U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Mostrando entradas con la etiqueta Historias de la Patagonia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias de la Patagonia. Mostrar todas las entradas

El misterio de la supuesta radiosonda nazi de Tierra del Fuego

Para escribir historia, es necesario comenzar a investigar sin ideas preconcebidas y trabajar con profesionalismo, sin importar el lugar a donde nos lleven los datos encontrados.
En octubre de 2021, se descubrió una radiosonda alemana cerca de Tolhuin, Tierra del Fuego. Las radiosondas son instrumentos que se transportan en globos meteorológicos para recopilar y transmitir datos atmosféricos.
La ubicación remota y la presencia de símbolos nazis en el dispositivo dispararon todo tipo de teorías.


Sin embargo, @german.lorenz y un equipo de personas honestas y profesionales, logró demostrar con datos irrefutables que la radiosonda encontrada es un modelo Graw H50 fabricado a partir de 1950. Tiene inscripciones en alemán, incluyendo la frase "Wehrmacht Eigentum" que significa "propiedad del ejército", y una esvástica.
La empresa Graw fue fundada en 1938 y proporcionó radiosondas al Ejército alemán. Después de la Segunda Guerra Mundial , la empresa se trasladó a Nuremberg y continuó fabricando radiosondas. El modelo Graw H50 se fabricó hasta 1965. Los componentes utilizados para fabricar la radiosonda se fabricaron originalmente con fines militares y se reciclaron después de la guerra.

Fuente: Revista La Lupa, año 14, n° 25 pp 4 en adelante




El acorazado Schlesien en Mar del Plata y la Patagonia

En diciembre de 1937, el acorazado Schlesien, un viejo buque de la Kriegsmarine, atracó en Mar del Plata. Oficialmente se trataba de una visita de buena voluntad de un buque escuela. En realidad, los alemanes realizaron tareas de propaganda entre sus colonos e inteligencia sobre las costas argentinas, incluso tan al sur como Comodoro Rivadavia, en vistas de una guerra inminente.

En Mar del Plata fue recibido por el intendente José Camusso. Se les hicieron numerosos agasajos al comandante Friedrich Wilhem Fleischer y a toda la tripulación, parte de la cual viajó a Buenos Aires para diversos actos.

Para la primera semana de enero, el Schlesien estaba en la Patagonia, donde centenares de alemanes y sus hijos nacidos en Argentina se dieron el gusto de navegar a bordo del buque.

La fotografía grande en la que se va la torreta de proa doble de 280 mm. es una hallazgo inédito. Fue secuestrada por la Policía Federal en casa de un dirigente nazi de apellido Engalland en 1942. Sobrevive en un viejo archivo argentino en la Cámara de Diputados.

Podemos agregar el Schlesien, botado en 1906, fue parte de la batalla naval más grande de la historia, la batalla de Jutlandia. Fue parte del escuadrón de acorazados pre-Dreadnought, los “acorazados de 5 minutos”.



Fotografías en el AHCD


Fotografías en AGN

¿Submarinos alemanes en el estrecho de Magallanes?

Publicado por el diario La Prensa. Circa 1940.

Según noticia periodística del día 23 (diario "La Verdad", de Magallanes), se habría avistado "en el estrecho de Magallanes" frente a Punta Arenas, un submarino de nacionalidad no identificada, de gran tamaño y armado con un cañón a proa, que navegaba hacia el Atlántico, al parecer en compañía de un buque tanque". A pesar de la precisión de los datos, es muy probable que se trate de una información imaginaria y tendenciosa por las razones siguientes: Submarino alemán es casi imposible que ande por aguas tan alejadas, donde no hay tráfico británico que valga la pena (uno que otro barco frigorífico en viaje directo de Tierra del Fuego o Patagonia a Inglaterra, ni andan buques de guerra más que en las Malvinas. Se explicaría que frente a estas últimas pudiese ponerse en acecho un submarino alemán, pero en tal caso no se dejaría ver en Magallanes. El océano Indico y las Indias Holandesas constituyen sin duda un buen campo de caza, pero la travesía indicada seria la del cabo de Buena Esperanza y no la de Sud América: por lo demás, la información señala que el submarino en cuestión iba al este, no al oeste. 

