o para beneficiar intereses de Alemania, así que todos debieron llegar a un acuerdo antes de que se produzca una invasión, que era el fin que perseguía el Káiser. Argentina apoyó con fuerza a Venezuela y la oposición de los estadounidenses hacia las intenciones de la Armada Imperial. 

Káiser Guillermo II
Pero según Tannenberg, Venezuela era solo un comienzo. Las regiones más importantes y deseadas por Alemania eran las del sur del continente. Tres puntos de su plan para la expansión alemana (del 13 al 15) son reveladores en este sentido; vamos a citarlos totalmente para ver de qué manera los alemanes pensaban desmembrar a Sudamérica entre ellos mismos, Inglaterra y los Estados Unidos:
(Yo sé que es largo, pero es "imperdible")

Art. 13.--Alemania e Inglaterra se entienden respecto a sus esferas de influencia en la América del Sud. Alemania toma bajo su protección a las Repúblicas da la Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, la tercera parte meridional de Bolivia, pertenecientes a la cuenca del Río de La Plata, y la parte meridional de Brasil; en todas estas regiones reina la cultura alemana. Inglaterra ocupa por su parte el Perú, Ecuador, el norte de Bolivia y el resto del Brasil. Estos países comprenden la cuenca del Amazonas, que es el rio más grande del mundo, así como las costas que dependen de esa cuenca en el Océano Pacifico y el Atlántico. Esta forma de repartición es motivada por el hecho de que Alemania no puede recibir en Asia y África más territorios tropicales y necesita la región no tropical aún inocupada y apta para la colonización de la América del Sud. 

Art. 14.—Alemania e Inglaterra re ponen de acuerdo para mantener, en todas las circunstancias, sus decisiones sobre la América del Sud contra las protestas eventuales de los Estados Unidos. Alemania e Inglaterra han comprometido, en la América del Sud, valores ten importantes —varias miles de millones de marcos—, que no pueden obrar de otro modo en interés de sus pueblos. Aun desde el punto de vista geográfico este reparto se justifica plenamente. La desembocadura del Amazonas y todos los puertos situados más al sud están más cerca del norte de Europa que de Nueva York. Los Estados Unidos lo saben muy bien, porque los correos de New York no son enviados directamente a Río de Janeiro, sino primero a Hamburgo y de allí al Brasil. Alemania e Inglaterra, como grandes potencias industriales que son, deben reservarse regiones que, aparte sus capitales, no han sacado aún gran partido de las conquistas de la civilización moderna, ferrocarriles, correos, telégrafos, teléfono y navegación a vapor. Pare el aprovisionamiento en producto de la industria, estos países deberán depender únicamente de Alemania e Inglaterra. La concurrencia de las Estados Unidos es evitada mediante un derecho de entrada de un ciento por ciento del valor de los objetos como se hace en la América del Norte. Alemania e Inglaterra serán las únicas autorizadas a emitir empréstitos de Estados en esos territorios. Ningún súbdito de un Estado extranjero podrá adquirir inmuebles, minas, establecimientos industriales, casas u otras propiedades. Estos Estados americanos guardan su antigua autonomía en lo que concierne a su administración interior, pero las dos Estados protectores los representan exteriormente y como compensación aseguran la protección militar de los territorios contra el extranjero. 

Art. 15.—Alemania e Inglaterra ofrecen a los Estado Unidos de América del Norte, a cambio da su consentimiento, el protectorado sobeo Méxivo, Nicaragua, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Haití, Colombia, Venezuela y Santo Domingo. El protectorado alemán en América del Sud comprende 6.500.000 kilómetros cuadrados y 12 millones de habitantes. El protectorado inglés es considerablemente mayor: 9.720.738 kilómetros cuadrados con 24.186.000 habitantes. La parte ofrecida a los Estados Unidos es de 4.550.000 kilómetros cuadrados y 110 millones de habitantes.

SMS Vineta Armada del Káiser, participante del bombardero de Venezuela
Uno de los argumentos esgrimidos por Tannenberg para el dominio alemán en Sudamérica, que hacía referencia a que el norte de Europa estaba más cerca que Nueva York, es algo que no deja de asombrarme profundamente. 

Finalmente llegaría la guerra mundial de 1914-1918 y el pangermanismo expansionista del Kaiser quedaría hecho añicos. Ahí venía ya los nazis asomando con un pangermanismo todavía más violento y racial, pero más centrado e en el viejo continente y las heridas que quedarían abiertas luego de la capitulación de 1918 y la supuesta “puñalada por la espalda”.