U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

Sumergibles alemanes en Argentina. El misterioso derrotero del U-199 en Sudamérica.



H. W. Kraus (uboat.net)
Se ha escrito desde décadas atrás sobre la supuesta presencia de sumergibles alemanes en las costas argentinas.(*) Libros y documentales son y fueron adornados con testimonios cargados de misticismo y leyenda. Sumergibles hundidos en Caleta de los Loros, bases secretas, jerarcas fugados y oro nazi; capítulos de una misma historia plagada de fantasía, malos entendidos y escasa veracidad.

Hasta la salida de “Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial” Parte II, en 2013, ningún trabajo había presentado jamás un documento oficial de la Kriegsmarine que pudiera ubicar a un sumergible de Dönitz más al sur de Florianópolis. Pero, como suele decirse, toda leyenda tiene su parte de verdad, un origen real, pero enmarañado debajo de un manto de quimeras sempiternas.

El U-199 era un sumergible de por sí bastante atípico, apenas uno de 30 construidos del tipo IXD dotado de una “súper” autonomía, capaz de rellenar su enorme barriga con 450 toneladas métricas del preciado y escaso fuel oíl. Al comando del experimentado Hans-Werner Kraus, asignado contra su voluntad a una misión especial en el lejano Hemisferio Sur, el U-199 cruzó el Ecuador a mediados de 1943. Se internó en las costas sudamericanas para siempre, pero guardando un secreto jamás revelado.

El pesado U-199 navegó alegremente, durante la primera quincena de julio 1943, las aguas australes del Océano Atlántico cercanas a la Provincia de Buenos Aires, no mucho más al sur de la desembocadura del Río de la Plata. Su verdadera misión: hasta hoy desconocida. Los documentos probatorios (KTB-BdU) y los mensajes intercambiados con el mando de sumergibles en Alemania son presentados con lujo de detalles por Julio B. Mutti en el libro mencionado. Una narración certera e inequívoca, la cual presenta las pruebas de una misión encubierta realizada por un misterio submarino alemán en las frías aguas del Mar Argentino.

Una gran cantidad de material documental, incluido el interrogatorio realizado por los norteamericanos a los doce sobrevivientes del hundimiento del U-199, ocurrido quince días más tarde, luego de haber dejado furtivamente las costas argentinas, confirma en buena medida lo afirmado anteriormente.

El momento de los hechos no deja de ser sugestivo, julio de 1943, escasos días después de la revolución de 4 de junio que puso en el poder al GOU. Una nueva investigación de Julio B. Mutti, inédita hasta hoy, logra conectar los hechos aquí narrados con la caída de un salvoconducto secreto acordado entre los nazis y el gobierno democrático saliente del presidente Castillo. Razones que podrían explicar, uniendo algunos cabos sueltos del espionaje alemán, la oscura presencia del lobo gris.

El casco del U-199, a pesar de hallarse no muy lejos de Río de Janeiro, debajo de 150 metros de agua, nunca ha sido encontrado.

(*) Se excluye del presente análisis al U-530 y al U-977 entregados en Mar del Plata varias semanas después de la rendición de Alemania.

Basado en el capítulo XXI de “Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial” Parte II (descargar ahora)
Imágenes: (1) El hundimiento del U-199 visto desde el Catalina Arará de la FAB.  (2) El verdugo del U-199, bautizado "Arará en honor a uno de los buques brasileros hundidos por un sumergible germano. (3) Balsas de sobrevivientes del U-199



Un espía nazi en el barrio de Recoleta


Una tarde de abril de 1945.

Edificio de concreto oscurecido por el paso del tiempo. Balcones redondeados, árboles centenarios y veredas angostas. Barrio coqueto de la vieja Buenos Aires.
Melita Tietz salió aquella tarde por el pequeño Hall de Rodríguez Peña 1533. Miró hacia ambos lados, insegura, como sintiéndose observada… Caminó hasta la esquina y giró a la derecha. Un paso trepidante, nervioso, la condujo por Las Heras y la depositó en Avenida Callao…
El oficial Goldaraz pensó por un momento que la hermosa mujer se había perdido entre los peatones. De repente, un claro le permitió divisarla justo en el momento en que la blonda alemana entraba a un comercio de electrodomésticos al 1.600 de la vieja avenida.
Rato después, en viaje de vuelta hacia el departamento de Rodríguez Peña, Goldaraz le dio la voz de alto…

La llave de la joven Melita abrió la sin esfuerzo la puerta del departamento del primero piso letra B.
Allí estaba. Relajado, leyendo, con un cigarro a medio fumar en su mano y un vaso de Coñac sobre la pequeña mesa. Esperando lo inevitable, lo sabido. El reloj marcaba las 18:05 hs. y de haber llegado la aguja hasta los 20 minutos la historia se hubiera repetido. Hubiera eludido una vez más a los agentes de Coordinación Federal.

Johannes Siegfried Becker, el espía alemán más importante en Occidente, finalmente había caído. 



Hans Arnold Wangersheim y los testamentos de Hitler

El oficial del “Counter-Intelligence Corps” estadounidense que vemos en esta fotografía es Arnold Hans Weiss. Weiss, en realidad nació en el año 1924 bajo el nombre de Hans Arnold Wangersheim en Nüremberg, Alemania y por su condición de judío debió dejar su país natal a la edad de 13 años. Sobre el final de la guerra, ya reclutado por los norteamericanos, fue enviado a Alemania para trabajar como agente encubierto. Una vez finalizada la contienda participó en la fantástica cacería de Wilhelm Zander, un SS que se hallaba en el bunker de Hitler en abril de 1945 y a quien se le encargó el resguardo de los testamentos del Führer.
La historia completa de Weiss, Zander y el destino de todos los testamentos del Führer en mi último libro: “La última guarida de Hitler”