Los submarinos no están hechos para esas latitudes, siempre tempestuosas y donde la mar es muy gruesa, ni para campaña oceánica tan larga. El petroleo del buque acompañante haría más falta seguramente en Alemania que en lejana aventura. Y, por último, la presencia en esas aguas, sin aviso, de buques beligerantes, sobre todo de un submarino, acarrearía inmediatas complicaciones con las naciones de América, que acaban de declarar su zona de seguridad de 300 millas. Para tal campaña se prestan mucho más un crucero de superficie, un Scharnhorst, un "acorazado de bolsillo", un buen mercante armado, contingencia que ha de constituir sin duda una pesadilla para el Almirantazgo británico. Y con ello llegamos a la segunda hipótesis, la de ser británico el submarino en cuestión. Gran Bretaña tiene submarinos de sobra para sus actuales necesidades estratégicas, y es muy posible que tenga a algunos distri-buidos en los diversos puntos focales donde prevea el ataque enemigo al comercio. Y por más que en la Tierra del Fuego no haya mayor tráfico, bien puede tener algún submarino por esos lados. pero estacionado en Puerto Argentino (Stanley), no sobre la Tierra del Fuego. 
Sumergible chileno de fabricación británica, que bien pudo ser
confundido con un barco germano
Nota: Las observaciones del redactor son muy acertadas. Era virtualmente imposible que un sumergible alemán estuviera en misión de combate en aquellas latitudes. Además, si era un lobo furtivo en extraña misión de espionaje, que hacía allí y no en las costas bonaerenses. Tampoco había reportes de sumergibles británicos en aquellas zonas, por lo que seguramente se trató de un avistaje falso o una confusión. Tampoco hay indicios de que los militares chilenos o los argentinos se movilizaran por esta noticia.
Pero bien, ya sabemos que la leyenda está instalada y las noticias de este tipo daban la vuelta al mundo ya desde los tempraneros años de la guerra.


Nazis en el Cono Sur: una aproximación a partir de dos lecturas

Por Antonio Bernárdez Sobreira

«Guerra. Nazis. Argentina. Décadas de escuchar fábulas, la mayor de ellas que Adolf Hitler acabó sus días tranquilamente mirando el Mar Austral desde la costa del golfo de San Jorge. Nada lo prueba, pero sí es cierto que en Comodoro Rivadavia, la mayor ciudad de la Patagonia, vivió un sosias de Hitler –Alexander Schikorr- que participaba en las actividades de los nazis de la zona, numerosos y descarados»
(Xavier Alcalá en el prefacio de Nazis en las sombras, p.13).

Alexander Schikorr (foto cortesía de Xavier Alcalá).

El veterano novelista gallego Xavier Alcalá viene de publicar recientemente, en lengua gallega, la obra The Making Of, que narra la historia de un emigrante galaico en la Argentina de los 30 y 40 mediante la combinación de dos planos: la biografía novelada de un personaje real y el proceso de investigación y construcción de dicho relato, que se remonta al final de los años 80. Para el historiador, la novela puede ser de gran interés por la detallada reconstrucción del marco político y social de la época, en especial en lo relativo a la presencia nazi en el gran país austral, su implantación social, sus redes de espionaje y delictivas, en particular en la Patagonia y el entorno de Comodoro Rivadavia. En este sentido, además de las aportaciones propias recogidas (de forma importante pero no exclusiva) de personas vinculadas a la emigración (en especial de Manuel Antonio Rey Flórez, fallecido antes de publicarse el libro y quien hizo un ingente trabajo de archivo en fuentes policiales y judiciales que constituye la base documental de la novela), Alcalá es tributario también de las investigaciones del historiador argentino Julio B. Mutti, quien, y dentro de una obra más amplia, en 2015 publicó Nazis en las sombras, donde reconstruye las actividades clandestinas alemanas durante el período bélico, fundamentalmente las relacionadas con el espionaje y el apoyo logístico a la causa del III Reich.

No es nuestra intención (ni es el lugar adecuado) hacer una reconstrucción exhaustiva de todos los aspectos históricos explicitados por ambas obras y sobre los cuales hay abundante publicística en el País Austral. Antes bien, a partir de la lectura comentada de pasajes de The Making Ofy Nazis en las sombras, sí que queremos poner en valor la reconstrucción de la memoria de la implantación nazi en la Argentina, más allá de las teorías conspirativas relacionadas con la acogida de refugiados del Reich, en especial criminales de guerra, sujetas a una vieja controversia.

En este sentido, pretendemos destacar aspectos como la presencia germana y su actividad pro-nazi en el contexto previo a la guerra, el peso de la colonia alemana en la Argentina contemporánea o la construcción de redes de apoyo al III Reich.

