U-Boat Argentina

Este blog tiene como objetivo describir hechos históricos. Bajo ningún concepto se tratan temas políticos. La aparición de cualquier imagen o fotografía relacionada a regímenes totalitarios es puramente ilustrativa y relacionada a temas históricos tocados en el sitio.

El Emporio de la Radio


Muchos lectores de este blog están al tanto de que me encuentro llevando adelante una tercera investigación totalmente independiente de los libros ya publicados. Dicho trabajo, inédito e incompleto hasta el momento, tiene como objetivo estudiar en profundidad y con gran detalle las redes de espionaje nazis que operaron en la Argentina, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Cómo al día de hoy resulta incierto saber si dicha investigación verá alguna vez la luz, he decidido traerles algunas historias nunca antes publicadas y tal vez olvidadas hasta por sus propios protagonistas. Se trata de operaciones y actividades de espías clandestinos al servicio del Tercer Reich en la capital argentina.

El Emporio de la Radio. Prohibida su reproducción sin autorización del autor.

Entre los tranquilos barrios de Belgrano y Villa Ortuzar, a unos pocos kilómetros al noroeste del centro neurálgico de la ciudad de Buenos Aires, durante los meses invernales de 1943 abrió sus puertas un pequeño taller de reparación de artefactos receptores de radio. El Emporio de la Radio estaba emplazado en las intersecciones de avenidas Alvarez Thomas y Los Incas, exactamente sobre la calle Donado al 1511. Su dueño, Pío D´Negri, era un técnico de nacionalidad argentina, ex empleado de la Telefunken y la Siemens, dos empresas alemanas donde varios de sus ejecutivos eran agentes del servicio germano.
Para 1942, D´Negri se había independizado, pero a pesar de ello, los contactos con algunos alemanes de la Siemens no se habían terminado. Edmundo Emilio Leeb, ejecutivo de la firma alemana en Buenos Aires, se transformó en uno de los mejores clientes de D´Negri. Traía regularmente aparatos, no solo de recepción sino también de emisión de onda corta. Lejos de parecerle sospechoso la regularidad de los trabajos y variedad de equipos con que Leeb se presentaba, el técnico argentino decidió aceptar una interesante propuesta de Leeb para abrir un local con atención al público, el cual estaría registrado a su nombre.


Aparatos de la Red Bolívar, fotografía archivo del autor.
Las funciones de cada uno de los socios estaría bien establecida, D´Negri se encargaría de la atención al público, mientras que Leeb construiría aparatos de onda corta, para emisión y recepción, en las fondos de la propiedad, alquilada en la dirección ya mencionada. El negocio delos alemanes se estableció, según D´Negri, para proveer al ejército de Paraguay de dicha tecnología de comunicaciones.
D`Negri tampoco pareció sospechar ante la generosidad de su socio, quien abonó en efectivo y por adelantado el alquiler de la propiedad. Tampoco cuando de la aprobación del local no se encargó Leeb, sino un misterioso personaje llamado “Parker” o “Don Antonio” (1) por sus pares de origen germano.
A mediados de 1943 el Emporio de la Radio abrió sus puertas. Durante más de un año el negocio se mantuvo con altas y bajas. Ocho aparatos completos fueron terminados por el equipo de “Parker”, los cuales puedo afirmar no fueron destinados al Ejército del Paraguay, sino a diferentes estaciones de la Red Bolívar que operaban en lugares tan distantes con Santa Fé o Tandil. Desde allí se transmitían casi a diario mensajes de inteligencia de todo tipo, referidos a temas sensibles relacionados a la Argentina, pero también a los enemigos del Eje.

Todo terminó a mediados de 1944 luego de la ruptura forzada de relaciones entre la Argentina y Alemania. El caso Osmar Hellmuth precipitó las cosas y la recientemente creada Coordinación Federal, a cargo del mayor Oscar Contal, decidió investigar los hechos con mayor profundidad. Entre los primeros arrestos y allanamientos cayó en desgracia Pío D´Negri, quien relataría una y otra vez a la Policía argentina que, si bien sospechaba de sus socios, no estaba implicado en el “servicio”. Por su parte, durante las detenciones de 1944, varios artefactos técnicos pertenecientes al equipo clandestino de “Parker” fueron hallados en una casa de un allegado de D´Negri, más precisamente un amigo de su cuñado (2). La fábrica de radiotransmisores de la Red Bolívar había sido desbaratada…

Por Julio B. Mutti 


(1) Wolf Emil Franczok

Corría el año 1942. El SD – servicio exterior de las SS liderado por Walter Schellenberg - había decidido desarrollar y potenciar sus redes clandestinas en la última capital americana importante que se mantenía neutral en la guerra. Buenos Aires era para ese momento el centro neurálgico del espionaje alemán en Sudamérica desde que Brasil ingresara a la guerra en 1942. Wolf Emil Franczok, un genio de las comunicaciones de la época, quien era parte del SD y por ende de las SS, fue enviado a la capital argentina a establecer un enlace entre Berlín y Buenos Aires.
Gustav Utzinger, tal era el alias utilizado por Franczok ingresó a la Argentina en 1942 y desde ese momento, hasta su detención en agosto de 1944, desarrolló y lideró la Red Bolívar, tal como se conoció a las red de radiotransmisores instalada a lo largo de varias provincias argentinas. La colaboración entre el SD y el Abwehr, – servicio de espionaje de las Fuerzas Armadas alemanas – generalmente antagónicos durante estas operaciones, fue un hecho sin precedentes durante la guerra.

