U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

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Ernst Haftstein

© Prohibida su reproducción sin autorización del autor 

De los 250 mil germano parlantes que componían la comunidad alemana en Argentina a finales de los años 30, podríamos decir que entre el 85% y el 90% fueron penetrados por las ideas del nazismo. Apenas un 15% aproximadamente resistía en un grupo heterogéneo e inconexo: El Tageblatt, judíos alemanes en el exilio, Bandera Negra, etc.

Si bien podemos dar estas cifra con bastante seguridad, hay una pregunta que me hice muchas veces y que no tiene una respuesta precisa ¿Quién sabe con total certeza cuantos alemanes o hijos de alemanes fueron arrastrados a organizaciones nazis por la fuerza, bajo la amenaza de la exclusión o el boicot comercial? Basta recordar la historia del sastre de Lanús, Franz Friebel, que tuvo que pasar del Frente Negro al nazismo sin escalas para evitar el boicot de su comunidad. Esa historia se narra en detalle en mi libro “10 historias argentinas de la Segunda Guerra Mundial.”

De todas formas, nada puede justificar la adhesión al nazismo.

Escapando de dos guerras mundiales en el último momento

De acuerdo a su sobrina nieta, Ernst Haftstein no fue el típico alemán nacionalista que corrió desesperado a tomas las armas cuando estalló la guerra en 1914. Nació el 26.06.1892 en Kosten (Sudetes). Apenas se escucharon los primeros cañones en agosto, corrió a comprar un boleto para Sudamérica y escapó a Buenos Aires para no ir a las trincheras.

La irrupción de los nazis en el poder en 1933 tampoco pareció haberle importado mucho.

"Entre 1933 y 1939 poca gente en el extranjero sabía lo que estaba sucediendo en Alemania", dijo la sobrina nieta a este autor desde Alemania. Los que quedaron en Europa (sobrionos de Haftstein) tenían una idea de lo que era el sistema nazi y de lo que “ese austríaco loco que estaba ascendiendo al poder pretendían, y qué países serían cómplices.”

Pero Haftstein regresó a Alemania a comienzos de1939. Visitó a su familia y su ciudad natal, Kosten, cerca de Teplic, con su esposa e hijo. Sin embargo, Haftstein partió de regreso en agosto de 1939 para reanudar su trabajo de electricista en Buenos Aires; su esposa, también alemana, quiso quedarse con su familia en su tierra natal un tiempo más. Entonces HItler invadió Polonia y estalló la Segunda Guerra Mundial. La familia cuento algo escalofriante: "Nunca volvieron a reunirse… Y Haftstein también perdió el contacto con su hermana mayor, Juliane.
Una historia impresionante.




Apenas bajó del barco de regreso en Buenos Aires, Haftstein se afilió al partido nazi (N° 7218117), el 1 de octubre de 1939, apenas un mes después del inicio de la guerra. ¿Casualidad? ¿Fue arrastrado al partido por un impulsa nacionalista? ¿Fue por lo que vio en Alemania. Lo cierto es que por segunda vez había escapado de ser arrastrado a la guerra en el último minuto.

Haftstein vivió en el último piso del edificio de la calle Agüero 477, que todavía existe. En la fotografía que rerpoducimos aparece en el balcón de su departamento.
Dos años más tarde se afilió al DAF (Frente Alemán del Trabajo), Grupo Centro de Buenos Aires. Eso ocurrió también en una fecha tardía, el 1 de marzo de 1941.

La familia de Haftstein que quedó en Europa fue expulsada ​​de los Sudetes en 1946 y encontró refugio en un establo cubierto de hielo en el norte de Alemania (cerca de Lübeck) durante el crudo invierno de 1946. Algunos perecieron por el frío y el hambre.

Los desdencientes, en Alemania, todavía buscan rastros de Ernst en Argentina…




Tres nazis en fuga y un cuadro robado hace más de ochenta años

Se conoció hace pocas horas que un retrato del siglo XVII, del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, robado por los nazis al coleccionista de arte neerlandés judío Jacques Goudstikker durante la Segunda Guerra Mundial, apareció colgado detrás de un sofá en un living marplatense. Increíblemente, los periodistas Cyril Rosman, John van den Oetelaar y el corresponsal de un diario neerlandés en Buenos Aires, Peter Schouten, llegaron a esta conclusión gracias a un anuncio de venta de la propiedad donde se encuentra el cuadro. Al parecer, esta obra de arte fue traída a la Argentina por el nazi Friedrich Kadgien.

Este caso tiene algunas aristas particulares que vale la pena comentar. En primero lugar, nos recuerda la omnipresencia de Hermann Göring en innumerables facetas de la Alemania nazi. No solo “todo lo que volaba le pertenecía”, sino que la economía alemana fue uno de los ámbitos que cayó bajo su gigantesca mano al ser el amo de los planes cuatrienales.

Otra dato importantes es que los investigadores argentinos han pasado por alto a este personaje nazi que hoy emerge inesperadamente en las noticias. El proyecto CEANA (Comisión para el esclarecimiento de las actividades nazis en Argentina) no lo mencionó en su reporte final. El CEMLA (Centro de Estudios Migratorias de Latinoamérica) tampoco tiene datos de su llegada oficial a Argentina, al menos bajo su verdadero nombre. Sin embargo, una comisión gubernamental Suiza que funcionó entre 1996 y 2001 y varios historiadores de la misma nacionalidad aportaron algo de luz sobre este nazi escurridizo.

¿Quién era Kadgien?

El abogado Friedrich Gustav Kadgien nació en Elberfeld el 23 de junio de 1907. Trabajó en el Ministerio del Interior prusiano, donde fue jefe del grupo de negocios de divisas y responsable de la adquisición y asignación de moneda extranjera. Fue un experto en el desarrollo de la ley de divisas nacionalsocialista. El 1 de noviembre de 1932 se unió al NSDAP (número de miembro 1.354.543) y en 1935 a las SS. Desde 1938, Kadgien fue representante especial bajo el comisionado para el Plan Cuatrienal, Hermann Göring.

De acuerdo a Janis Schmelzer, autor del libro “Divisas para la victoria final”, el departamento de Kadgien era responsable de la moneda extranjera y los metales preciosos. Coordinó la venta de acciones y valores robados a través de empresas fachada y bancos suizos. Kadgien jugó un papel clave en la vinculación de negocios con grandes empresas y bancos alemanes y sus relaciones con socios suizos. La comisión Bergier determinó que: “Friedrich Kadgien estuvo fuertemente implicado en métodos delictivos para la adquisición de divisas, valores y diamantes robados a víctimas judías, desempeñando un papel preponderante.”

 


Friedrich Kadgien

Huida al final de la guerra

La historia de la fuga de Kadgien a la Argentina, tal como la narra el Reporte Final de la comisión Bergier y complementa con datos adicionales la historiadora suiza Regula Boschler, es digna de una buen guión cinematográfico.

En diciembre de 1944, con los aliados golpeando las puertas de Reich en dos frentes, tres alemanes con recursos comenzaron a planear su escape. Ernst Fischer, arquitecto de la gestión del combustible del Ministerio de Economía del Reich y ex director de IG Farben, Ludwig Haupt, director de la Continental Oil Transpor y nuestro amigo Kadgien. Para ello reclutaron al abogado suizo Ernst Imfeld, alto funcionario de Petrola, empresa suiza responsable de la importación de combustibles líquidos.