La presencia alemana en Argentina creció exponencialmente a lo largo de los siglos XIX y XX (1). Así, si en 1869 según los censos estaban registrados 4.989 alemanes, en 1895 ascendían a 17.143, contabilizándose 26.995 en 1914. Germán C. Friedmann constata, de todas formas, que los dos últimos recuentos daban cuenta solamente de los naturales del Reich, obviando a sus vástagos y a aquellos que siendo germano-hablantes se consideraban alemanes, destacando los llamados «alemanes del Volga» (Wolgadeutschen), presentes en el país desde 1878. Por lo tanto, el número de personas de habla alemana en la Argentina podría ascender en 1914 a unas 100.000, con un incremento posterior hasta aproximadamente 300.000 (Mutti habla de unos 250.000), tras las oleadas inmigratorias del período de Weimar y el inicio del régimen nacionalsocialista, que incluyeron «alemanes» procedentes del propio Reich, Austria-Hungría, Rusia, EE.UU, Brasil o las antiguas colonias, en el caso de los EE.UU o Brasil relacionado ello con el resentimiento con aquellas naciones que participaron en la humillación del Imperio, lo cual decantó Argentina como un destino atrayente. En palabras de Mutti (p. 24):

«Una vez firmado el armisticio y restablecidas las líneas trasatlánticas, el puerto de Buenos Aires se vio inundado de alemanes, a tal punto que en la década siguiente los germanos representaron la tercera lengua inmigrante detrás de españoles e italianos (…)».

De esta forma, en los años 30 y 40 el nazismo disponía de un buen humus para el cultivo de sus actividades de implantación en el Cono Sur, a lo que hay que añadir el peso cualitativo de la presencia entre los ingresados de militares licenciados, funcionarios o pequeño burgueses arruinados (Mutti, p. 25).

En las páginas 20 y 21 de The Making Of, Alcalá aporta una significativa descripción de ese humus sociopolítico presente en la Patagonia de finales de los 30 y principios de los 40:

«Había catro petroleiras: a arxentina, a alemá, a inglesa e a holandesa. Os milicos arxentinos eran claramente filonazis, o Goberno apostaba por Alemaña e Hitler empezou invadindo Holanda e bombardeando Inglaterra… Xa me dirás como caeu a cousa aquí. Nas empresas había europeos de todos os países (…). Cada petroleira tiña a súa propia cidadiña, con escola, hospital, igrexa, teatro, economato, confitería… Parecía que vivían aparte os alemáns e os outros, pero todo o mundo coincidía no centro de Comodoro para certas cousas (…)».

A ello habría que unir las otras poblaciones inmigrantes susceptibles de simpatizar con la causa hitleriana (Alcalá, pp. 58-59):

«O amigo de Comodoro mandáralle documentos sobre os nazis; ficaran en facer un percorrido polo Chubut tocando en estancias de vascos, de alemáns e colaboradores destes: croatas, bóers, holandeses, belgas, ucraínos e croatas, bóers, holandeses, belgas, ucraínos e “demais canalla partidaria do Reich“».

Desfile nazi en Astra (Comodoro Rivadavia, foto cortesía de Xavier Alcalá) (2).

Argentina como país de aluvión con una economía mundializada y con una cierta naturaleza neocolonial, no podía, por lo tanto, permanecer al margen de la conflictiva situación política contemporánea. Mutti señala como ya desde 1918 y en diversas entidades sociales germanas (clubs, tabernas…) se desarrollaron «tumultuosas asambleas populares (Volksversammlungen)» así como que desde muy temprano (y antes del ascenso del partido nazi) ya había contactos entre militares argentinos «con elementos del Ejército regular alemán, de reminiscencias nacionalistas», enmarcados dentro de una labor de asesoramiento y adiestramiento iniciada ya antes de la Gran Guerra (Mutti, p.25). Es de destacar el hecho de que esa presencia de militares germanos posibilitase la utilización de Argentina como «refugio (…) para forajidos de los Freikorps» (Mutti, p.26). Por otro lado, en el convulso contexto de Weimar, los recursos de las comunidades alemanas en el extranjero eran muy codiciados para su empleo en la financiación de las campañas electorales del emergente y fulgurante NSDAP, con lo que fueron intensas las actividades para captar militancia entre los emigrados, para lo cual fue fundamental inicialmente el concurso de trabajadores de las compañías navieras, vinculados con la «izquierda» del Partido (Mutti, pp. 26-27). Más tarde, establecido el Régimen, una oficina específica del NSDAP, la Auslandorganisation(AO), se encargaría de «aglutinar a todos los nazis en el extranjero y, a partir de la reorganización de la política exterior bajo la visión cosmopolita del nacionalsocialismo, a todos los súbditos del Reich» (Mutti, p. 27).

