U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Otro "enigma" nazi develado

En la versión definitiva de mi libro "Nazis en las sombras" quedó excluido un apartado que describía el material técnico secuestrado a uno de los espías del Tercer Reich detenido en 1944 por la Policía Argentina. Waldemar Boettger, germano de 34 años de edad, técnico electricista y especialista en radiotelegrafía, había descendido en la oscuridad de la noche del velero espía “Santa Bárbara” en las cercanías de la hoy muy poblada Punta Mogotes…
Pero eso es otra historia. El asunto es que cuando Coordinación Federal detuvo al técnico alemán, hecho que se relata con sumo detalle en el libro, también secuestró: “los elementos técnicos que, al parecer, en su mayoría, desembarcó aquella noche en Mar del Plata. Parte de la lista textualmente citada en el Segundo Sumario de Espionaje Alemán, Causa 793/45, foja 425, Cuerpo 2, APJN, es la siguientes: Un transmisor portátil con rectificador, un transmisor portátil con rectificados y dos chicotes de prueba, cuatro transmisores portátiles chicos con manipulador, un receptor portátil onda corta con oscilador telegráfico, cuatro cajas con repuestos y tornillos varios, veinticinco válvulas de diversos tamaños, un elevador de tensión, un condensador eléctrico 500 M.F., un rectificador de alta tensión marca National, un rectificador común, dos relays, cordones de prolongación, dos auto transformadores 220-110, un motor marca Marelli elevador de tensión, un instrumento Tripedi, un plug, dos pares de teléfonos, una válvula 80, una válvula 6F6, cinta “teleescriptora”, un tander de bobina National, manipuladores varios, una imperancia, vibradores, dos voltímetros, amperímetros Triplet, un teléfono marca “Cannon Ball”, aisladores de vidrio, crips, aisladores tipo “huevo”, un ondímetro “Bed-Homburg”, cuatro libros de radio, dos pares de teléfonos (uno Telefunken y el otro DEHA 41) y una máquina de cifrar marca “The Crordon” tipo MB motor Nº 54.939.

Sobre este apartado, que reitero finalmente quedó fuera de la edición final del libro, se me planteó una gran duda. Estaba claro que la máquina “de cifrar The Crordon” tipo MB motor Nº 54.939”. No se trataba de la clásica Enigma de la cual la policía secuestraría algunas. ¿Qué era eso? En junio de 2014 consulté con el coleccionista especializado José Ahumada y luego de casi seis meses de la salida del libro hemos hallado la respuesta. O mejor dicho José la ha hallado:


Lo que supongo que encontraron a Boettger no es una máquina de cifrado sino un perforadora para Transmitir  Morse de forma automática. Una vez cifrado con Enigma el mensaje con ella no era necesario ser un buen telegrafista en la fase de transmisión y  permite enviar a mayor velocidad y con más precisión. La de la foto (ver más abajo) se usó en los años 40. Teclado perforador de cinta Morse de alfabeto de una máquina de escribir a perforadora Morse. Tiene teclado estándar que perfora la cinta de papel. El Mecanismo de la cinta y el punzón están impulsados por un motor eléctrico de aproximadamente 470 mm. de ancho, 290 mm de profundidad, 295mm de alto. Luego, otra máquina Lectora de la cinta es conectada al Transmisor. En la etiqueta en la parte frontal inferior izquierda se lee las patentes. 191093 MODELO No 9 / W SERIAL  5875 .Etiqueta en el motor se lee .REF No 27 P.O. No V240 ~ A4 H.P. 40 R.P.M. 1400 THE CROYDON ENG. CO. LTD. CROYDON, ENGLAND. En realidad creo que en lugar de escribir en el informe “The Crordon” debía decir “The Croydon





Nazis en Villa Ballester y el norte del Gran Buenos Aires; parte I

“El inspector Luciano Goldaraz siguió al menos durante las últimas dos semanas de marzo a Fandrich, con la esperanza de que en algún momento Becker se presentara en su librería de San Martín 388 o en su casa de Villa Ballester, calle Entre Ríos 456”

El párrafo precedente es un breve fragmente de “Nazis en las sombras”. Durante la investigación que dio como fruto ese libro, quedó en evidencia que muchos nazis importantes vivieron en aquellos años en las inmediaciones de la zona norte-noroeste del Gran Buenos Aires. Karl Fandrich era un librero de la calle San Martín 388, pleno centro de la ciudad, frecuentado largamente por nazis y fascistas de todos los barrios. Además era mensajero de SD y trabajó para el legendario Siegfried Becker.