En abril de 1945, a días de la capitulación, este trío de nazis encontró una buena manera de comprar su ingreso a Suiza: Un tren con 28 vagones cargados de combustible pesado para Petrola. El país neutral estaba al borde del colapso energético en ese momento.

Imfeld consiguió los visados necesarios y contó para ello con el apoyo de su jefe, Robert Grimm, consejero socialista del PS. Cuando los visados llegaron, Haupt y Kadgien huyeron de inmediato a Zürich, mientras que Fischer supervisó desde el sur de Alemania que el tren se dirigiera a Suiza.

El 28 de abril se reunieron los tres en el hotel Baur au Lac de Zürich. Tenían recursos que habían ido sacando de Alemania en los últimos meses y la promesa de un pago de $235.000 marcos por el combustible de Petrola (más de 1 millón actual).

Para junio de 1945, imfeld había solucionado los problemas de residencia. El trío de nazis se mudó al hotel Verenahof de Baden y comenzaron a tratar de destrabar el pago del combustible. Empleando métodos oscuros, un testaferro suizo, Armin Moos, y amenazando con cancelar el contrato de los vagones, los alemanes lograron hacerse con $20.000 mil francos y un pago mensual de $1.000 más para sus gastos.

Los británicos se enteraron de que Kadgien estaba en Suiza e intentaron pedir su extradición. Pero un error en su nombre lo ayudó a escapar. Los suizos extendieron su visado hasta fines de 1945. Sin embargo, no logró escapar a los estadounidenses, que lo presionaron para que se presentara en su embajada en Berna. Allí fue sometido a cuatro horas de interrogatorio, pero increíblemente fue puesto en libertad. “Esta persona es una serpiente de la peor calaña”, sentenció el informe del interrogador, al que nada confesó Kadgien.

Fue entonces cuando estos nazis comenzaron a tramar la fuga a Sudamérica. Imfeld fue nuevamente el encargado de conseguir los papeles. El cónsul paraguayo intentó visar los pasaportes pero su ministro de Relaciones Exteriores se lo impidió. Imfeld intentó conseguir pasaportes en Italia pagando la impresionante suma de $130.000 francos pero al parecer fueron estafados.

En febrero de 1946 fue el turno de los neerlandeses de reclamar. Buscaban diamantes que Kadgien había transportado desde Países Bajos a Alemania, pero nada hallaron. Recordemos que el cuadro aparecido en Mar del Plata fue robado en ese país.

Otra vez Kadgien negó todo a sus interrogadores. Y otra vez lo dejaron ir.

En ese momento, según cuenta Boschler, los teléfonos de los nazis fueron intervenidos. Las transcripciones demuestran que en ese momento de desesperación, quien mantuvo la calma y dirigió al grupo fue la esposa de Imfeld, Tony.

A finales de 1946, los franceses también preguntaron por el paradero de Kadgien, y los estadounidenses aumentaron la presión, exigiendo a Suiza la extradición a Alemania de esta importante figura de la industria. Para colmo, la policía de Berna recibió dos cartas anónimas que los denunciaban como nazis fugitivos. El inspector federal Max Ulrich recibió un buen soborno de Kadgien para mantener el caso frío y rechazar la extradición del nazi, lo que resultó incluso en la ampliación de los visados hasta 1948.

Para ese año se inscribió en el registro local de Sarnen la empresa comercial y financiera Imhauka AG (de las iniciales de los fundadores Imfeld, Haupt, Kadgien). Solo se documenta una transacción de esta empresa: Entrega de carne argentina congelada a la zona de ocupación angloamericana de Alemania.

Según Regula Boschler, un funcionario suizo de apellido Zehnder y el encargado de negocios de Uruguay en Berna tuvieron algo que ver en el visado que permitió a estos nazis huir a Sudamérica. También escribió que el vapor en que finalmente llegaron a Buenos Aires fue el “Anna C”, el mismo en que viajaron otros nazis en fuga: Gerhard Bohne y Hans Fischböck. Esto habría ocurrido en enero de 1950. En Argentina no hay datos de su llegada, mientras que en Brasil existe una ficha de inmigración que data de ese mismo año (Río de Janeiro). Consultada para este trabajo, la historiadora suiza no pudo asegurar si Kadgien tocó suelo americano por primera vez en Río de Janeiro o en Buenos Aires, o si el visado fue efectivamente provisto por una nación sudamericana o la Cruz Roja. Un importante misterio que queda aún por ser revelado... 

En Río de Janeiro, Kadgien vivió en el barrio de Santa Teresa y dirigió una sucursal de Imhauka en Avenida Rio Branco junto a Haupt, así como con la esposa de Imfeld, Antoinette “Tony” Imfeld, quien había huido a Brasil con este último. Este dúo de escapistas llegó en julio de 1951. En Mato Grosso, estos nazis invirtieron gran parte el dinero que habían traído consigo en 85.000 hectáreas de tierra (una superficie equivalente a casi todo Berlín). Para Boschler, esa hacienda, que contaba 20 mil cabezas de ganado, se compró en 1954. Aparentemente usaron la empresa agropecuaria para lavar dinero espurio, ya que las inyecciones de capital se contaron por millones.

En 1955, Kadgien y Haupt fundaron otra empresa en Brasil, Compañía Brasileira de Caldeiras. La segunda gran inversora fue Anita Condesa von Zichy, que al igual que Kadgien residía en Buenos Aires. Pero la heredera de Thyssen se sintió estafada al darse cuenta que solo era una tapadera para lavar dinero nazi. El asunto se zanjó con un acuerdo extrajudicial.

Kadgien y Haupt, que se separó años después de Tony Imfeld, se volvieron a casar en Sudamérica con mujeres alemanas más jóvenes que ellos. Sus descendientes aún siguen por estos lugares, como sabemos hoy por las noticias. Fischer se quedó en Suiza. Tony Imfeld volvió a los brazos de su primer esposo, el desauciado Ernst.

La comisión Bergier asumió la culpabilidad suiza por este escape: Claro, aquí está la traducción: “Las autoridades suizas consintieron esta situación, lo protegieron de las solicitudes de extradición de los Aliados y le permitieron partir hacia América Latina sin inmutarse. Para entonces, el interés en el pasado de estas personas había disminuido considerablemente.”



           Cuadro reclamado

Sus rastros en Argentina

En 1951, Kadgien obtuvo la ciudadanía argentina y fundó Imhauka Argentina SA en Buenos Aires. De acuerdo a la constancia de inscripción en ARCA emitida en agosto de 2025, esta empresa se dedica aún en la actualidad a la compra y venta de mercancías y tiene domicilio en Cerrito 1266, piso 13 Dpto 52.  

De acuerdo al documentalista Ingolf Gritschneder,  Kadgien compró una casa en el barrio de Vicente López  y negoció acuerdos como intermediario entre empresas alemanas, como Siemens , y el gobierno argentino de Juan Perón . También vendió millones de dólares en armas, como el HK G3, ​​a la junta militar brasileña en nombre de Rheinmetall , con una comisión del 5%.