Alcalá describe esa situación en las páginas 38 y 39, y como estas redes sirvieron después para acoger a los criminales de guerra refugiados tras la derrota:

«(…) a colonia alemá de Comodoro seguiu recadando moito diñeiro para o Reich, ata que as cousas se puxeron negras en Europa e falouse de <>. Daquela os grupos de apoio aos nazis gardaron a recadación para os camaradas que acabaron inmigrando baixo o amparo de Perón. Hóuboos alemáns e colaboradores dos nazis como os croatas.

Aeroclub alemán Condor, gentileza G. Lorenz


De todas formas es de justicia afirmar que en la comunidad germana no había un consenso alrededor de la fidelidad al régimen hitleriano, comenzando por el propio empresariado argentino de origen alemán, reticente según Mutti (p. 32) a participar de la demagogia antisemita, aunque también es cierto que el mismo autor señala una progresiva purga de los trabajadores judíos desde 1936.

Por otro lado, y pese a las simpatías evidentes de una parte de las élites políticas y militares argentinas, las actividades nacionalsocialistas en el país fueron progresivamente restringidas, habida cuenta de lo que se consideraba alta peligrosidad de las mismas , tanto en su vertiente política como social e incluso educativa y en especial tras la manifestación de fuerza del Luna Park en 1938. En este contexto de temor y desconfianza hay que contextualizar el llamado «Affaire Patagonia»: la publicación de un supuesto plan de invasión de parte del territorio nacional, por parte del diario Noticias Gráficas (Mutti, p.41 y ss.). Un decreto de 1939 prohibió las franquicias del Partido Nazi y del Frente Alemán del Trabajo en suelo argentino, aunque pronto nacería una Unión Alemana de Gremios que daría cobertura a la organización local del NSDAP. El golpe militar de 1943 , abriría definitivamente la puerta a la ruptura con el Eje y el alineamiento con los aliados en la Guerra Mundial, pese a que inicialmente pudiese parecer lo contrario, aunque con el posterior ascenso de Juan Domingo Perón, se forjaría la historia (en parte incentivada por el Departamento de Estado norteamericano y en parte fidedigna) de la cooperación con la red de refugiados de la debacle nacionalsocialista .

Notas
(1) Los datos demográficos proceden de Germán C. Friedmann (2010): «Los alemanes antinazis de la Argentina y el mito de las dos aldeas», Revista de Historia Contemporánea, nº 77, pp. 205-226.
(2) Adjuntamos en este texto varias fotos facilitadas por el escritor Javier Alcalá quien explica su procedencia en la página 80 de la propia novela, a partir de unos negativos que aparecieron en una escombrera y que pertenecerían a un fotógrafo alemán de la YPF. Copias de estas fotos aparecen en diversos fondos documentales argentinos como el Archivo de la Honorable Cámara de Diputados.

Información sobre la operación Calypso

En función de los informes desclasificados por la Armada Argentina, el autor del presente blog ha realizado dos mapas con los puntos principales de búsqueda de los sumergibles alemanes. Se ha utilizado Google Earth. Caleta de los Loros, Río Negro, Argentina.
La información fue extraída del "Aviso ARA Francisco de Gurruchaga Informe Final ORDOP Calypso" sobre ORDOP Calypso Nº 3/97 "C".
Esta operación fue llevada a cabo en 1997 por la Armada Argentina con la intención de hallar sumergibles alemanes hundidos en las costas Argentinas con resultado negativo.
Varios buzos profesionales y aficionados han consultado a este blog sobre los sitios puntuales de búsqueda, ya que se encuentran planeado nuevas expediciones a la zona, las cuales se sumarían a las varias ya realizadas por fuentes privadas, siempre con resultado negativo.

Más información y conclusiones en "Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial" Parte II



U-977



Ante de detección de ondas de radar U-977, Foto archivo ARA.


U-977 recién llegado a Mar del Plata.


U-977. Ya en manos de los americanos estalla en un ejercicio naval. Foto gentileza cap. Jerry Mason

Nota Importante: Para conocer las verdaderas historias sobre la llegada de los submarinos alemanes a las costas argentinas click aquí.