Florida (Langer), Vicente López, Martinez (Harnisch), etc. eran algunos de los otros barrios que los espías alemanes y nacionalsocialistas importantes siempre prefirieron. Y digo nazis importantes porque colonia alemana hubo en toda la periferia de la ciudad de Buenos Aires. Se calcula que para fines de la década del treinta vivían unos 45.000 alemanes en la zona, de los cuales un 44% eran ciudadanos del Reich (La imagen y las estadísticas son cita de “Misión en Berlín” del ex embajador Eduardo Labougle).





Algunas fotografías muy interesantes surgieron de los polvorientos archivos de la vieja comisión parlamentaria que investigó a los nazis en Argentina durante los comienzos de los cuarenta. Perdidas en el olvido, se destacan algunas imágenes de reuniones nacionalsocialistas llevadas a cabo en clubes barriales de Villa Ballester, adornados con enormes esvásticas y banderas argentinas. No todas pudieron ser incluidas entre las más de 40 fotografías que presente “Nazis en las sombras”, por eso me complazco en compartirlas con los lectores de “Uboat Argentina”.

En las dos fotografías que no están identificadas con la leyenda "Villa Ballester", podemos deducir que se trata del mismo sitio de reunión por la forma de la araña. 






Y hasta parece que los nazis tuvieron su propio mártir de Villa Ballester, al mejor estilo Gustloff.

Artículo periodístico de época donde se mencionan dos direcciones en la calle Independencia. Una al 600 y la otra al 500.


A 70 años de la llegada del U-977 a Mar del Plata

“17 de Agosto de 1945. Ha amanecido. El sol radiante brilla en el cielo. Se puede distinguir la costa argentina a través de los prismáticos. Avistamos el faro. La tripulación completa del submarino está reunida en el puente. Nadie tuvo la oportunidad de desembarcar secretamente durante la noche. La distancia era demasiado grande…”

“Algunos tripulantes rondaban con la idea de evadirse en el caso de llegar en horas de la noche. Esto hubiera hecho fracasar la realización de nuestro plan. ¿Cómo podríamos demostrar qué, aparte de los miembros de la tripulación, no bajaron también a tierra, ciertos personajes buscados?”
“Un albatros nos acompaña. Vuela en derredor del submarino, se posa sobre el agua y nos deja pasar muy cerca junto a él, tal vez a medio metro. Mira con sus pequeños ojos a la torre, como queriendo decir ¡Que aspecto extraño tenéis con vuestras barbas! ¿De dónde venís? Abrimos una lata de sardinas en aceite y cada vez que el pájaro pasa, después de haberse adelantado nuevamente, le alcanzamos una sardina…”
Estando fuera de la zona de las tres millas, transmitimos por las señales luminosas: German Submarine.”
“Nos hemos detenido, algunas barcas de pescadores pasan junto a nosotros. Nos miran con curiosidad. Parece que les impresionan mucho nuestras largas barbas. Poco después llega el rastreador argentino M-10 y dos submarinos. Se nos comunica en inglés que una dotación vendrá a bordo. Una lancha a motor es arriada al agua. Trae a bordo al personal anunciado. La maniobra se cumple rápidamente. La dotación compuesta de un oficial, suboficiales y marinería, da una buena impresión. Los uniformes blancos son impecables; la apostura es tal como debe ser entre militares. En cubierta me presento al oficial argentino y lo acompaño a la torre. Sus subordinados se distribuyen en la embarcación. El oficial me expresa que tiene la misión de conducir el submarino a puerto. Me reitera que su deber es impedir el hundimiento de la unidad, como así también que sea dañada. Le comunico que no tenemos tales intenciones.”
“Luego le propongo entrar yo el submarino al puerto, dado que mi tripulación sólo habla el alemán; además que las complicadas instalaciones difícilmente podrían ser manejadas por personal no especializado. Mi palabra de honor como oficial alemán es aceptada. Comando por última vez mi U-977.”  (1)

La llegada del U-977 a Mar del Plata, el 17 de agosto, confirmaba de repente, todos los avistamientos y especulaciones sobre la presencia de sumergibles alemanes en las costas argentinas. Los escépticos, que no eran pocos, tuvieron que llamarse al silencio y aceptar finalmente que no se trataba de una psicosis colectiva o de una operación montada por algunos medios escritos que denunciaban los hechos. 



Fragmento de:"Los verdaderos últimos días de la Segunda Guerra Mundial" tomado de "El secreto del U-977"