En 1978, Friedrich Kadgien, conocido por pocos como “la serpiente”, falleció en Buenos Aires. Está enterrado en el Cementerio Alemán.

Comisión Bergier: Report, the 1996 Swiss Independant Commission of Experts to investigate Switzerland’s role in the Nazi period and Dodis (Diplomatische Dokumente des Schweiz)

Regula Borschler: Ein neues Leben für drei Nazis

 


Friedrich Kadgien (derecha) y Antoinette “Tony” Imfeld (centro) en Argentina, entre 1951 y 1955. Fuente: Regula Bochsler para nzz.ch.

 


Antoniette Imfeld y Friedrich Kadgien en Brasil

  


Antoniette Imfeld



Ludwig Haupt

La verdadera historia del material nazi hallado en la Corte Suprema

Por Julio B. Mutti. Todos los derechos reservados. Buenos Aires 15 de mayo de 2025

Todo sucedió durante los mismos meses del invierno de 1941, casi en simultáneo: La llegada de propaganda nazi con destino a la Embajada del Reich a bordo del buque japonés “Nan A Marú”, los allanamientos en las organizaciones nazis propiciados por una causa en la justicia ordinaria y la intercepción de un radiotransmisor de alta potencia que los funcionarios alemanes intentaron contrabandear desde Buenos Aires hacia Perú.

En los casos relacionados a la Embajada de la Alemania nazi intervino el juez Federal Jantus, ya que involucraba a una representación extranjera con la que Argentina mantenía relaciones normales. Sin embargo, la causa por las organizaciones nazis recayó en la justicia ordinaria.

Con tal acumulación de casos en tan pocas semanas, no resulta extrañar, entonces, la gran confusión que se ha creado estos días sobre el origen y el contenido del material nazi hallado en un sótano de la Corte Suprema.

La descripción del contenido hecha en los medios fue bastante variada. Se habló de “propaganda” y “pasaportes y fichas de afiliación nazis”. Se dijo también que todo el material llegó al país en 1941 a bordo del mencionado barco japonés y permaneció olvidado por casi ocho décadas. Sin embargo, el origen del material, al menos el que se mostró en los medios, no es el informado.

Tanto el origen como el contenido de las cajas han sido parcialmente mal interpretados por los responsables que intervinieron, al menos en su parte más importante: Las libretas de afiliación. Entre los documentos hallados no hay pasaportes, y las libretas de color rojo con la cruz esvástica en su portada y las marrones, más pequeñas, que se mostraron en todos los medios no llegaron a la Argentina a bordo del vapor japonés; en este buque solo llegó propaganda nazi ordinaria de variado contenido.



La reconstrucción y las pruebas de la verdadera historia

El material de afiliación nazi, es decir las libretas rojas y marrones, pertenecía a dos organizaciones nazis que operaron en nuestro país antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Ante el avance del totalitarismo, en el año 1941, el Congreso de la Nación creó la llamada “Comisión Investigadora de las actividades Antiargentinas,” liderada por los diputados Damonte Taborda y Solari. Poco después de su creación, la Comisión llevó a la justicia una denuncia contra dos organizaciones nazis: Se registró como la Causa 12.139 en el Juzgado de Instrucción en lo Criminal N° 10, a cargo del juez Ramón F. Vásquez, con sede en el Palacio de Justicia de la capital, el mismo edificio donde se produjo el reciente hallazgo.

En mayo de 1939, un decreto del presidente Roberto Ortiz había prohibido las actividades de organizaciones políticas extranjeras, entre ellas el NSDAP (partido nazi) y del gremio único nazi, el Frente Alemán del Trabajo. Sin embargo, casi el mismo día, los nazis decidieron eludir el decreto y crearon dos organizaciones paralelas que no eran otra cosa que la continuidad del partido y el gremio bajo otros nombres: “Circulo Alemán de Beneficencia y Cultura” y “Unión Alamana de Gremios”, respectivamente. Mantuvieron los mismos dirigentes, las mismas publicaciones, cuentas bancarias, sedes y los mismos métodos de intervención y adoctrinamiento dentro de la comunidad germano-parlante

El juez Vásquez tomó cartas en el asunto rápidamente. El 23 de julio de 1941, la policía allanó en simultáneo la sede la Unión Alemana de Gremios, en Alsina 1250, primer piso, y las oficinas del Círculo Alemán de Beneficencia y Cultura, en 25 de mayo 145, el edificio del Banco Germánico. En este último funcionaba también la Embajada del Tercer Reich en los pisos superiores. Ambos edificios hoy se mantienen en pie y son testigos silenciosos de lo que ocurrió aquella agitada noche de invierno de 1941.

Se necesitó un camión de grandes dimensiones para poder transportar todas las libretas de afiliación, revistas, ficheros y registros contables que se secuestraron en ambos locales nazis. Una multitud de personas se agolpó en las calles, según se escribió, y fue testigo de la presencia del juez Vásquez y de los diputados Damonte Taborda y Solari, que abandonaron las sesiones del Congreso para presenciar el procedimiento. La prensa escrita, que no ahorró en detalles, es una gran prueba del origen del material. Por ejemplo, el diario La Prensa, que siguió el tema durante semanas, dijo unos días después que: “La actividad de cada uno de los asociados a dichas entidades, las sumas de dinero que con carácter de subsidio por enfermedad u otros motivos recibían, así como diversas características encontradas en las libretas de tapa roja ostentando la cruz gamada es otro de los aspectos que abarca la investigación…” Esta descripción es reveladora, ya que coincide a la perfección con el material que se halló en el Palacio de Justicia la semana pasada.

Una de las libretas del CABC se preservó en el archivo de la Cámara de Diputados

La causa por asociación ilícita avanzó en el juzgado de Vásquez y muchos dirigentes nazis importantes pasaron unas semanas en la cárcel: Arnold, Jahare, Korn, Wieland, Volberg, Ziegele, Frohlig, entre otros; un total de treinta y un dirigentes. Estos nazis prominentes fueron defendidos en su mayoría por el doctor Justo Bergadá Mujica, el abogado de confianza de los nazis desde hacía tiempo, que pagó con dinero de la Embajada sumas muy importantes de dinero en concepto de fianza. Todos los domicilios de los dirigentes fueron allanados días más tarde, lo que proporcionó nuevo material incriminatorio. Wilhelm Wieland fue el último responsable del partido nazi en el país. Heirich Volberg ostentaba el cargo de responsable de la oficina económica de las Auslandorganisation, es decir del brazo exterior del partido nazi. Su función era hurgar entre los libros contables de las compañías germanas radicadas en Argentina y determinar el monto que estas debían destinar a la causa hitlerista. En función de este trabajo se redactaban listas negras de empresarios alemanes “rebeldes” o poco comprometidos con la causa. También se presionaba a estas empresas a deshacerse de empleados judíos. Tiempo después fue expulsado del país por sus actividades.

