U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Una pequeña revelación sobre sumergibles alemanes en el Atlántico Sur

Desde hace años, los historiadores (serios) han afirmado que la información de espionaje enviada desde Buenos Aires nunca llegó a los sumergibles de Dönitz; y por lo tanto, que no tuvo ningún tipo de relevancia en hundimientos de barcos aliados que hayan partido desde esa ciudad. A fines de 1942, el Gobierno de EE.UU. denunció con vehemencia que el hundimiento del Andalucia Star, producido cerca de Freetown, se había basado en informes provenientes de Buenos Aires, específicamente de sus agentes del Abwehr liderados por Hans Napp. Siempre se tomó este hecho como una exageración no comprobable del servicio de contra-espionaje americano...
Luego de una ardua investigación he hallado las pruebas, dentro de documentos oficiales del mando de sumergibles, de que los americanos sabían de lo que hablaban. Es posible reconstruir como el BdU guió al U-107 hasta el vapor mencionado, al cual halló en el lugar y el día exacto que los informes de inteligencia pronosticaron... La historia completa y los documentos en mi próximo libro...

Julio B. Mutti


Photo courtesy of Fraser Darrah Collection

Algunas Andanzas de los Speemann en Mendoza...



En marzo de 1940, varios ex tripulantes del acorazado Admiral Graf Spee fueron alojados en la ciudad de Mendoza. Unos cien marinos llegaron desprovistos de cualquier oficial que liderara al grupo, por lo tanto, el mayor de ellos, el Oberbootsmannsmaat (Sargento 1º) Rudolph Matzke, de 28 edad, tomó el liderazgo de la marinería.
La vida en Mendoza transcurrió sin muchos sobresaltos y con algunas fugas de jóvenes inquietos, ávidos de retornar a la lucha, tal como fue típico en cada grupo del Spee en cualquier punto de la geografía argentina.  
Los Marineros Schöreich, Cayser y Bunsel (sus apellidos están aquí citados tal como están erróneamente escritos en el acta de interrogatorio de Matzke),  Löper, Krön, Klempau, Masch, se habían fugado para 1942.
Aquel año fue el comienzo de algunas sacudidas para los muchachos internados en Mendoza, ya que la vigilancia y el asedio de la CIAA (Comisión de Investigaciones para las Actividades Antiargentinas), los privó de algunos beneficios que se habían ganado con el tiempo.
Los principales “escándalos” se suscitaron cuando se dio a conocer que Matzke y otros marinos se habían ido a cazar en dos automóviles a Cacheuta, al oeste de la ciudad en 1941. En 1942 nuevamente Matzke, acompañado de otros dos marinos de nombre Clemens y Lange, se fueron de excursión un par de días al Valle de Uspallata a cazar guanacos, además se llevaron un Mauser!
En agosto de 1942, un gran festejo de camaradería se llevó a cabo en la cervecería “La Alemana”, cita en la avenida España 1648 y propiedad de Antonio Breier. Con toda seguridad en aquella oportunidad se celebró el cumpleaños del marinero Friederich Kurt (tal como atestigua la foto de la chapa recordatoria del evento), sin embargo se hizo correr el rumor que los ex tripulantes festejaban un supuesto ascenso de 17 camaradas…
Si bien los alemanes tenían permiso para salir de día y hasta se les permitía ausentarse con permiso de la policía hasta 50 km., las CIAA se las arregló para armar un escándalo con aquellos tres episodios a través del Diputado Nacional Dr. Albarracín Godoy, resolviendo privar en los sucesivo a Matzke, Clemens y Lange de ausentarse de la ciudad de Mendoza.

A continuación la chapa de “amigos” (tal como la llamó Matzke) del festejo del cumpleaños de Kurt y el interrogatorio completo de Matzke.

Fuente:Archivo del HCDN, CIAA, Caja 6.1 a 6.6, carpeta "Mendoza"

  


























    Interrogatorio Completo







Detención de un espía nazi en San Juan, agosto de 1944.