La Conexión Canaris - Patagonia

Wikipedia



Wilhelm Canaris nació en Aplerbeck (Westfalia), el 1 de enero de 1887. El apellido que utilizaba parece tener raíces griegas. Canaris gustaba convenientemente de mencionar al almirante griego Konstantinos Kanaris, también marino y héroe de la Guerra de independencia de Grecia, se supone que su familia era originaria de Italia. Los Canarisi, se mudaron a Alemania en el siglo XVII. En 1905, a la edad de 17 años, Canaris se enroló en la Marina Imperial Alemana, y al estallar la Primera Guerra Mundial se hallaba a bordo del SMS Dresden, como oficial de inteligencia. Poseía una figura relativamente baja, que no se asemejaba al ideal ario. A causa de ello se lo denominó «el pequeño Almirante», y él mismo solía compararse con Churchill refiriéndose a sí mismo como «el pequeño WC».
Hijo del industrial Carl Canaris y Auguste Popp; en 1919 se casó con Erika Waag y tuvo dos hijas, Eva y Brigitte.

Pese a que su familia era de tradición industrial, dentro de su educación Canaris tomó clases de español e inglés y a los 18 años, con la oposición de su padre, ingresó en la Marina Imperial Alemana. Sirvió como teniente a bordo del crucero gemelo del SMS Emden, el SMS Dresden, desde su misma botadura. Gestionó el traslado de alemanes desde el Puerto de Veracruz, en México, en plena guerra civil. Durante aquel episodio fue evacuado el mexicano, hijo de alemanes, Albretch Boheme (ver aparte).

A bordo del Dresden sirvió como teniente, oficial de informaciones y ayudante del comandante Fritz Lüdecke. Sus compañeros le apodan Kieka o 'mirón', debido a su don de observación y profundización de personas y ciertos asuntos. Después de la Batalla de Coronel, el 1 de noviembre de 1914
en las costas chilenas, donde la escuadra de von Spee venció a una formación británica, la flota se dirigió al Puerto de Valparaíso. Allí Canaris sirvió de intérprete a von Spee ante las autoridades chilenas. Luego, la flota alemana se dirigió a las Islas Malvinas, donde fue derrotada el 8 de diciembre de 1914 en la Batalla de las Malvinas. El Dresden fue el único buque germano sobreviviente, refugiándose durante meses en los canales australes de la Patagonia chilena, especialmente en el fiordo de Quintupeu. La tripulación se valió de los recursos naturales y su astucia para sobrevivir, logrando eludiendo a sus perseguidores ingleses. Más tarde, cuando pretendía ser abastecido en la islas Más Afuera, del Archipiélago Juan Fernández, en el mar territorial de Chile, la nave fue sorprendida por fuerzas enemigas. El buque fue hundido por la tripulación frente al puerto.

Canaris en Chile y Argentina

La tripulación del Dresden, Canaris entre ellos, fue internada en Chile, en la isla Quiriquina —frente al puerto de Talcahuano— Pese a que formalmente eran prisioneros, el relajamiento de las medidas de seguridad impuestas por la Armada de Chile permitió a varios de los oficiales alemanes viajar a Concepción en más de una oportunidad.

En agosto de 1915, Canaris se fugó de Chile junto a otros compañeros de armas. Provisto de un pasaporte chileno auténtico, que fue conseguido por agentes de la Embajada Alemana en Buenos Aires. El documento estaba a nombre de Reed Rosas, un modesto vendedor anglochileno. Canaris emprendió un viaje de 500 kilómetros hacia Osorno, en tren, llegando a esa ciudad el 6 de agosto. Poseía un excelente dominio del español. Lo recibió en Osorno el Cónsul alemán Carlos Wiederhold (Basti). Fue alojado en la mansión Von Geyso, desde donde lo enviaron al fundo Eggers, en Puyehue, a fin de preparar el cruce de la Cordillera de los Andes. El cruce lo habría hecho solo y a lomo de caballo. Actualmente, se ubica en esa zona el paso Cardenal Samoré, pero, en aquel momento, se trataba de una borrosa huella, ubicada a algo más de 1000 metros sobre el nivel del mar. Al otro lado, en una de los extremos del Lago Nahuel Huapi, Canaris fue esperado por otro integrante de la familia Eggers, quien lo condujo en bote hasta San Carlos de Bariloche, ubicándolo por algunos días en la estancia “San Ramón”, de dueños alemanes y administrada por el Barón Luis von Bulow. Allí fue recibido por el cónsul alemán Karl Wiederhold, quien le proporcionó ayuda. En aquellos años, la estancia era la edificación más importante de la zona y lo fue prácticamente hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando llegó a contar con la primera pista de aterrizaje de la zona de Bariloche. Allí conoció entre otros a Christian Lahusen, dueño de una próspera firma Germano – Argentina, cuyas estancias, 31 años más adelante, fueron relacionadas con el desembarco ilegal de submarinos alemanes en las costas patagónicas. Luego de permanecer algún tiempo en la estancia puso rumbo hacia el Atlántico, probablemente el Puerto de San Antonio. Luego llegó hasta  Buenos aires y consiguió embarcarse hacia Alemania en un carguero holandés, que lo llevó a Rotterdam, desde donde retornó fácilmente a Alemania.
El conocimiento logrado de las interminables costas, y la información sobre las comunidades germanas allí radicadas, podría haber sido un factor fundamental para crear una red de aprovisionamiento de U-boots durante el período 1942 – 1945... algo nunca debidamente esclarecido.
Se rumorea, aunque no se ha confirmado nunca, que durante la década de 1920 Canaris podría haber retornado a la Argentina. Su misión?, desconocida. Tal vez tuvo que ver con la reafirmación de vínculos y el establecimiento de nexos con la comunidad germana, en vistas de su ascendente rol como alto oficial de inteligencia.