Muchos datos sobre la causa 12.139 contra los nazis se conservan en la Cámara de Diputados



Al año siguiente, en septiembre de 1942, un tribunal de apelaciones de la Cámara del Crimen revocó el fallo del doctor Vásquez y eximió de condena a los dirigentes nazis, debido a que todos los afiliados a la Unión Alemana de Gremios declararon que habían hecho los aportes de dinero de manera voluntaria. Aunque el fallo del tribunal benefició a los dirigentes nazis, puso de relieve el desenfado con que los nazis actuaban en Argentina de manera contraria al decreto de mayo de 1939. Esto desencadenó que el Ministerio del Interior resolviera el 14 de septiembre de 1942 la disolución del Círculo Alemán de Beneficencia y Cultura. Sin embargo, los nazis siguieron reuniéndose, y el 9 de enero de 1943 el ministerio autorizó formalmente estas reuniones con “fines benéficos”. Poco después llegó el golpe de estado de junio de 1943, se disolvió la comisión investigadora del Congreso y los nazis obtuvieron “nuevas libertades” para sus fines. Pero esa ya fue otra historia.

Desde el año 2016 me dediqué a buscar el expediente que Vásquez y su secretario, el doctor Barberis, construyeron sobre las actividades de los nazis locales. El Juzgado de Instrucción 10 ya no existe en el Palacio de Justicia, pero visité a su “sucesor”: En el libro de la Mesa de Entradas aún había en 2016 un viejo libro de actas en que se podía constatar el ingreso de denuncia de la CIAA y el inicio de la causa.

Luego de recorrer innumerables dependencias del Poder Judicial comprendí que el expediente completo seguramente había sido incinerado hacía mucho tiempo. Pero nunca imaginé que parte del material probatorio estaba perdido en los confines y entresijos del Palacio de Justicia; y mucho menos que algún día iba a aparecer.

La Prensa: 24 de julio de 1941. Se llevan las libretas de afiliación


La Prensa, 29 de julio de 1941, descripción del material secuestrado
en la UAG: Las libretas rojas con la esvástica



¿Por qué existe la confusión con el material de propaganda llegado a bordo del “Nan A Marú” y cuál es la historia de ese material de propaganda?

Como dije, todo sucedió casi al mismo tiempo, y el material de propaganda nazi que llegó en el vapor japonés fue una causa de menor importancia en comparación con los allanamientos y el transmisor de alta potencia. 

Los archivos de la Comisión Investigadora y la prensa de época también permiten reconstruir esa historia. El barco japonés, todavía neutral, salió de Kobe el 29 de abril de 1941 y llegó a Buenos Aires el 20 de junio del mismo año, amarrando en la Dársena A, Sección 3. Llevaba en su bodega 83 bultos ordinarios, es decir que no eran valijas diplomáticas, de un peso de entre 6 y 9 kilogramos cada uno, con destino a la Embajada del Reich en Buenos Aires. La dirección de correos y Telégrafos recogió los bultos y los llevó a la Oficina de Correspondencia Internacional, Balcarce 340, donde quedaron retenidos ante la advertencia de la comisión.

Seis días más tarde, los nazis presentaron una nota al Ministerio de Relaciones Exteriores que todavía se conserva en el archivo de la Cámara de Diputados: Alegaron que eran elementos de uso personal del embajador von Thermann. Mientras tanto, el Poder Ejecutivo dictó un decreto que limitaba la acción de propaganda de las embajadas extranjeras que no solo afectó a los nazis, sino también a los británicos.

Finalmente el Ministerio de Relaciones Exteriores autorizó la revisión de los bultos llegados en el Nan A Marú. Recién el 8 de agosto del mismo año, un funcionario de nombre Felipe Chiape, en representación del ministro Ruiz Guiñazú, dirigió la apertura ante dos representantes alemanes. Chiape pidió a los representantes de la Comisión del Parlamento, que también estaban presentes, que eligieran 5 bultos al azar. El primero en abrirse fue el paquete numerado “14.517”. Los cinco paquetes tenían idéntico contenido: “Exclusivamente material de propaganda: folletos, libros, escritos en idioma alemán, inglés y francés…” según los parlamentarios dejaron trascender y de acuerdo a los publicado en el diario La Prensa.

Ninguna libreta de la UAG u otra organización apareció entre los bultos llegados en el “Nan A Marú”. Los nazis no eran tan estúpidos como para enviar material sensible por encomienda postal simple.

La propaganda nazi quedó temporalmente en poder del Ministerio del Interior. Debo confesar que en un principio pensé que el material de propaganda llegado en el vapor japonés fue retenido en Argetina y forma parte del que se encuentra en el Archivo de la Cámara de Diputados. Sin embargo, de acuerdo al historiador doctorado en Alemania Victor La Fuente, actualmente en Berlín, documentos de los Archivos Federales de esa ciudad sobre las comunicaciones entre la Embajada del Reich en Buenos Aires y la capital alamenana, Argentina y los nazis acordaron reexportar la propaganda llegada en el "Nan A Marú" para evitar mayores fricciones entre ambas naciones 


Sobre el material de propaganda y el “Nan A Marú”: 
Diario La Prensa, 8 de agosto de 1941

Descripción del  material de propaganda del Nan A Marú:
Diario La Prensa, 8 de agosto de 1941


El “Nan A Marú”

Fuentes: CIAA, Archivo Cámara de Diputados
Hemeroteca del Congreso de la Nación: Ejemplares diario La Prensa julio y agosto de 1941

 Julio B. Mutti



Los documentos nazis en el Archivo General de la Nación y las actas de Fabricaciones Militares

Prohibida su reproducción parcial o total sin la expresa autorización del autor

Los documentos en el Archivo General de la Nación (AGN)

Seguramente, todos han leído o escuchado en los medios sobre nuevas desclasificaciones de archivos sobre nazis en Argentina. Pero ¿esto es así exactamente?

Si bien la relevancia del material sobre los nazis que el gobierno puesto a disposición en el sitio del AGN es grande, porque reconstruye la historia de cómo ingresaron a Argentina algunos criminales de guerra nazis importantes, la realidad es que no representan una nueva desclasificación. En 1992, a través de un decreto del entonces presidente Menem, se reunieron todos estos archivos provenientes de diferentes organismos del Estado en dicho organismo. Esta iniciativa formó parte del proyecto CEANA (Comisión de Esclarecimiento de las Actividades Nazis en Argentina), que luego de finalizar el examen de estos documentos emitió informes finales muy esclarecedores.

Son aproximadamente 1800 fojas con todo tipo de documentos. Algunos más relevante que otros, como por ejemplo la información migratoria o prontuario de nazis como Mengele o Eichmann. Otros son simples recortes de prensa de diferentes épocas.


Carnet de empleado de Adolf Eichmann, bajo el falso nombre de Ricardo Klement como empleado de Mercedez Benz


¿Pero podría surgir algo novedoso? Las actas de Fabricaciones Militares

Hacer alrededor de 5 años, se realizó una denuncia sobre una nueva ruta de dinero nazi desde Argentina hacia Suiza. Esta denuncia decía que la Unión Alemana de Gremios había girado sumas exorbitantes de dinero para financiar a la Alemania nazi. Sin embargo, los documentos del BCRA y de la Cámara de Diputados disponibles contradicen esta teoría.

Ahora, al parecer, en la misma línea de la investigación de fondos, el Centro Simón Wieshental está poniendo especial énfasis en unas actas secretas del Directorio de Fabricaciones Militares que llegaron a sus manos recientemente. A través de estas actas, que datan de entre 1945 y 1948, se prueba que la empresa estatal ordenó la contratación de personal técnico en Europa y material. Se destinó para ello una suma total, de acuerdo a la indexación hecha por Mariel Fitz Patrick, alrededor de $ 5.000.000 de dólares estadounidenses actuales. Pero como vamos a ver a continuación, solo una parte de ese dinero pudo haber sido destinada a técnicos alemanes.

