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El partido Nazi y otras organizaciones en Argentina



FUENTE: Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Redactado por Carlos Escudé y Andrés Cisneros, el trabajo completo se encuentra en http://www.argentina-rree.com/historia.htm
 
La idea de llevar el nazismo organizado a Buenos Aires fue de los marineros mercantes de las líneas Hamburg-Süd y Hapag-Lloyd que salían de Hamburgo. Desde mediados de 1930, los miembros del partido de Hamburgo habían trabajado para crear una oficina en el puerto sudamericano con el fin de mantener contacto con los alemanes de ultramar y a la vez obtener fondos para el movimiento nazi. El 7 de abril de 1931 el Landesgruppe argentino era fundado con 59 miembros como Auslandsabteilung der Reichsleitung der NSDAP (Departamento de Ultramar de la Dirección Nacional del Partido Nazi). Dos meses después, su líder, Rudolf Seyd, condujo a la delegación nazi a las ceremonias anuales que se celebraban en el memorial de guerra del cementerio alemán. Allí se exhibió por primera vez en público la esvástica, que aparecía en la bandera del recién establecido grupo local del NSDAP en Buenos Aires. Sin embargo, los primeros años del partido fueron turbulentos, caracterizándose por la lucha por el liderazgo. El grupo fue reorganizado en 1933 como la Gau Ausland (región de ultramar), y luego la Auslandsorganisation (organización de ultramar), o AO, del Partido Nazi. (1)
   
El partido Nazi argentino, según registros descubiertos en Alemania al final de la guerra, tenía 315 miembros a principios de 1933, y 2110 a comienzos de 1936. En 1937 la AO hizo el cálculo de que el Landesgruppe argentino era en números absolutos el cuarto partido Nazi fuera del Reich (después de los de Brasil, Holanda y Austria). No obstante, considerando la relación entre los alemanes nativos que residían en la Argentina y los miembros del partido, la relación era de 28:1, lo cual colocaba al partido argentino muy abajo en las estadísticas. Cuando el partido fue supuestamente disuelto por la presión del gobierno argentino a mediados de 1939, las listas contenían 1635 miembros. Según Wieland, los criollos fueron admitidos en la organización semilegal que lo sucedió, denominada Federación de Círculos Alemanes de Beneficencia y Cultura. La última cantidad de miembros registrada fue de 1489 a fines de 1942. El 16 de septiembre de 1942, el presidente Castillo ordenó el cierre de la federación, y en agosto de 1943 el gobierno militar la disolvió definitivamente. (2) 

 Cercana al partido, otra organización nazi que se ocupaba mucho de los alemanes argentinos era el Frente de Trabajo Alemán (Deutsche Arbeits-Front, o DAF). Es probable que haya sido fundado por Alfred Müller y transferido por éste en octubre de 1934 a Walter Leupold. En un comienzo cada categoría de trabajadores tenía su jerarquía propia; en 1936 este sistema fue reemplazado por organizaciones en el lugar de trabajo. A partir de esta fecha sólo pudieron asociarse alemanes o personas con derecho a la ciudadanía alemana. Las tarjetas de asociación estaban firmadas por el ministro de Trabajo del Reich, pero las cuestiones de administración y disciplina las consideraba el Landesgruppe nazi. El DAF y su órgano, Der Deutsche in Argentinien, llevaron a cabo una virulenta campaña antisemita. En el momento de apogeo, el DAF argentino tuvo 12.000 miembros, la mayor parte de los cuales trabajaba en empresas alemanas del Gran Buenos Aires. En 1939, al igual que el NSDAP, debió pasar a la clandestinidad, pasando a llamarse Unión Alemana de Gremios. (3)
   
La Liga del Pueblo Alemán para Argentina (Deutscher Volksbund für Argentinien o DVA) había sido fundada por la legación alemana en 1916. En la década del 30, bajo la presidencia de Wilhelm Romer, la Volksbund se reorganizó, quedando con unos 2000 miembros en 70 locales. Romer utilizaba los canales del NSDAP para incentivar a los miembros del partido nazi que vivían en el interior a asociarse a la liga. Los objetivos declarados de la misma eran el servicio a la comunidad y el fortalecimiento de ésta respecto de la conciencia de sus deberes de defensa de la identidad alemana. Para lograr esto, proporcionaba material de enseñanza gratuito a las escuelas alemanas del interior. También trabajó para contradecir los informes desfavorables hacia la Nueva Alemania que aparecían en la prensa argentina. (4)
   
Asimismo, el nacionalsocialismo trató de canalizar su influencia a través de las más de 200 escuelas alemanas que existían en la Argentina. En 1938, sólo 7 de éstas se habían declarado exentas de dicha influencia. Las demás respondían a una nacionalismo alemán conservador o directamente al hitlerismo. En una serie de casos, maestros entrenados en Alemania y completamente ignorantes de la Argentina se dedicaron a expandir la ideología nazi. Cuando la situación fue conocida en 1938, provocó la reacción de los políticos argentinos. (5)
   