Alcanzó el grado de capitán en 1931. Fue transferido por los servicios de inteligencia exterior alemana a las nacientes oficinas de Inteligencia de la Marina. Dadas sus evidentes dotes de actor y su conocimiento del idioma de Cervantes, fue enviado a la Embajada Alemana en Madrid, España, donde estuvo un año ejerciendo labores de contraespionaje y logística, para lo cual utilizaba como cobertura su falsa de identidad del «chileno Reed Rosas», agregando —cuando se lo preguntaban— que él venía de una pequeña ciudad del sur de Chile llamada Osorno. Finalizada la Primera Guerra Mundial, durante los tempestuosos años de la República de Weimar, Canaris asumió, para ser preciso en 1922, el mando del acorazado Schlesien y después del crucero Berlín, en 1923. Cumpliendo aquellas labores recibió bajo su mando, entre varios aspirantes, a quien sería su futuro antagonista, Reinhard Heydrich, para esa época era un tímido oficial destacado en deportes y con una excelente instrucción.

Existen evidencias para sostener que Canaris patrocinó el ingreso de Heydrich al mundo de espionaje, ya que el hogar de este último tenía como vecinos a los Canaris. En 1930, Heydrich fue expulsado a causa de un asunto personal ligado a problemas de faldas.
Ese mismo año, Canaris fue designado jefe de Estado Mayor del Comando del Mar del Norte.
En 1933 recibió con cierto beneplácito el advenimiento del nacionalsocialismo debido a su acentuado anticomunismo y su esperanza de una profunda revisión del Tratado de Versalles. En 1934 volvió al servicio activo y fue nombrado comandante de la fortaleza de Swinemünde, en el mar Báltico.

Crucero Dresde Foto: Wikipedia
El Abwehr



Una vez llegado Hitler al poder, dado su prestigio, experiencia en labores de espionaje, niveles de contacto y sobresalientes aptitudes, se le asignó la Jefatura del Abwehr. Esta oficina era la organización de inteligencia y contraespionaje de las Fuerzas Armadas. Asumió su cargo en enero de 1935, en reemplazo de su homólogo, el capitán Patzig. Tenía ya 47 años. Cumplió una carrera destacada al frente de la organización. hasta que las intrigas de la Gestapo lo hicieron caer en desgracia ante Hitler. Fue arrestado luego del frustrado atentado del 20 de julio de 1944, se decía que formó parte de la conspiración Valquiria. Fue muerto en el campo de Flensburg, el 8 de Abril de 1945.



En lo que respecta a la Argentina, durante la Segunda Guerra Mundial, el líder indiscutido de las redes del Abwehr fue el agregado naval de la embajada Dietrich Niebuhr. El líder ejecutivo de los espías fue el empresario hamburgués Hans Harnisch. Varios equipos de espionaje recolectaban información sobre movimientos de navíos enemigos, sobre espías aliados y, por supuesto, formaron la E-Dients sudamericana. También fueron utilizados elementos destacados de la comunidad alemana, así como de la embajada y otras empresas de ese mismo origen.











Fuente: "El Enigma del Almirante Canaris". Richard Bassett. Crítica, 2006.