Si bien estas actas no se encuentran entre el material al que tenemos acceso en el AGN desde hace décadas, tengo la certeza de que formaron parte del materia consultado para el proyecto CEANA. Fueron examinadas detenidamente en los años noventa por el notable historiador Robert Potash, ya fallecido. Sus conclusiones sobre las actividades de FM formaron parte del segundo informe CEANA publicado en 1998.

Una de las actas del Directorio de FM, publicada por Infobae el 8/5/2025


Las actas no estaban clasificadas hace treinta años y tampoco lo están ahora. Pero para poder emitir una opinión profunda debería poder examinarlas en personalmente. Como dudo que eso sea posible, resulta interesando recordar que dijo Potash en 1998 sobre ellas y los técnicos alemanes reclutados por FM.

Luego de acceder a las memorias anuales de Fabricaciones Militares, a la colección completa de varios volúmenes de las actas de las reuniones semanales del directorio, un volumen aparte de Resoluciones Secretas y los legajos individuales de técnicos y científicos que trabajaron bajo contrato, para Potash resultó evidente que los oficiales de la FM consideraron que la contratación de servicios de personal técnico especializado proveniente de Europa constituía una oportunidad para superar la debilidad industrial de la Argentina. Incluso antes de finalizar la guerra, el Directorio aprobó contratos para una serie de técnicos formados en Europa, que incluyó a alemanes y polacos, y que habían llegado a la Argentina antes o durante la contienda. El primer intento para reclutar personal directamente de Europa data de junio de 1945.

En Europa, la Legación argentina en Berna, Suiza, colaboró con FM y el consulado en Zurich. Enrique Moss, el cargado de la Legación en Berna, recibió instrucciones de FM para llevar a cabo diversas misiones, que incluyeron la firma de contratos en nombre del organismo con ingenieros y científicos alemanes y austríacos, a los que se suministró documentación y dinero. Moss puede ser un personaje clave en esta historia. Sin embargo, Marcia Ras (Universidad de Buenos Aires, Becaria de Yad Vashem, del European Holocaust Research Infrastructure y del Holocaust Research Institute), consultada sobre Moss por este autor, indicó que no hay pruebas documentales, hasta ahora, que levanten sospechas sobre una colaboración del diplomático en el reclutamiento de técnicos con un pasado nazi comprometedor.

Potash supo por las actas de FM que también se firmaron varios contratos en el consulado de Zurich, pero en este caso la firma estuvo a cargo de un miembro del Directorio de la empresa, trasladado especialmente para llevar a cabo este reclutamiento.

Otro organismo que desempeñó un papel en el reclutamiento de “talentos” para FM fue la Comisión de Adquisiciones Aeronáuticas, que había sido enviada a Gran Bretaña. Esta comisión tuvo a su cargo las negociaciones preliminares con los 17 ingenieros polacos cuyos contratos fueron autorizados por el Directorio de FM en agosto de 1947, y firmados en Londres en octubre y noviembre de ese año. Es decir que los fondos de FM sirvieron también para reclutar técnicos polacos y de varias nacionalidades, no solo alemanes. Un dato importante para tener en cuenta.

La tarea de contactar técnicos extranjeros para FM también fue llevada a cabo por miembros del Directorio, enviados con tal misión a Europa. Los archivos muestran que el coronel Julio Hennekens fue enviado a Suecia e Inglaterra a fines de 1945, y al continente al año siguiente; hubo otros también. Los tres coroneles enviados, a juzgar por sus apellidos, eran de ascendencia alemana y, presumiblemente, hablaban el idioma. Este es otro dato muy importante para tener en cuenta.

Pero FM también utilizó especialistas importados para que regresaran a Europa en misiones de reclutamiento de colegas. En los documentos de FM destaca el Dr. Jorge Weiss, un especialista en comunicaciones.

Una de las actas del Directorio de FM, publicada por Infobae el 8/5/2025

El punto crucial a determinar en este asunto

La tarea de determinar cuántos de los europeos reclutados por Fabricaciones Militares fueron nazis, criminales de guerra o colaboradores de los nazis es un proceso que en 1998 Potash dejó incompleto; que pueda ser completado, despierta, al menos de mi parte, un gran interés.

Una lectura minuciosa de las Actas del Directorio de FM le permitió a Potash extraer 310 nombre. Al momento de redactar el informe de 1998, llegó a consultar 169 de los 310 legajos. Algunos estaban perdidos y otros no fueron analizados por falta de personal o tiempo: 10 correspondían a argentinos nativos, y otros 16 a residentes de antes de 1945. De los 143 contratados restantes que se analizaron, muchos legajos no estaban completos. En 21 casos, faltaban la fecha y/o el lugar de nacimiento, lo que dificultó ubicar sus nombres en las listas de miembros del partido nazi o de los criminales de guerra. Unos 79 fueron clasificados como alemanes, 12 como austríacos, y 25 como polacos. Otras procedencias fueron: 3 húngaros, 3 rusos, 2 yugoslavos y uno de cada uno de los siguientes países: Suecia, Italia, Francia, Checoslovaquia, Ecuador y Colombia. En diez casos no se pudo establecer su nacionalidad, pero al menos 7 tenían apellidos alemanes o austríacos. Por lo tanto, 98 de los 143 científicos, ingenieros y técnicos contratados por la FM después de 1945 provenían de los países que formaban parte de la Alemania nazi al finalizar la guerra.

Usando los nombres de 27 alemanes y de un austríaco de quienes disponíamos datos completos, arrojó ocho identificaciones positivas. Cuatro de estos nombres figuraban en el Registro Central del Partido Nazi (Zentralkartei) que se llevaba en la sede administrativa central del NSDAP, mientras que los otros cuatro figuraban en el Registro local (Ortsgruppenkartei), que era el registro regional de afiliados al Partido. Del resto no se llegó a contrastar contra las listas del partido.

Aquí debemos detenernos para realizar una importante reflexión: 

Los países que más técnicos de afiliación nazi reclutaron luego de la guerra fueron los Aliados vencedores, con la URSS y EE.UU a la cabeza. Lo que significa que un nazi afiliado al parido que hubiese sido reclutado por la Argentina no resulta en algo fuera de lo que cualquier país hacía en esa época. Otra cuestión diferente sería si, como en el caso de Eichmann, se determinara que se reclutaron criminales de guerra, además de afiliados al partido nazi, por supuesto: Es decir, nazi no es sinónimo de criminal de guerra; debemos hacer esa distinción.

Para agregar un nuevo eslabón a la cadena de la ruta de las ratas, es necesario demostrar que dentro de ese grupo de técnicos de países del Eje reclutados con el dinero de Fabricaciones Militares llegaron criminales de guerra, no simples nazis afiliados al partido, tal vez por convicción genuina o por conveniencia. 

En definitiva, si el Centro Wiesenthal logra conectar las operaciones y la financiación de FM con al menos un criminal de guerra nazi, habrá logrado un nuevo y significativo avance.   