En el noroeste de la provincia de San Juan existe un olvidado caserío llamado Tocota. No muy lejos de allí, apenas unos 10 km. al oeste, funcionaba hace décadas una vieja mina de oro llamada “Colo-Colo”. Hasta ese lejano paraje llegó, la mañana del 26 agosto de 1944, el oficial de Coordinación Federal Pablo Meliton Palmer; lo acompañaba su ayudante, el inspector Miguel A. Rafar. Hacía tiempo que estaban tras los pasos de un importante agente nazi, un astuto y escurridizo espía, quien desde el comienzo de la guerra había actuado a favor del Tercer Reich a lo largo varias provincias de la Argentina.
Luego de haber hecho algunas averiguaciones en el Departamento de Iglesia, en la misma provincia argentina, obtuvieron información sobre un extranjero, presumiblemente de origen germano, que se había hecho cargo recientemente de la administración de la mina de Colo-Colo. Una explotación casi perdida en la bastedad de la Codillera de Los Andes.
Luego de atravesar los intrincados 10 km. de camino de montaña, a bordo de un raído Chevrolet de la década de los treinta, Palmer y Rafar llegaron a la vieja mina. Entre nubes y chubascos de nieve se presentaron ante la atónita mirada de algunos empleados. Buscaban a Eugenio Voss; tal era el nombre que habían mencionado los informantes locales. Sin embargo, el verdadero nombre de aquel viejo agente nazi era Eugenio Frank Langer.
Había llegado a la Argentina procedente de su Austria natal en 1924. Para el momento en que sus correrías llegaron al final, Langer contaba con 41 años de edad. A pesar de su larga carrera de espía, sus inicios en el nazismo no habían sido como agente secreto, sino como líder de la “Sociedad de Beneficencia y Cultura Teutonia”, en la provincia de Tucumán. Allí había llegado en 1938 como representante comercial de la firma Staudt & Cía. Ser dirigente de dicha sociedad equivalía, en aquel lejano momento, a ser dirigente del partido nazi local. Aquella era la denominación que dicha organización había tomadoen en las penumbras, luego de ser prohibido en ese mismo año en Argentina.
Desde su casa en el norte del país, Langer dirigió personalmente en 1940 la fuga de dos marinos del Graf Spee que se hallaban ocultos en Salta. Un hecho que propició su ingreso a los círculos de espionaje que operaban a favor del Tercer Reich en Argentina. Utilizando su automóvil marca Fiat y subvencionado con fondos propios, condujo incansablemente por viejos caminos de ripio a los dos marinos prófugos hasta el paso de San Francisco. Tenían el claron objetivo de que retornar a Europa a través de Chile. En aquella oportunidad, y casi por casualidad, Langer conoció al agente del Abwehr Wilhelm Seidlitz, uno de los principales espías bajo el mando del Agregado Naval de la Embajada Alemana en Buenos Aires, Capitán de Fragata Dietrich Niebuhr. Fue Seidlitz quien integró a Langer al Servicio, una vez que éste se radicó definitivamente en Buenos Aires a finales de 1940. Su función dentro de la organización consistió en obtener pasaportes falsos. Los documentos los obtenía de los falangistas españoles, una cuadrilla de dudosa reputación liderada por Esteban Jesús Amorín. Este último era un oscuro falsificador, quien amasó una pequeña fortuna lucrando con los escapes de alemanes hacia Europa utilizando barcos de bandera española. Langer también se dedicó, por orden de sus superiores, a traficar hacia Alemania materiales de gran valor y escasez en el Reich, como por ejemplo platino o diamantes industriales. Las relaciones entre falangistas y nazis en Buenos Aires eran prácticamente monopolizadas por el encumbrado agente austriaco.
Para 1944, tras el escándalo del caso Osmar Hellmuth, la Argentina se vio obligada a poner fin a las redes de espionaje alemanas. Pronto comenzaron las redadas. El nombre de Seidlitz fue uno de los primeros en aparecer en la prensa y no tardó en ser apresado. Debido a ello, la existencia de Langer y sus actividades pronto fueron descubiertas. De todas maneras, el agente austriaco resultó una nuez muy difícil de roer para la Policía; recién seis meses después de la ruptura de relaciones diplomáticas pudo ser apresado por Coordinación Federal.
Cansado de escapar y ocultarse en lugares tan remotos como Río Negro, las Islas del Tigre o la desolada cordillera de Los Andes, Langer se entregó. No ofreció resistencia alguna y casi no se esforzó en negar su verdadera identidad. Aquella fría mañana, en el desolado paraje de Tocota, el agente austriaco comenzaba su largo cautiverio en manos de las autoridades argentinas…

Algunas fotografías actuales del desolado paraje