El nazismo también aprovechó para sus fines los clubes deportivos y musicales inspirados “en el espíritu alemán”, que las asociaciones escolares germano-argentinas habían creado para que los jóvenes pudieran continuar con sus prácticas después de terminados sus estudios. También fue utilizada para el adoctrinamiento la organización de los boy-scouts germano-argentinos (Deutsch-Argentinisches Pfadfinderkorps), a la que podían ingresar niños alemanes y argentinos de padres alemanes. Luego fue creada la Juventud Hitlerista, que más tarde contó con una rama de la Liga de Doncellas Alemanas (Bund Deutscher Madl). En ambas, solamente los niños Reichsdeutsche eran aceptados. Los miembros de estas organizaciones eran movilizados para distintos actos, como reuniones del partido y de la DAF, conferencias o exhibición de películas, comidas comunales, festivales de solsticio, comienzo y fin de las clases, y festivales por las cosechas y Navidad. Todos los años, el calendario nazi agregaba nuevos acontecimientos que celebrar. El 1º de mayo de 1935, doce mil alemanes festejaron el Día del Trabajo en la ciudad de Buenos Aires; en 1936 quince mil de ellos se reunieron en el Luna Park. El último año, la fecha también fue conmemorada en distintos puntos del interior. (6)
   
Cuando dejaban la Juventud Hitlerista, los jóvenes más brillantes podían continuar su carrera en las escuelas de liderazgo SS en Alemania o en la Escuela del Reich para Marinos y Alemanes de Ultramar en Altona. Se ha calculado que los miembros SS en la Argentina pueden haber sido alrededor de 370. Los hombres SS dependían de la Gestapo y tenían a su cargo la función original, que era la de proporcionar guardias tanto para los miembros como para las ceremonias del partido. También se hicieron presentes en reuniones de fascistas argentinos. (7) 
   

En octubre de 1937, algunos miembros del Sport-Abteilung del partido –también SA- se dejaron ver en la marcha Langemarck anual llevando uniformes de las tropas de asalto. Un líder del partido y simpatizante de las SA, Karl Arnorld parece haber sido el ornanizador del evento. Hacia 1940, según un autor argentino, el líder SA era un tal Vagedez, empleado de la firma Bromberg; y, según la prensa argentina, las SA habían sido reorganizadas como una amenazante fuerza de asalto. Su núcleo lo formaba la infantería, que se entrenaba en estancias de propiedad alemana. Contaba también con un cuerpo motorizado (coches, camiones, motos y carros blindados que pertenecían a los bancos alemanes); caballería, cuya base era el Club Hípico Alemán; aviones deportivos y deslizadores, perros de ataque, y divisiones de señales, médica y de embarcaciones pequeñas. No obstante, Newton considera que todo esto era producto de la imaginación popular y periodística. (8)
   
El nacionalsocialismo alcanzó también a las comunidades alemanas de interior. En el Chaco, residían 1800 colonos alemanes que habían alcanzado cierta prosperidad. Pero en 1937, debido a la sequía y las langostas, las cosechas prácticamente se perdieron causando graves perjuicios a los agricultores. En esta circunstacia, la asociación para la ayuda social nazi llegó en auxilio de muchos de ellos, suscitando de esta manera adhesiones al movimiento. (9)
   
En Entre Ríos a su vez vivían unos 64.000 alemanes y descendientes de los mismos, distribuidos en 124 pequeñas comunidades, con 85 y escuelas. La influencia nazi en esta zona llegó a las iglesias, quince de las cuales serían intervenidas en 1945 por el gobierno provincial. Existieron 35 locales del NSDAP o “puntos fuertes” en la provincia y los miembros del partido aparentemente controlaron muchas cooperativas agrícolas. Concordia fue un centro de actividades nazis dado su fácil comunicación con el Uruguay. (10)
    Por último, debe mencionarse a Misiones, que a comienzos de la década del ’40 tenía una población de 190.000 habitantes, de los cuales 80.000 eran extranjeros. Entre éstos había unos 14.000 alemanes, pero el número de germanohablantes era mayor. La situación preocupaba al gobierno argentino porque también del otro lado de la poco custodiada frontera, en los países vecinos, eran numerosos los asentamientos de alemanes y sus descendientes. Advirtiendo el ambiente propicio para el proselitismo, los nazis comenzaron a organizar reuniones en 1933 en Alba Posse. Los “puntos fuertes” se multiplicaron rápidamente en las ciudades y colonias con población germana, como Leandro N. Alem, Oberá, Colonia Liebig, Bonpland, Cerro Azul, Cerro Corá y Monte Carlo. En el Alto Paraná, las colonias de Eldorado (Eldorado, Puerto Rico y Monte Carlo) tenían un fuerte carácter nazi, proliferando carteles y símbolos alusivos al mismo. (11)



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