 "Juan, lo viejo funciona": Si la intención del gobierno es treaer a la actualidad casos más comprometedores para el peronismo, están desperdiciando otras fuentes más prometedoras

Se sabe muchísimo desde hace décadas sobre esta metodología de escape nazi y la participación de Argentina en ella. No es nada nuevo o novedoso.

Luego de la guerra, Argentina montó un sistema de reclutamiento de técnicos que habían trabajado para Alemania; así llegaron Tank, Horten y otros destacados ingenieros. Otras naciones importantes también lo hicieron. Sin embargo, el Gobierno argentino se dedicó, bajo este sistema, a aceptar a criminales nazis que necesitaban urgentemente escapar de Europa y ocultarse con pasaporte falso. De técnicos no tenían nada. Muchas veces la documentación para el escape no fue proporcionada por Argentina, sino por la Cruz Roja u otras naciones. Horst Fuldner, un argentino ex SS, fue uno de los principales “reclutadores” de nazis que tuvo el Gobierno argentino en Europa. Proporcionó papes y facilitó la huida de muchos nazis que de técnicos no tenían nada. Pero no fue el único.
No solo llegaron criminales alemanes, el gobierno nazi croata casi completo se exilió y prosperó en Argentina gracias a esta ruta de escape.

Si lo que se busca es volver a poner en agenda la relación de Perón con los nazis, me pregunto por qué no se recurre a historias más concretas y menos rebuscadas, como el caso Osnar Helmuth, solo por poner un ejemplo.

Julio B. Mutti, Mayo de 2025

Fuentes:

Segundo informe CEANA, 1998, Robert Postash y Celso Rodriguez:

PERSONAL NAZI Y COLABORACIONISTA UTILIZADO POR EL EJERCITO Y LA DIRECCION GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES (DGFM). PROYECTO DE INVESTIGACION DE LA CEANA. Informe de avance, julio de 1998.

Infobae: Documentos desclasificados: Fabricaciones Militares destinó USD 5 millones a misiones secretas en Europa al finalizar la Segunda Guerra. Mariel Fitz Patrick

Documentos sobre Enrique Moss en la Legación de Suiza: Swiss Federal Archives SFA (Gentileza Marcia Ras)



El último escape del nazi Josef Schwammberger

Por Juan Pablo De Toni

“Era la mañana del 19 de noviembre de 1987. La tarea previa había sido intensa, y no faltó quien dijera que no se justificaba. En varios automóviles nos dirigimos a la localidad de Huerta Grande. Teníamos que actuar para evitar que se escapara. Iba a supervisar el operativo policial y a concretar personalmente la orden de detención que había librado por escrito".

Relata en un artículo de La Voz del Interior el ex Juez Federal de la Nación Miguel Rodriguez Villafañe, minutos previos a que una de las etapas más crueles del siglo XX tuviera un capítulo importante en la localidad de Huerta Grande. Al llegar a la casa en la que se estimaba que estaba, el juez ordenó que se cubrieran todas las salidas y cuando preguntó si se encontraba Leo Franz Joseph Schwammberger, una señora le indicó el primer piso. El entonces juez pidió subir solo y luego de interrogarle acerca de su identidad y obtener una respuesta afirmativa, Rodriguez Villafade le comunicó que estaba detenido a cargo del Juzgado Número 3 de La Plata. El hombre de 1.76 metros de estatura y que tenía un manejo duro del castellano se encontraba sentado en una cama y no opuso resistencia. Mediante las armas de la justicia se detenía a uno de los cinco criminales de guerra más buscados del momento, pero también comenzaron a surgir una serie de capítulos en blanco de esta historia.


Días después a la captura, medios de prensa informaron luego de producirse el arresto en Huerta Grande, que el nazi de 75 años habitaba sólo hacía dos semanas la pensión de la familia Germann, y de allí pensaba irse unos días después. Además, el individuo no poseía ningún tipo de equipaje. ¿Quién cobró la recompensa? y ¿Quién vendió a Josef Schwammberger? No tardaron en transformarse en las incógnitas de esta historia, de posibles intervenciones de agentes secretos israelíes y de reflotar las viejas traiciones entre camaradas alemanes. Vicente Bretal quien fuese juez del Juzgado Federal N°3 de La Plata en aquellos días de 1987, retomó el caso de la extradición de Schwammberger a causa de una información que recibió en su despacho: El ex teniente de las SS estaba viviendo en la localidad de Huerta Grande en la pensión de una familia alemana. Luego de confirmar y chequear los datos obtenidos, se puso en contacto con el Dr. Rodriguez Villafañe en Córdoba. Existieron numerosas versiones y rumores en lo que respecta a la supuesta recompensa. En primer lugar se habló de que Dolores Germann fue quien entregó a su huésped a cambio de 250 mil dólares. En segundo lugar, se señaló que ésta cobró solo 50 mil y el resto un tercero. En tercer y último lugar, también corrió el rumor que los recompensados fueron miembros del poder nacional y del municipio local. Finalmente la recompensa existió. Alfred Steim, fiscal de Crímenes de Guerra de Alemania Federal, reconoció ante el Congreso Judío Mundial reunido el 7 de mayo de 1990 en Alemania Federal: "Se han pagada 500 mil marcos (310 mil dólares) a un informante que posibilitó la captura de Schwammberger.Y la cifra es 10 veces mayor a cualquiera de las diez pagadas con anterioridad.”

Un articulo publicado por el Diario del Valle del 16 de febrero de 1992, puso en la mira al matrimonio de Helmuth (ex miembro de la Luflwaffe) y Dolores Germann, dueños de la casa de dos pisos ubicada en Florencio Ameghino 155 de la localidad serrana, donde se produjo el arresto de Schwammberger. Según testimonios de vecinos de Huerta Grande que han tenido una relación cercana con esta familia, la pareja atravesaba una difícil situación económica en aquellos días de 1987. Después de lo ocurrido el 13 de noviembre, Dolores y Helmut refaccionaron su casa y realizaron distintos viajes a Europa, lo que induce a pensar que esta vuelta de tuerca en la economía de los Germann está relacionada con la recompensa ofrecida por Alemania. También la nota describe a Dolores como una mujer "totalitaria y proclive a imponer sus decisiones" y agrega, de acuerdo a algunos testimonios, que "Dolores manifestó en varias oportunidades, la inteción de crear un grupo neonazi o pronazi, sin que esta propuesta tuviera eco en sus allegados.

Por otro lado, Jorge Camarassa, autor de "ODESSA al Sur, cita como posible beneficiario a un hombre llamado Fried Guth que vivía en las inmediaciones de Córdoba. Su nombre figuraba en las listas de criminales de guerra que confecciona periódicamente el centro Simon Wiesenthal y fue quien condujo a Schwammberger a la propiedad de los Germann. El autor plantea otra hipótesis muy difícil de comprobar, que lleva a que el ex gobernador de Córdoba, Eduardo César Angeloz, fue quien recibió la recompensa. Hoy por hoy, los vecinos recuerdan aquella mañana de primavera pero no se animan a sumergirse completamente en el recuerdo. Hablan de una mujer mayor de edad, quien encierra todas las respuestas. Pero como es de esperarlo, Dolores Germann, "la alemana", como se la conoce entre los aledaños, no da explicaciones a periodistas y no hace declaraciones al respecto de esta historia que puso a la localidad de Huerta Grande en los grandes medios de prensa del mundo, cuando el quinto criminal de guerra nazi más buscado del mundo fue capturado en su chalet de dos pisos.