(2) Algunos de los elementos secuestrados a la Red Bolívar, fotografía archivo del autor.










Ver las declaraciones de D´Negri en la causa 2º Sumario de Espionaje Alemán 793/45 AGPJN

Información sobre la operación Calypso

En función de los informes desclasificados por la Armada Argentina, el autor del presente blog ha realizado dos mapas con los puntos principales de búsqueda de los sumergibles alemanes. Se ha utilizado Google Earth. Caleta de los Loros, Río Negro, Argentina.
La información fue extraída del "Aviso ARA Francisco de Gurruchaga Informe Final ORDOP Calypso" sobre ORDOP Calypso Nº 3/97 "C".
Esta operación fue llevada a cabo en 1997 por la Armada Argentina con la intención de hallar sumergibles alemanes hundidos en las costas Argentinas con resultado negativo.
Varios buzos profesionales y aficionados han consultado a este blog sobre los sitios puntuales de búsqueda, ya que se encuentran planeado nuevas expediciones a la zona, las cuales se sumarían a las varias ya realizadas por fuentes privadas, siempre con resultado negativo.

Más información y conclusiones en "Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial" Parte II



Mandíbula y supuesto cráneo de Adolf Hitler



Artículo redactado por Julio B. Mutti 


El SMERSH – servicio de contrainteligencia soviético – estuvo tras la pista de Adolf Hitler desde antes que concluyera la Batalla por Berlín. Hoy en día, a diferencia de lo que algunas opiniones interesadas nos cuentan, se puede reconstruir en gran medida la suerte corrida por el cuerpo del Führer alemán y su flamante y joven esposa, Eva Braun.
Ha resultado de dominio público que en años recientes la ciencia forense habría logrado determinar que el cráneo que los rusos atesoraron en Moscú, como supuestamente de Hitler, no logró superar los exámenes de ADN practicados por un grupo de científicos norteamericanos.
Los especialistas estadounidenses afirman que, sin lugar a dudas, el cráneo, el cual presenta un claro orificio de bala, pertenece a una mujer. En principio este hecho no debería sorprendernos. Lo que hoy no se menciona, junto a tal afirmación, es que la controvertida pieza fue recuperada por el NKVD – antecesora de la KGB – un año después de los hechos, es decir en 1946, y luego de que la investigación y excavación del SMERSH hubiera terminado y todos los restos importantes hubieran sido removidos por completo del jardín de la Cancillería del Reich.
La operación inicial llevada a cabo por un grupo selecto de funcionarios del servicio de contrainteligencia fue un total secreto, no solo para las tropas de la NKVD, sino para los máximos responsables del Ejército Rojo, entre ellos el mismo Zhukov, a quien en dos oportunidades diferentes se le negó el acceso al Füererbunker con la excusa de que la zona era insegura.
Tal cual lo menciona el famoso Antony Beevor, en su gran obra “Berlín”, el gran Mariscal fue mantenido durante más de 20 años en las sombras, motivo por el cual relató una y otra vez a la prensa internacional que el cuerpo de Hitler jamás había sido hallado. La camarilla de Stalin, quien era secundado por Abakumov y Beria en el manejo de la operación de engaño más grande del Siglo XX, mantuvo el secreto del hallazgo de los cuerpos con la fuerza intempestiva del habitual terror soviético.
Tal como menciona Julio B. Mutti en “Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial”, “l
os restos de la mandíbula, aún en poder de los rusos y la mancha de sangre del sillón, siguen siendo las últimas esperanzas de dar por terminado este controvertido asunto”, cosa que al día de hoy no parece demasiado sencilla.
Las mandíbulas y el puente de oro hallados en el cadáver de Hitler fueron cotejados con los croquis realizados por los mecánicos dentales que los diseñaron, coincidiendo casi a la perfección. Mismo resultado se obtuvo de la comparación con las radiografías que citamos en este artículo, tomadas en septiembre de 1944.
 Julio B. Mutti continúa afirmando, “El hallazgo de los puentes de oro y los restos de las mandíbulas, especialmente los de Adolf Hitler, resultan de suma importancia. En aquella época, resultaba una de las formas de identificación más eficientes de cadáveres en mal estado”. (…)
“El fragmento de cráneo y las mandíbulas se conservan en lugares diferentes, ya que el SMERSH se aferró a su valiosa evidencia. El cráneo, como hemos mencionado, se recuperó más tarde y fue tomado por el NKVD, y es por eso que ha estado en el Archivo Estatal de la Federación Rusa desde el colapso de la Unión Soviética”

Basado en: LosVerdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial” Parte I, capítulo XVI

 Las presentes imágenes pertenecen a libro "Hitler, Legend, Mith and Reality" del autor: Werner Maser