“Estábamos asombrados", comentó uno de los vecinos. "Fue un operativo espectacular. Hubo tareas de inteligencia y reconocimiento del lugar. Arribaron en dos autos y se dirigieron directamente al domicilio en donde se encontraba Schwammberger y lo arrestaron”, señaló. También agregó que en el barrio se conocía que diez o quince días atrás de la detención, los Germann habían alquilado una habitación a un miembro de la colectividad que provenía de las localidades serranas de Villa General Belgrano y La Cumbrecita: “Se sabía que había una persona viviendo. Incluso el ex piloto de la Luftwaffe, Helmut Germann, hablaba con él. Se comentaba que paseaba por el centro de la ciudad e iban al bar Quitapena, como si fuese un turista normal.”

Como si esto fuera poco, tres días después de la caza de Schwammberger, el día lunes, un vecino de alrededor de 75 años murió asesinado. Debido a la proximidad de tiempo entre ambos sucesos, la hipótesis de una venganza por la posible entrega del criminal de guerra estaba en la boca de todos. Esto dio como secuela una especie de psicosis temporal en los habitantes del lugar. Se buscaron todas las variables y nexos posibles. El homicidio tardó treinta días en esclarecerse por la confesión de su propio autor, y no guardaba ningún tipo de relación con lo ocurrido tres días atrás. La relación de los Germann y sus vecinos no cambió para nada. "Ellos sostuvieron que fue un huésped, que necesitaban el dinero y que alquilaron la habitación”. Concluyó la fuente.


Otro huésped me La Falda 

¿Fue Leo Franz Joseph Schwammberger el único criminal nazi que residió en Punilla?

El recuerdo colectivo de algunos faldeases y los libros escritos por Carlos Panozzo dejan asomar la respuesta. Señalan que el responsable y artífice de la llamada "Solución Final" que exterminó a 6 millones de judíos, Adolf Eichmann, visitaba con frecuencia a la familia Werner, dueña de uno de los primeros chalets de Villa Edén. Uno de los tres hijos del genocida entabló romance con Elvira Pummer, hija de Francisco Pummer, jardinero de Werner por más de 30 años, a finales de los años '50. Finalmente, ambos contrajeron matrimonio en 1961 y la ceremonia religiosa se realizó en privado un día de semana en la Parroquia Santísimo Sacramento de ciudad de La Falda. Panozzo afirma en uno de sus libros: "Era común ver a los Eichmann por las calles de la ciudad”

¿Quién era el detenido?

Increíblemente, se trataba de un nazi de ancestros judíos que arribó a la Argentina el 19 de marzo de 1949 utilizando su verdadero nombre pero con nacionalidad italiana. Fue jefe de custodia de los guetos de Kzwadow y Sazrnensot y de los campos de trabajos forzados de Mieles y Przensyl en Polonia, donde asesinó a no menos de 15.000 judíos. Su tarea más importante fue la de deportar remesas de millares de judíos a Auschwitz, la que realizó con un exceso de celo. Según lo relatado por Simon Wiesenthal en una conferencia de prensa en la década del '60, Schwammberger nunca había superado la jerarquía de teniente dentro de las SS de Hitler a causa de que su arianidad no era pura y tenía antepasados judíos. Según el libro "ODESSA al Sur" de Jorge Camarassa, el «teniente de las SS fue capturado por los aliados una vez acabada la guerra y sentenciado a cumplir una condena impuesta por los Tribunales de Austria en la prisión de Landeck, en el Tirot. No obstante, el criminal logró escapar, se dirigió a Italia y para marzo de 1949 ya se encontraba radicado en San Isidro, Buenos Aires. Reconocido en 1962 por una sobreviviente de un campo de concentración, huyó a Capital Federal en 1963, a Don Torcuato en 1965, a La Plata en 1971 y a Temperley en 1981, lugar donde residió hasta 1987. Schwammberger nunca ocultó su condición de prófugo en el país utilizando siempre su verdadero nombre con el cual se nacionalizó y con el que figuró en los registros públicos del país. Alojado en la Unidad Penitenciaria N° 9, el 23 de noviembre sufrió un ataque cardiovascular. La descompensación se produjo por la ingestión de benzodiacepina, lo que produjo un shock al mezclarse con otros sedantes recetados con anterioridad, lo que pareció una inducción al suicidio o un Intento de homicidio. Una vez superada la situación y confirmada el alta, fue trasladado a Caseros y de allí extraditado hacia Europa, donde se Juzgó a este hombre viejo y frágil de 80 años, quien aparentemente sufría de demencia y la enfermedad de Parkinson, y quien, mientras que no negaba los cargos en su contra, decía no tener ningún recuerdo de la Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1992 fue condenado a prisión perpetua por las atrocidades cometidas 50 años atrás.

Quien era el piloto de la Luftwaffe que escondió a Schwammberger, por Julio B. Mutti

Hubo dos pilotos de la Luftwaffe con el nombre Helmut Germann. Uno se perdió en acción en 1940 piloteando un bombardero bimotor Do 17.
El vecino de Huerta Grande, protector del nazi Schwammberger, al parecer fue un Feldwebel piloto del 9/KG-100. Su nave era un Do 217 K-3 (Werk # 4733) "6N + GT". Este avión se perdió el 15 de agosto de 1944. Germann y su tripulación lograron escapar de su avión averiado después de atacar un barco frente a St. Raphael, Francia. El aparato se estrelló en Barbastro, Huesca, España. Se informó que la tripulación fue internada, sin mención de repatriación. Tripulantes: Gefreiter Erich Brucker y Gefreiter Fritz Jahrens.

Debo mencionar que según los papeles de la Luftwaffe, Germann debía tener 33 años cuando llegó a la Argentina, mientras que en el CEMLA aparece como soltero de 31 años. Tal vez un error del funcionario de migraciones.

Fuente: Investigador de la Luftwaffe Tom Kracker 


La tumba de un "nazi" ¿escondida en Totoras?

 Artículo escrito por el profesor Diego Bocco


Principios de abril.

Agustín, alumno de la escuela rural EFA de Totoras, hizo una pregunta “inquietante” en medio de una clase de Totalitarismos y Autoritarismos en Europa: - “…Yo estoy viviendo en la estancia La Germania… ¿Tendrá algo que ver la tumba que hay ahí en el monte, en medio de los pastizales? Tiene un apellido raro… Es a quinientos metros, más o menos, de donde vivimos”. Una semana después, Candela, la hermana de Agustín procedía con la misma pregunta.

Siempre escuché de los “viejos” de Totoras, cuando era chico, de la supuesta presencia de alemanes que se refugiaron en campos de la región tras la guerra. Incluso que Hitler se habría protegido en la estancia Los Leones un tiempo, en Clason. Siempre es difícil, y también injusto, etiquetar de cualquier manera y sobre todo partiendo de un prejuicio. Ni hablar si el tema tiene que ver con una “identidad/afinidad política”. En el caso del nazismo la cosa se hace más compleja todavía. La pregunta del título es tendenciosa y también amarillista. Me la permito hacer mientras se desanda el camino a una respuesta provisoria.

Para acercarnos a la cuestión está bueno preguntarnos, en cambio, quienes fueron ANASTASIUS NORDENHOLZ, ANITA NORDENHOLZ (su hermana) y ALFRED PLOETZ.

El padre de los Nordenholz se llamó Guillermo Federico (Nordenholz), fue cónsul de Prusia y dueño y creador de la estancia La Germania, ubicada a pocos kilómetros de Totoras, entre Clason y Las Rosas. Se estableció en Buenos Aires en 1850, y una década después adquirió campos para establecer la estancia en un espacio cercano a las 5.500 hectáreas. En un plazo de quince años el tamaño se triplicó. El cónsul falleció en 1912 y el condominio de la propiedad quedó, hasta 1938, en manos de sus tres hijos: Anastasius, Ángela, y Anita.

Anastasius Nordenholz, el único hijo varón del cónsul, nació en 1862. En Europa trabajó como profesor y como periodista, y acá en el país como científico y como granjero. Llegó a Berlín en 1888 para hacer sus estudios universitarios y ahí mismo se unió a la Asociación de Estudiantes Alemanes. Esta agrupación tenía como principios a la “germanidad”, a la “monarquía” y al “cristianismo”. A finales de la década no solo era antijudía, sino también extremadamente “nacionalista”.

Pero volvamos a Anastasius. En varios sitios web norteamericanos se lo menciona como el padre de la Cienciología, una religión moderna que tiene entre sus adeptos a John Travolta y a Tom Cruise, pero que en tiempos de Anastasius, el eje rector era el conocimiento. Si bien el fundador de dicha iglesia fue un norteamericano llamado Ron Hubbard, Nordenholz acuñó el término.

En Alemania, Anastasius Nordenholz fue amigo y “apoyo financiero” del médico ALFRED PLOETZ (creador del concepto de Higiene Racial) con quien publicó en 1904 la “Revista de las Razas y de la Biología Social”. Al año siguiente fundaron la Sociedad para la Higiene Racial y Alfred Ploetz se casó, en segundas nupcias, con ANITA NORDENHOLZ. Ploetz y Anastasius se convirtieron en cuñados. Uno de los propósitos de Alfred Ploetz era “salvar a la raza nórdica”. Afirmaba que “el apoyo a los pobres debe ser mínimo y solo darse a las personas que ya no tienen ninguna influencia en el cuidado de sus crías. Este y otros sentimentalismos humanos, como el cuidado de los enfermos, los ciegos, los sordos y los mudos, de hecho, de todos los débiles, solo obstaculizan o retrasan la eficacia de la selección natural.” Alfred Ploetz pretendía una “selección de genética sana y de alta calidad”. En el año 1933 escribió un artículo con elogios a Hitler, señalándolo como el hombre “que, a través de su fuerza de voluntad, está sacando la higiene racial alemana de la maleza”. Tres años después Hitler lo nombraba como profesor, por su trabajo e influencia en el desarrollo del Tercer Reich.

Si volvemos a Argentina, a la estancia La Germania y recorremos su historia, encontramos en un artículo periodístico de los años ´40, (colección del dueño actual de la estancia, Darío B.) que el padre de Anastasius y de Anita, recibió en Clason a figuras como el príncipe Ferdinand de Hohenzollern, al ex zar Ferdinand de Bulgaria, y al mismo presidente Julio Argentino Roca. Nada subestimable la importancia e influencia de los Nordenholz.


Anastasius Nordenholz murió en Argentina en 1953. A pesar de su labor administrativa en la estancia, siguió viajando a Alemania hasta poco antes de su muerte. Alfred Ploetz, el creador de la Sociedad de la Higiene Racial, falleció en Alemania en 1940. Su mujer, Anita Nordenholz, se hizo cargo acá en Argentina de lo que le tocó en herencia de La Germania y fundó la Cabaña y Estancia El Orión, hoy propiedad de la empresa láctea Verónica.

…La respuesta a la pregunta de Agustín y de Candela, con toda certeza es un “SI”. La tumba que está perdida o escondida en el monte… la tumba de Anastasius Nordenholz tiene que ver con la Historia. Lamentablemente, ese monte ubicado a quinientos metros de su vivienda no pertenece ya a La Germania, sino a otro productor que adquirió hectáreas en la zona. Con todo derecho, el propietario eligió resguardar su nombre y también la ubicación de la tumba, alegando que la noticia podría generar visitas desordenas e inconsultas a la propiedad. Más allá de los datos y de la ubicación, lo que crece en latidos, son las preguntas: … ¿Qué pasó con Anita Nordenholz, esposa de Alfred Ploetz, uno de los sembradores de la semilla que germinaría como nazismo? ¿Qué rol tuvo ella después de la guerra y de la caída del régimen? ¿Habrá propiciado asilo a los jerarcas que, como es sabido, tenían recibimiento en la Argentina de Perón? ¿Habrán existido conexiones en otros lugares o propiedades de la región? ¿La historia termina ahí? ¿Por qué las tumbas, en situación de abandono y en un monte perdido, no cobraron la importancia que merecen?

Qué bueno que estas preguntas no son de Agustín y de Candela. No sabría qué responderles...

El hombre que fue detenido en Argentina por su parecido con Bormann

La última semana de septiembre de 1960, la pequeña ciudad de Zárate, al norte de la provincia de Buenos Aires, sufrió una revolución inesperada. Un inmigrante alemán que trabajaba en una empresa de la construcción por $180 diarios, fue detenido acusado de ser nada menos que el siniestro Martin Bormann, visto por última vez quince años antes mientras intentaba escapar del Führerbunker.

Hasta el ministro de Interior, Alfredo Vítolo, declaró que el detenido tenías las características físicas de Bormann. La Embajada de Alemania Occidental en Buenos Aires comunicó rápidamente que pediría la extradición si el hombre realmente era Bormann


Sin embargo, los exámenes antropométricos más exhaustivos fueron negativos; para el 30 de septiembre, las crónicas en los diarios comenzaron a dar cuenta de que Fleger no era Martin Bormann. El hombre negó vehementemente ser Bormann de inmediato. No solo había llegado a Argentina en 1944, dijo, sino que había vivido varios años antes en Chile; fue allí donde perdió su brazo derecho en una mina.

En Mannheim, Alemania, la Sra. Gertrude Wiens le dijo a la policía que el hombre era su hermano, Walter Flegel, quien había emigrado a Argentina hacía 30 años. Dijo que había recibido cartas enviadas por él desde Zarate. Oskar Riester, jefe de la policía de Mannheim, dijo que su declaración parecía creíble y que había informado a Interpol, la organización policial internacional. Por otro lado, en Bonn, se declaró oficialmente el jueves en el Ministerio Federal de Justicia que si hubiera habido alguna duda de que el alemán arrestado en Argentina fuera Martin Bormann, el gobierno federal habría solicitado inmediatamente su extradición.



Para 1960, se desconocí que Bormann, el último Reichsleiter del partido nazi, estaba enterrado en la Estación Lehrter, justo donde los testigos dijeron que lo habían visto por última vez. En 1972, unos trabajadores de la construcción descubrieron sus restos, a los que años más se sometieron a una examen de ADN que confirmó su identidad